• Diario Digital | martes, 19 de noviembre de 2019
  • Actualizado 23:14

La discriminación en los anuncios de trabajo

La discriminación en los anuncios de trabajo

El tema de la discriminación laboral en los anuncios de trabajo es un asunto del cual ya había escrito hace varios años atrás. Lamentablemente por la falta de políticas contra la exclusión se mantiene vigente. El otro día leí una publicación promocionada en Facebook para un puesto laboral donde definían al prospecto entre 25-30 años.

Bajo dicha publicación, había un comentario de un usuario que reflexionaba de como dejaban afuera a personas con capacidades laborales que cumplen con los requisitos solo por la edad. Por esa razón, pensé en volver a escribir del tema y actualizar dicho análisis que es un ejemplo claro de discriminación hacia un sector de la población activa laboral y los ciudadanos que buscan desesperadamente un empleo en el país.

Los ejemplos no son necesarios enumerarlos en su totalidad, simplemente se lee cualquier anuncio de empleo y se encontrarán flagrantes violaciones a los derechos humanos de la ciudadanía.

La utilización de la fotografía como parte de las exigencias de una “Hoja de Vida” es una expresión visual de discriminación por medio de la imagen. La capacidad laboral no puede juzgarse por un retrato. Esto es complemente discriminatorio, ya que para muchos de los gerentes de recursos humanos, quienes reciben la documentación, realizan una segmentación por una simple foto, que no expresa las capacidades intrínsecas de los años de experiencia de un postulante.

Los argumentos dados, en el tema de la imagen, se fundamenta en “buena presentación”. Ahora quién define lo que es buena presentación. En países como Estados Unidos, la utilización de la fotografía, en estos documentos, no tiene ningún peso, ya que el color de piel o aspecto del fenotipo humano, puede ser un argumento de racismo laboral algo que en los países latinoamericanos es de lo más normal a la hora de seleccionar.

El rango de edad es otro punto que siempre se puede ver en estos anuncios. Pedir no mayores de 35 años, deja afuera a una gran parte de los desempleados, quienes actualmente se mueven en busca de un puesto laboral. La creencia ingenua de que una persona de menos edad, es más competitiva, tiene una razón: la búsqueda de poder pagar sueldos bajos con el argumento de la falta de experiencia en un puesto. De esta forma, miles quedan fuera de cualquier posibilidad de integrarse a labores en cualquier área, pues algunos empleadores y empresas de reclutamiento, ocupan esta forma discriminatoria como una filosofía de selección.

El sexo como punto de contratación, es una de las peores formas de la discriminación. Buscar señoritas para puestos relacionados al área de mercadeo o como asistentes gerenciales, por mencionar un ejemplo, se representa con fotos de modelos en las publicaciones de estos anuncios. Esta visión obtusa de la mujer como simple imagen es producto de una cultura machista. Desarrolla una cosmovisión de la estética sobre las capacidades.

Se crea un estereotipo los cuales encasillan; y, a la vez, discriminan a los hombres de estos puestos. En esto hay que ser claro y sin tapujos, muchos (hombres) quienes contratan en algunos casos van pensando en otros intereses de tipo sexual o conocer posibles opciones de conexiones sin relación al trabajo, lo cual lleva siempre a algún tipo de acoso sexual ya sea verbal o de insinuaciones. Los casos de esta infracción son muchos, pero no son reportados por no querer perder el empleo, este tipo de abuso es normal y es aceptado por ciertas mujeres profesionales como parte de la dinámica laboral machista e injusta hacia ellas mismas.

Los anuncios son claros y sus letras no mienten, eso es lo que se busca a la hora de contratar para un empleo.  Un enjambre de características que fomentan el abuso, la discriminación, y la violación de derechos laborales, en pos de una perspectiva que reproduce un sistema de injusticas de una forma micro. Los estudiantes o recién graduados contratados con salarios de miseria, sin prestaciones laborales, ni contratos, siendo abusados desde lo más elemental en sus derechos humanos, como es el derecho a un trabajo digno y respeto a su esencia humana. Para muchos esto puede ser desconocido, ya que por relaciones de amistad logran crecer laboralmente (algo válido por el tema de puesto de confianza), pero para la gran mayoría, sin esos nexos, la cuestión toma un matiz cada día más oscuro.

La solución para este tipo de discriminación está en las manos de las instituciones defensoras de los derechos humanos al saber reconocer estas violaciones, que abarcan a todo el segmento laboral del país, y que al final se suma a problemas de stress, depresión y angustia y como parte de la realidad de los desempleados que pululan por una oportunidad de trabajo digno donde no sea su fisonomía, edad, género, apellido o raza la ventaja o desventaja al momento de su elección para ejercer nuevamente un rol productivo bajo la lupa de seleccionadores sin un ápice de conocimiento sobre políticas anti-discriminación.