• Diario Digital | Viernes, 24 de Mayo de 2019
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¿Se puede? ¡Sí se puede!

¿Se puede? ¡Sí se puede!

Las demandas de la sociedad  actual están fundamentadas en el crecimiento exponencial de la población, el deterioro de los recursos derivados de las tierra y una profunda crisis de valores, producto de la confrontación ideológica por de control de los recursos que  generan riqueza.

En nuestro país, la polarización política es una tendencia persistente que beneficia a los partidos políticos con mayor caudal electoral, inhibiendo otras manifestaciones que fortalecerían la pluralidad democrática. 

Estamos casi a un año de las elecciones para concejos municipales y diputados, y los partidos políticos han iniciado los procesos establecidos en la nueva ley de partidos  políticos que obliga a estos, a celebrar elecciones internas bajos parámetros de equidad  y transparencia. 

La constitución establece:” El sistema político es pluralista y se expresa por medio de los partidos políticos, que son el único instrumento para el ejercicio de la representación del pueblo ante el gobierno, (Art 85). Sin embargo la Asamblea Legislativa aprobó el decreto 555 (2011) y sus reformas, la disposiciones para la postulación de candidaturas no partidarias en las elecciones legislativas , bajo ciertas reglas que si bien no son del todo equitativas en relación con las que rigen a los candidatos de los partidos políticos, son una oportunidad de la sociedad civil, que no desea o no ve en los partidos actuales, reflejados sus aspiraciones o la oportunidad de participación en condiciones favorables para el progreso honesto y justo de sus derechos y aspiraciones. 

Otro elemento importante de este contexto, es la percepción con que la población percibe a los funcionarios públicos, especialmente a los diputados que con razón o sin ella, se ven bajo el influjo mediático cubiertos por un manto de deshonor, corrupción y satanización que es muy difícil de cambiar en la percepción de la población. 

Las redes sociales y el internet se han convertido ahora en uno instrumento de propaganda más efectivo que los medios tradicionales como el panfleto, el periódico, la valla o los mítines.

Varios ensayos se están desarrollando en países con mayor desarrollo político, de organización ex partidaria como España y Francia, las manifestaciones de apoyo se van construyendo sin caer en las tradicionales estructuras partidarias de organización y concentración de la cúpula jerárquica, vertical e impositiva. El proceso no es tan rápido como más de alguno quisiera, porque son nuevas veredas de la dinámica social, pero se están tratando de romper paradigmas y creando formas de participación y control social que van a empoderar a la población de una manera nunca vista. 

Nuestro país se merece también la oportunidad de impulsar manifestaciones de participación política, aprovechando esas fisuras del monopolio político y esa energía manifiesta que hay en nuestra gente, cansada de los mismos actores de siempre. 

Si los jóvenes profesionales, intelectuales, artistas y líderes sociales se decidieran a agruparse e iniciar nuevas formas de llegar al electorado, de presentar propuestas creíbles, innovadoras, honestas y realistas; aprovechando  la nueva coyuntura electoral, sería un paso en el proceso de fortalecimiento de la democracia participativa.

 El TSE exige de seis mil a doce mil firmas recolectadas en cuatro meses para optar a las candidaturas no partidarias o independientes y un proyecto de presupuesto con el cual se financiará su campaña proselitista avalado por un contador autorizado. Ambas situaciones se pueden lograr por medio de una buena estrategia de relaciones públicas en redes sociales, es decir adentrarse en una nueva forma de hacer política, sin dejar de lado el acecho de los arribistas y manipuladores tradicionales que se van a querer colar o las instituciones y personas que trataran de obstaculizar a los interesados.

Sí, se puede.