• Diario Digital | Sábado, 20 de Abril de 2019
  • Actualizado 18:07

Voto en blanco

 

El voto nulo y la abstención o voto en blanco, pueden ser causal de nulidad de elecciones.

La insatisfacción con el sistema electoral actual, unido al desencanto con las opciones políticas son las principales motivaciones de los ciudadanos para no ir a votar, anular el voto o abstenerse de marcar la papeleta o voto en blanco.

El ciudadano que acude al centro de votación sigue el proceso de ley: busca su nombre en el padrón electoral,  presenta su documento de identidad, recibe la papeleta sellada y firmada; va a la urna y ejecuta la acción.

Un voto en blanco o abstención como le llamamos acá,  es una boleta introducida en la urna sin ninguna marca.  Pero cumple el proceso de ley.

Voto nulo es cuando hay algún objeto, símbolo o palabra de “más',  u otras fallas de impresión o manejo. Ver Art 207 del Código electoral.

Una de las preguntas más recurrentes cuando se acercan elecciones y no se quiere apostar por ningún partido es: ¿qué debo hacer para que mi voto no beneficie a nadie?

Las tres formas clásicas de expresar el descontento con el sistema político y electoral son las apuntadas: nulo,  abstención y ausentismo.

El voto nulo se puede dar por desconocimiento o error en la forma de votar o por intención manifiesta. Es un voto emitido, pero no valido.

El voto en blanco o abstención  es un voto que se deposita en la urna sin ninguna marca sobre la papeleta; se le considera no valido y normalmente se utiliza como dato para medir la insatisfacción ciudadana; sin embargo en algunos países de América latina, América del norte  y Europa,  el voto en blanco es válido y se toma en cuenta para establecer los cocientes electorales, base para la asignación del número de escaños que corresponden a cada partido político.

En España, el voto en blanco alcanzó su cota más alta en 2011 en las elecciones municipales y autonómicas cuando cerca de 600.000 españoles (584.469 votantes) siguieron esta opción. En general se interpreta el voto en blanco como una muestra de descontento hacia la clase política, a la par que una expresión de respaldo al sistema democrático; pero los sociólogos también reconocen que es una tendencia que acoge a una tipología muy diversa de electores.

La figura del “voto de protesta” se ha presentado siempre en la forma de abstenciones o  voto en blanco y nulos, los cuales por lo general no suelen tener importancia sustantiva en el proceso de conteo de votos y solo queda su valor estadístico, que se suma a los porcentajes de ausentismo para las evaluaciones  del debate social y político.

Distintos grupos de presión ciudadana alrededor del mundo han buscado legitimar estos votos de protesta como una opción que tenga resultados vinculantes en la práctica y que permita dejar constancia efectiva del descontento que pudiese haber hacia la clase política en general o bien con  determinados candidatos.

Estas alternativas que nos ofrecen  las democracias modernas, nos demuestra que los políticos profesionales no están haciendo bien las cosas y se necesitan  cambios en la ley electoral,  caras nuevas,  propuestas innovadoras acordes con nuestra realidad ; así como más oportunidad de reencontrarnos con la confianza en la política y en los políticos.

En nuestro entorno las abstenciones, el ausentismo  y los votos nulos por ahora, no sirven para más. En este escenario los votos nulos y blancos, por mayoritarios que sean no impactan políticamente los resultados; solamente en el caso que superen los votos válidos, son causal de nulidad de urnas o elecciones de la circunscripción electoral. Art. 273 inciso D del código electoral.