• Diario Digital | lunes, 15 de julio de 2019
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Caravana de hondureños saca de penumbras el destierro y el éxodo del Triángulo Norte

Caravana de hondureños saca de penumbras el destierro y el éxodo del Triángulo Norte

Independientemente de cómo se haya organizado y quien esté financiando la caravana de migrantes hondureños hacia el norte, ésta ya ha impactado las campañas electorales y sus posibles resultados en las elecciones de diputados, senadores y gobernadores de noviembre en Estados Unidos.  Ambos partidos han sido desafiados por el impacto mediático que se ha generado a partir de salida y marcha de miles de centroamericanos a través de El Salvador, Guatemala y México.  Si bien el presidente Donald Trump está siempre en guardia para atacar y defenderse del asunto migratorio, esta caravana lo ha hecho lucir ambas caras de su tragicomedia en su relación con México en menos de 48 horas.  Ambos presidentes mexicanos, saliente y entrante, le han salido al brinco a impacto que podría tener la caravana en su país, con aparente ganancia y costo.  Los partidos republicano y demócrata de Estados Unidos también se han visto forzados a salirle adelante al reto que les ha presentado esta caravana de centroamericanos que huyen de la violencia, pobreza y corrupción en sus países.

Usualmente el tema migratorio es punto de disputa partidaria en los estados fronterizos del sur y en aquellos cuyo electorado migrante es populoso en la Unión Americana.  Sin embargo, durante la campaña presidencial y el gobierno de Donald Trump estados con poca población inmigrante como Montana, que colinda con Canadá y tiene una población migrante muy baja, han hecho de sus políticas anti-inmigrantes asunto propio.  En estos estados, Donald Trump, quien ha hecho de las elecciones intermedias un referéndum a su presidencia, ha podido promover la caravana de migrantes como una amenaza nacional.  El presidente ha estado realizando hasta dos concentraciones de campana por día en estos estados, apoyando a senadores y representantes republicanos en su lucha por mantener sus escaños en el capitolio.  El indicar que en esa caravana vienen terroristas del medio oriente y movilizar la Guardia Nacional a la frontera con México, agita a los adeptos de Trump y aumenta su participación en las votaciones. EL voto temprano ya se ha visto incrementado en Maryland y Texas, estados con alto número de inmigrantes Latinos.

Florida, uno de los electorados columpio cuyo voto ha favorecido históricamente tanto a republicanos como a demócratas, es otro estado donde la caravana puede impactar potencialmente a ambos partidos.  Tanto George W. Bush como Barack Obama ganaron el estado de Florida por menos de 1% de los votos.  Si bien la alta presencia de retirados mayoritariamente conservadores y exiliados cubanos favorece a los republicanos, la reciente afluencia de inmigrantes sudamericanos da esperanza a los demócratas.  Todo dependerá de la efectividad de las campañas partidarias.  Aunque Trump es bien efectivo con sus Twits para traer sus detractores al campo de su retórica alarmista que día con día toman campo en la prensa televisiva, será la inversión en los medios y la movilización de cuadros y voluntarios de los partidos lo que en definitiva le dé el triunfo a sus candidatos a las legislaturas y gubernaturas en disputa, este 6 de noviembre.

Como lo reporta Elizabeth Oglesby del periódico The Hill, a pesar de ser esta caravana el grupo más numeroso de que viaja en masa, está lejos de constituirse en una crisis fronteriza para Estados Unidos.  La reportera también arguye que la migración de centroamericanos ha estado ocurriendo por décadas desde que “la gente huía de las masacres en 1980s” e indica que la diferencia ahora es que esta caravana simplemente saca el asunto de las tinieblas y lo hace visible.  En realidad esta caravana ha reunido a más de 7000 personas que de no viajar juntos tendrían que pagar un promedio de $10,000 a coyotes para que los guíen hacia el norte. Lo más impactante es que han provocado la manifestación de autoridades de los países de donde han pasado y los ha expuesto a expresar su apoyo a la  causa de los centroamericanos que huyen de la violencia, pobreza y corrupción en sus países.

Si bien Donald Trump ha usado la caravana para agitar a sus adeptos con sus comentarios, esta lo ha expuesto al hacerlo decir un día que el gobierno de México es bueno porque le está ayudando a lidiar con la crisis, y al día siguiente dice que Honduras, Guatemala, El Salvador y México no son países amigos y que les reducirá la ayuda. Serán muchos los que acudirán a las urnas para expresar su rechazo a los inmigrantes hondureños, pero son muchos más los ciudadanos de ascendencia latinoamericana que pudieran solidarizarse con estos y rechazar las políticas anti-inmigrantes del presidente Trump.

Hay mucha especulación sobre el origen, organización y financiamiento de la caravana de migrantes.  La rapidez y complejidad de su organización, lo costoso de su logística y la poca resistencia de autoridades migratorias que ha encontrado a su paso, presuponen la venia del statu-quo para que esta caravana de centroamericanos llegue a Estados Unidos. La coincidencia del arribo de esta caravana con la elección intermedia de legisladores y gobernadores de este país, y la orquestación de la media y comentarios y acciones del presidente al respecto, la vuelven más aún una posible conspiración pre-elaborada y prepagada en el norte.  Lo cierto es que aunque no sea una crisis migratoria ni de seguridad real para Estados Unidos, la caravana de hondureños expone el destierro y éxodo que han provocado la economía agroexportadora, la corrupción e inseguridad de los países del triángulo norte.