• Diario Digital | lunes, 26 de agosto de 2019
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23 años después ¿Estamos en guerra?

23 años después ¿Estamos en guerra?

Algunos analistas políticos llaman  guerra social, a la confrontación del Estado y grupos organizados bajo el distintivo de  “Maras”. En el campo político, los últimos y continuos acontecimientos, parecen indicar que la lucha se desarrolla con intenso fragor y que los detonantes parecen provenir de los próximos comicios electorales. Parece ser que el origen de la situación proviene de tareas inconclusas de los acuerdos de paz. Hay señales también sobre un nuevo pacto social entre los mismos actores que firmaron los acuerdos. Los acuerdos políticos produjeron el fin de la guerra, pero no la solución del conflicto social, económico y político que la generó, fue un vacío que nunca se abordó, mucho menos cumplió.   

Respondiendo a la interrogante del título de este artículo, me propuse atisbar un poco sobre la teoría y práctica de la guerra política, escrita por el General Chino E.C. Wang Sheng  y refrescar los conocimientos sobre el tema que ahora comparto, para que cada quien precise su conclusión. 

El primer concepto es que, “política” en guerra política, se refiere  a política revolucionaria, pero no política ordinaria. “Hay guerras en las que no se necesita recurrir a la violencia para conseguir la victoria, la guerra política es este tipo de guerra”, escribe el general Sheng. 

La  guerra política se da y esta determinada  por experiencias históricas  y situaciones concretas e incluye varios tipos de guerra: estratégica, ideológica, de organización, psicológica,  inteligencia y  guerra de masas; las cuales son el fundamento o derivan en otra clase de guerras como la económica o diplomática. 

A mi entender la guerra ideológica esta potenciada en el escenario nacional, aunque se aduce en forma sistémica que ya no hay ideologías, expresión que es a la vez una táctica de guerra psicológica, de engaño. 

La guerra ideológica se desarrolla para conseguir pertrechos espirituales y destruir al enemigo en el campo de las ideas, conceptos y principios. Se  considera lo ideológico como el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, un grupo de poder o época.  

Es la guerra de las mentes, la batalla de la lengua y de la pluma. Su objetivo es hacer flaquear la voluntad del enemigo, destruir su voluntad de lucha  y ganar las “masas” del adversario. Su recetario apunta que deben  realizarse esfuerzos para atacar y criticar la absurda  ideología del enemigo, desarmándolo espiritualmente y debilitando su efectividad combativa para conseguir los propósitos de pulverizar y aniquilar el enemigo sin presentar lucha.  

¿Qué pretende?: Hacer realidad las ideas del grupo en el poder y lograr sus intenciones, tergiversar los conceptos de libertad y democracia; introducir dudas en la ideología del enemigo; influenciar la forma de pensar del pueblo, su fe y dividir su poderío.  

Por otro lado, la guerra de organización  dice el general Wang,  es correlacionar de manera estrecha  a los hombres, asuntos y materias con planes, objetivos, ordenanzas y sistemas a fin de desarrollar el máximo de eficiencia, acabar con el enemigo y destruirlo por completo. (La toma del poder) 

La guerra de masas, pues, es un factor básico para la victoria o la derrota, ya que descansa en la inclinación y en el desarrollo de la situación. Su misión principal  es convocar, unir  y dirigir a las masas  para su desarrollo y eficacia  destruyendo los preparativos del enemigo  y dejándolo sin condiciones para continuar la lucha. (Electoral) 

Analice, este es un enfoque y procesos de guerra  política. ¿Estamos en guerra? 

Aunque quedan otras formas de expresión y acción de la guerra política; espero abordarla  cuando la ocasión me permita comparar nuestra realidad con lo que enseñan los expertos.