• Diario Digital | miércoles, 13 de noviembre de 2019
  • Actualizado 19:22

El Joker del periodismo

El Joker del periodismo

Parecería mentira, pero la profesión del periodismo a veces  es cruel, es cíclica y coyuntural, en algún momento generas opinión pública y obtienes el rédito y la satisfacción, anduviste por las principales coberturas periodísticas del día, pusiste en el pódium de la opinión pública a personajes de la vida económica, política y social, tan cerca de donde se toman decisiones para el país y tan lejos de los beneficios del poder; porque el objetivo del periodismo no es el poder, su compromiso es con la verdad.

¿Pero cuál verdad? La verdad efímera que se asoma en un primer momento, la verdad de los hechos, la generan cotidianamente, la que el reportero acumula  a través del testimonio, de documentos y de la percepción de lo que ocurre, no de otra, la manipulada, la invisibilizada, “la creada” la que no está sustentada, la irresponsable  y a pesar de eso; la verdad no debe, ni puede considerarse absoluta, definitiva o inmodificable.

La verdad tiene otro momento complejo; Esa primera verdad hay desarrollarla, corregirla, rectificarla al menos si aparecen nuevos elementos, para aclarar al público, con el fin de que la gente tome sus decisiones y pueda discernir que opción tomar, la primera verdad la que se orbita debe pierde su vigencia peor no el valor de la certeza, la que siempre estamos obligados a defender la verdad, a veces pasa por procesos y estos cambian en nuestra obligación aclararlos. Pero lo que nunca se debe perdonar en periodismo, es que te inventes una noticia que jamás ocurrió o que informes algo que es mentira.

Heráclito dijo. “Nadie se baña con las misma aguas de un  río dos veces” al referirse que cuando uno tiene conocimiento de las cosas, difícilmente puedes cometer los mismos errores, al igual que cuando uno conoce la historia de un país difícilmente comete los errores históricos del pasado, solo quienes no vivieron la guerra en El Salvador, pueden ignorantemente decir que no hemos avanzado y que fue mejor los días de la guerra y que la  paz  no importa, que  la vida de los periodistas y civiles que murieron victima de esa guerra fue banal.

Lejos de eso algunos se burlan como payasos de la labor periodística y ven a los comunicadores como bufones del entretenimiento informativo, eso sucede cuando has destruido el respeto de la profesión y se le resta importancia a la labor de los hombres y mujeres periodistas o cuando abandonas los intereses colectivos por la megalomanía personal.

Sé de casos de dos colegas que obligados a las circunstancias de sus vidas se ven en la necesidad de disfrazarse de payasos, de bufones y para muchos son los  “Joker del periodismo”, cuando detrás de ellos se esconde una profunda realidad social, el abandono, la desprotección de la labor periodística e igual hay otros que no requieren el disfraz, son presentadores exhibicionistas, que ha usurpado la labor y que les agrada verse involucrados en polémicas con sus comentarios teatrales e incluso se victimizan e inventan persecuciones políticas con el afán de ser  artífices de sus payasadas informativas.

Pero eso es una realidad, en un país donde cualquier quiere imponer una agenda en la pauta periodística, donde la fragilidad de prestarte a una bufonada está al mejor postor o es la costumbre de los que estuvieron o están enlistados en una planilla de pagos de fondos públicos, acá no es ciudad Gótica, pero el trauma del pasado sigue generando enfermos que hacen apología a la maldad. Por eso mejor ríe, baila y canta que el que lo hace su mal espanta.