• Diario Digital | martes, 20 de agosto de 2019
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Política: la necesidad de cambiar las reglas del juego

Política: la necesidad de cambiar las reglas del juego

Es notorio que los liderazgos de los partidos políticos permanecen anquilosados desde hace mucho tiempo, los cambios en las dirigencias son mínimos y las cúpulas partidarias solo se rotan entre sí, estas han ido agotando la simpatía de la población reflejada en la militancia política, en la identidad ideológica y en la participación electoral.

“Los políticos” es un término que se ha vuelto despectivo. Sinónimo de corrupción, engaño e ineficiencia en el cumplimiento de sus funciones; como sabemos las leyes van de acorde a la dinámica social y deberían de representar normas de sana y equilibrada por no decir justa, convivencia.

Por un lado la ineficiencia o idoneidad de los funcionarios públicos de elección popular es muy cuestionada, se percibe más como el uso de cargos para enriquecerse a costa del Estado y para mejorarlas condiciones de vida de un grupo de correligionarios que giran en su entorno

Hay casos de diputados que se jubilan en el cumplimiento de sus sagrados deberes patrios con jugosas pensiones y Alcaldes que se han vuelto perennes, en ambos casos no se puede ocultar el bienestar económico que les precede. Estos fenómenos políticos son visibles, palpables y a la luz del día.

Sobre la imagen de los funcionarios públicos en general asociada a la corrupción y ineficiencia para ejercer sus funciones, es también cosa notoria, de allí que la atención de los servicios públicos es deficiente y el mal uso de los recursos del estado, es hasta grotesco, todo se arruina, se desaparece o no sirve.

Algunos opinan que el degaste de la imagen política, es parte de una estrategia de los grupos de poder económico que han perdido poder político y pretenden achicar el estado y suplir con sus tecnócratas la disfuncionalidad del gobierno y resarcirse así del poder perdido.

Las nuevas generaciones por su parte ven en los partidos políticos, centros de corrupción, nepotismo y argollas petrificadas que no ceden el poder, amarrados a la constitución donde la única expresión valida de acceso al poder político es a través de los partidos políticos. Es decir el círculo vicioso tiene candado. 

Sin embargo a mi manera de ver, esta disposición viola los derechos políticos de los ciudadanos, creo que al contrario se deberían de impulsar la mayor participación de las comunidades en elegir sus representantes en circunscripciones, es decir por una zona geográfica específica, de tal manera que el político  identifique las necesidades de su comunidad y su comunidad lo reconozca; y no como ahora que la gran mayoría es desconocido en la comunidad y el desconoce la comunidad. No se trata de ir solamente a regalar pelotas de futbol; sino un acercamiento preciso que le provea de elementos para auscultar la situación, social, económica y política, que a la vez le permita tener una visión completa de lo que sucede en la vida de la zona que le corresponde y si falla en sus promesas, pues la población puede deponer por incumplimiento o incapacidad manifiesta.  

Y no me refiero solamente a los gobiernos municipales; sino a los diputados que con sus decisiones conciben leyes que perjudican o benefician la vida de las comunidades, pueblos y ciudades. Lo mismo debería de ocurrir con los funcionarios del gobierno a quienes les corresponde por ley atender y resolver según su cargo la infinidad de situaciones que a diario se presentan en las comunidades.

Debería de ser una dinámica superada, ser postulados a cargos públicos por colores, compadrazgos  o pertenencias partidarias; se debe elegir por las características personales de liderazgo, espíritu de servicio demostrado y capacidad notoria.