• Diario Digital | martes, 20 de agosto de 2019
  • Actualizado 21:02

Resolviendo el problema del tráfico. ¿Hasta cuándo?

Resolviendo el problema del tráfico. ¿Hasta cuándo?

El problema del tráfico se complica cada día más, especialmente en el Área Metropolitana de San Salvador. Muertes y lesionados especialmente peatones; vehículos dañados y familias en problemas. La complicación tiene una raíz básicamente humana: los conductores y los reguladores de las normas y leyes.

Por un lado los conductores de cualquier clase de vehículo: bicicleta, motocicleta, moto taxi,  bus de servicio público, escolar, empresarial o vehículos comerciales en toda su gama, son conducidos en su mayoría por personas que desconocen las leyes y normas de tránsito, no tienen licencia de conducir o irrespetan a propósito su conocimientos de las señales de tránsito y del reglamento.

Las bicicletas por ejemplo, irrespetan todas las normas de tránsito: circulan por aceras, en contra sentido, sin luces, ni placas, se aparcan donde sea, son los poseedoras de su propio código y no respetan autoridad moral, ciudadana o pública. En las zonas comerciales los carretones actúan de igual manera, así mismo los camiones comerciales, de reparto o verduleros, estos últimos con el agravante de tener alto parlantes a todo volumen que irrumpen la tranquilidad de colonias y barrios con sus estribillos engañosos y música de mal gusto; en este orden le siguen los buses del sistema público, deteriorados , llenos de estridencia y conducidos con irresponsables que se disputan salvajemente la vía pública, obstaculizando el tránsito en cualquier parte, día , hora y lugar. Le  siguen los conductores “estrellas”, verdaderos cafres del volante que son una agresión constante, inician terceras filas donde no las hay y son almas desesperadas en sus raudos virajes. Nadie puede ganarles, prevalece en este medio la agresividad, el egoísmo ante la cordialidad y convivencia armónica.  Por último los conductores de moda , los motociclistas que a pesar de llevar a parientes o amigos acompañándoles, no respetan señal o carril alguno , van zigzagueando por todas las carreteras y pitando para que el conductor de automóvil se aparte de su camino, razón del incremento de muertos en esta área.

Mientras todo esto sucede día a día, hora a hora en el gran San Salvador, la policía de tránsito no se mira. 

Encontramos despliegue en las horas pico en algunas zona visibles pero después y como por arte de magia desaparecen. ¿No hay un mapa de puntos neurálgicos del tránsito? Si no lo hay, pues es un descuido grave. ¿Qué se hacen después, dónde están? ¿No podrían estar habilitando el paso donde ya saben que hay problema? O realmente después de tanto año de funcionamiento de esta dirección, se desconoce.

Llegamos entonces a que el otro problema humano es el personal de tránsito y de la policía en general. De tránsito porque no pueden resolver este problemas, aunque se hayan mejorados las señales, las vías, los accesos. La obra pública avanza, ellos están rezagados. Me pregunto si este país las leyes se respetaran  como en Estados Unidos el estado ya habría recibidos una cantidad enorme de demandas por las muertes y choques que se podrían evitar con una eficiente manejo del tráfico. 

Creo que la PNC debe de hacerse cargo del problema, es un problema de seguridad ciudadana, no de obras publica, además hay mayor rigor en el ejercicio del mando y por ultimo hay que atacar el problema de raíz, ¿De dónde viene todo el irrespeto, y desconocimiento de leyes y normas? .De la falta de educación vial y allí incluye a los desordenadas peatones que circulan por las calles, no por las aceras o pasarelas.

¿Hasta cuándo pues, un plan integral y coordinado para acabar con este flagelo?