• Diario Digital | viernes, 23 de agosto de 2019
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¿FMLN apuesta a vigencia o irrelevancia?

¿FMLN apuesta a vigencia o irrelevancia?

Las medidas gubernamentales sobre los subsidios y las declaraciones de algunos dirigentes del FMLN indican que en gran medida, su dirección ha interpretado los resultados electorales como una falta de respaldo de las bases y simpatizantes del partido las cuales no solo no votaron por ARENA, sino que encontraron en ausentarse de los comicios y en anular su voto una alternativa de rechazo al curso que el gobierno del FMLN ha venido tomando. Pero entre entender el extravío y rectificar hay mucho trecho. Solo una actitud resueltamente sincera en su dirección puede ayudarle a recuperarse.

Al darle a Óscar Ortiz mando en áreas estratégicas del gobierno, el presidente y el partido envían un mensaje de acción al país en el vicepresidente y un mensaje de apertura a aquellos para quien este representa una posición crítica dentro del FMLN. Esto por supuesto, tomándolo por un lado amable. Aunque puede ser efectiva en recuperar la confianza de los más 400,000 bases y simpatizantes que castigaron al frente, dicha apertura es ambigua en su planteamiento e intención, por el desdeño con que los trata de “desertores arrepentidos”. Me recuerdo la observación de Monseñor Romero sobre las reformas, “vienen teñidas con sangre” decía el sabio, que no deja de enseñarnos. Y esta hora, el FMLN no está para dar pasos en falso y seguir equivocándose.

Tipificar de “pifia” sus errores es no reconocerlos y una manera muy frugal de adoptar una cita de peso contra la soberbia, de Pepe Mujica. Usar el término de “desertores arrepentidos” no es una forma efectiva de atraer a sus simpatizantes descontentos, ni una línea política responsable a sus bases catequizadas. Es hora de potenciar la capacidad de sus militantes y cuadros para la lucha ideológica, política y organizativa, para que vuelvan al pueblo. No basta bañarse en pueblo, hay que fusionarse con el pueblo, para recuperar su confianza. Acusar de traidores o de derecha no es lucha ideológica ni persuade a favor del partido, por el contrario expone a los militantes como perdedores y torpes en los medios sociales.

Se ha sabido en las redes sociales que muchos cuadros de dirección nacional y municipal han abierto y rehabilitado cuentas en por lo menos dos plataformas de comunicación que son usadas por las grandes mayorías. Sin embargo, el número de solicitudes de amistad entre sus simpatizantes críticos e incondicionales, les ha asustado.  Es obvio que aún no pueden medir el tamaño de su apertura, ni mucho menos tener certeza con quién comunicarse y con quién no.  Lorena Peña, quien ya usaba las redes sociales con sus amistades tuvo la iniciativa de comunicar a la ciudadanía sus acusaciones a uno de sus compañeros de partido y recibió respuestas de toda índole. Cuando se llega tarde a una cita no solo hay que ser cortés en disculparse, sino que hay que buscar asiento con cuidado e investigar qué punto de la agenda están tratando, y quien tiene la palabra. Probablemente no es hora de castigar a miembros de su familia por mostrar la ropa sucia.

Creo que las fuerzas deben enfilarse contra el partido ARENA que les ha estropeado el ejercicio del gobierno que ganaron en elecciones, haciéndoles cómplices de su propia agenda. Tienen que desenmascarar que ese partido no es ninguna institución política republicana, ya que no promueve la edificación de republica alguna, sino por el contrario, privatiza los recursos e instituciones del estado que sostienen la república. Más bien ARENA reproduce y modela la monarquía expresada en su nepotismo, despotismo y saqueo que no solo vulnera constantemente el estado de derecho, sino que desprestigia y destruye a la clase política.

Es hora de reeducar y aclarar la vigencia de conceptos como imperialismo yanqui, cuando la presencia de plutócratas como Carlos Slim, por ejemplo, concentra el crecimiento económico del país y destruyen sus recursos ambientales. No es congruente que el exministro Gerson Martínez realce en sus discursos la ayuda que recibe del Congreso de Estados Unidos y hasta del Comando Sur en la ejecución de sus proyectos boicoteados por ARENA y que entre la militancia se reproduzca una idea generalizada que todo lo de USA es imperialista. Las relaciones con Estados Unidos son estratégicas. Casi todos los embajadores Estadounidenses han buscado arraigarse al pueblo salvadoreño en distintas formas. Algunos como Robert White se han hasta revelado contra las políticas del Departamento de Estado en su favorecimiento a las luchas de su pueblo. Pero la actual embajadora se excede en su interés de popularizarse entre los salvadoreños. Me sobretoma verla a diario opinar sobre la realidad desde foros como la playa y mercados del país. ¿Cómo es posible que Ms. Manes tenga más presencia entre el pueblo que muchos dirigentes políticos? Su forma de dar líneas de conducta ciudadana durante semana Santa rebasa la actitud proyectada en fotografías de políticos y sus sirvientas en el periodo vacacional.

Es hora de revisar lo posible y necesario de una agenda revolucionaria en términos económicos. El actual sistema agroexportador es no solo nocivo para el medio ambiente e infraestructura del país, sino súper riesgoso e inseguro para los cañeros mismos. La producción de alimentos como verduras, frutas y legumbres en el país es necesaria e imprescindible para una economía sustentable y sostenible en El Salvador. Solo una reconstrucción del tejido social agrícola, la promoción y fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa puede sacar al país de la dependencia de una política de destierro y endeudamiento. No es inteligente concentrar el agro en caña de azúcar para exportación cuando tanto el consumo de azúcar como su uso en combustibles decrecen en todo el mundo.

Este gobierno ha hecho muchas cosas buenas.  El gobierno de Funes también hizo cosas valientes que han facilitado hasta las medidas que lo obligaron a salir del país.  Pero los adornos y bochornos de sus funcionarios no han estado acordes con dichas obras. No se puede repartir pilones y crear almácigos de cacao y cafetos, y entregarlos como migas sin ninguna condición ni rumbo. El MAG no puede darse el lujo de entregar cientos de reservorios a pequeños propietarios de tierra como limosnas, sin mayor orientación y sin su respectivo conocimiento entre el resto del pueblo, y esperar su apoyo. En muchos casos ni los alcaldes del FMLN llegan a las entregas de estas obras.  Son más conocidos los escándalos de nepotismo, las riñas internas, la ridiculización de discursos improvisados de funcionarios, que las obras, necesidades y orientaciones de lucha entre el pueblo. Eso no es militancia.

Me he atrevido a escribir estas líneas y todos los artículos en los que por años he tratado de llamar la atención del frente, porque siento tristeza ver el descalabro de la clase política y de un proyecto revolucionario. No me alegra la deriva del país, ni la derrota del frente.  El país necesita partidos e individuos con intereses políticos y no personales. Los actuales partidos no promueven agendas políticas, sino el enriquecimiento de unas cuantas familias, y eso es caldo de cultivo para otra guerra civil.

Durante la semana santa  me di cuenta que los supermercados le han quitado empleos y mercado a las vendedoras de mango pelado, alguashte, remolachas sancochadas, tamales de elote y otros productos cuya venta callejera llevaba el sustento a miles de familias. Es esa voracidad irresponsable que empuja al crimen a los más pobres y constituye una amenaza para el resto de la sociedad. Urge una política de producción doméstica de alimentos. Los supermercados no deben destruir los mercados como proveedores de empleos y sustento a la familia salvadoreña.