• Diario Digital | domingo, 25 de julio de 2021
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El Bitcoin y las criptomonedas en la Era de la economía digital

El Bitcoin y las criptomonedas en la Era de la economía digital

Actualmente, las criptomonedas o criptoactivos se encuentran en la primera plana de las noticias económicas financieras alrededor del mundo, se han convertido en un fenómeno global siendo las mismas conocidas por un alto porcentaje de la población en comparación con otros mercados de inversión. Para los inversores, entidades financieras, bancos centrales y gobiernos, estas se han convertido en una tendencia debido a sus características, entre las que cabe destacar su especulación en el tiempo, su costo de oportunidad, el valor que se encuentran en las manos de los usuarios y el compromiso de los mismos en mantener un precio constante y estable para que estas puedan cumplir la finalidad de las divisas tradicionales, y la utilización de un sistema de criptografía que proporciona un modelo matemático indescifrable que las hacen difícil de falsificar y clonar.

Una criptomoneda, criptodivisa o criptoactivos es una moneda digital o virtual que puede ser intercambiada y operada como cualquier otra divisa tradicional, con la diferencia que éstas son producidas por una red pública en lugar de cualquier gobierno e instituciones financieras, tienen valor porque pueden usarse como depósito de valor y como unidad de cambio. Que incluso algunas se han aventurado en el mundo físico con tarjetas de crédito u otros proyectos de inversión bursátiles, aunque su gran mayoría siguen siendo completamente intangibles, basada en la tecnología clipto, la que permite la creación y procesamiento de monedas digitales y sus transacciones a través de sistemas descentralizados, que suelen ser desarrollados como código por equipos que incorporan mecanismos de emisión a través de un proceso llamado "minería," que consiste en poner a trabajar una granja de ordenadores al servicio de la red blockchain para crear y poner en circulación nuevas unidades de criptoactivos como Bitcoin, Ethereum o cualquier otro a cambio de una recompensa económica. En esta red blockchain o cadena de bloques se verifican, emiten y se confirman las transacciones que ocurren en la red informática.  Asimismo en la plataforma de cadena de bloques se crea una lista de forma colectiva con todas las transacciones que han sido confirmadas, marcadas con la hora y validadas por la propia red y por los agentes denominados “mineros”, quienes compiten por ser los primeros en resolver problemas matemáticos complejos y poder publicar el siguiente bloque de transacciones en el libro contable común vía internet, descentralizado y diseñado para registrar las transacciones en un entorno protegido, las transacciones son irreversibles, lo que permite que nadie hackee el sistema o haga fraude para beneficiarse, logrando con ello; confiabilidad, integridad, autenticación y vinculación. Ya que al no poderse modificar los registros de la cadena de bloques, una vez hecha la transacción, se imposibilita manipular el sistema deshonestamente, generando seguridad para los participantes del mercado criptográfico. Esta cadena de bloques o blockchain representa un desarrollo netamente disruptivo que provoca el temor de los bancos respecto a esta tecnología, porque en la teoría pura de la cadena de bloques, muchos de los procesos informáticos y software de un banco tradicional pasarían a ser obsoletos. Para llevar a cabo el conjunto de los procesos necesarios y los cálculos matemáticos para validar y procesar las transacciones de las criptomonedas en los datacenters, y mantener la operación de los ordenadores, máquinas y computadoras, con su respectivo sistema de refrigeración, ya que aproximadamente 4,000 nuevos bitcoins son creados a diario, implica un altísimo consumo de electricidad que no ha parado de crecer. Se estima que el bitcoin consume aproximadamente 143 teravatios por hora (TWh) de electricidad al año, más que muchos países y alrededor del 0.65% del consumo mundial de electricidad. Lo que abre una posibilidad de negocios para países como el nuestro en donde se tiene una capacidad instalada de energía que está ociosa y que conllevaría también a invertir en ampliar nuestro sistema de transmisión y la instalación de nuevas subestaciones para hacerle frente a esta demanda.  

En la actualidad hay más de 4,000 criptomonedas en el mercado, Tether, Polkadot, Cardano, XRP, Binance Coin, Litecoin y Chainlink, Monero, Dash, Ripple y Bitcoin Cash, entre algunas, sin embargo las más conocidas son Thereum y Bitcoin.

Las monedas exitosas tienen seis atributos claves: escasez, divisibilidad, utilidad, transportabilidad, durabilidad e infalsificación. La criptomoneda Bitcoin cumple con esa caracterización por lo cual gana escala y ha capturado el 15% del mercado global de divisas, en términos de capitalización de mercado, base de usuarios y popularidad, convirtiéndose para muchos usuarios en una alternativa a las monedas planas como el dólar estadounidense o el euro y de monedas de oro o plata, que a diferencia de lo que ocurre con el dinero tradicional, la ausencia de anonimato y la rigurosa trazabilidad dificulta la corrupción, misma que tiene un impacto desproporcionado sobre los más pobres y vulnerables, incrementando el costo y reduciendo el acceso a servicios como la salud, la educación y la justicia. Por todo ello, hace falta, y con urgencia, poner un poco de racionalidad en el debate para aprovechar las potenciales ventajas de esta tecnología y limitar aquellas otras que pudiesen ser desfavorables en un país, en donde la brecha digital en el acceso, uso y apropiación social de estas nuevas tecnologías deriva en la exclusión de ciertos grupos de personas.