• Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
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La ofensiva de los antivacunas

Macron es el único líder mundial que ha decidido enfrentar con fuerza a estos grupos sediciosos que buscan derrocar su gobierno con la excusa de un régimen comandado por el famoso globalismo
La ofensiva de los antivacunas

La ofensiva antivacunas ha tomado una mayor fuerza en las últimas semanas debido a las acciones tomadas por el presidente Macron de Francia. Macron ha manifestado en su recienta visita a la Polinesia Francesa su opinión en relación a las actividades de los grupos antivacunas. Para él, estos grupos manipulan el concepto de libertad y lo interpretan erróneamente, “La libertad en la que yo no debo nada a nadie no existe”, pues se basa “en el sentido de un deber recíproco”, dijo el presidente galo.

“Si mañana contamináis a vuestro padre, a vuestra madre o a mí mismo, yo soy víctima de vuestra libertad, mientras que tenéis la posibilidad de algo para protegeros y protegerme –dijo-. En el nombre de la libertad vais a sufrir quizás una forma grave (de la Covid) y llegaréis a este hospital. Hay todo este personal que os tendrá que tender y tal vez renunciar a atender a otra persona. Eso no es la libertad. Eso se llama irresponsabilidad, egoísmo.”, aseveró Macron.

Macron es el único líder mundial que ha decidido enfrentar con fuerza a estos grupos sediciosos que buscan derrocar su gobierno con la excusa de un régimen comandado por el famoso globalismo – otra realidad paralela de las conspiraciones-  el cual  llevaría a Francia a convertirse en una nación sin libertades, según ellos. El uso del pasaporte sanitario vendría a poner un alto a que un antivacunas camine y entre a lugares públicos sin cubrebocas y sin estar vacunado, mientras otros nos cuidamos para no contagiarnos y no contagiar a otras personas. 

La realidad es que las protestas de los antivacunas atentan contra la salud pública del pueblo francés. Su discurso basado en no usar cubrebocas y un llamado lastimero a no vacunarse, en el cual se basan todo su accionar delirante contra la implementación de una “dictadura sanitaria”, pone en peligro a millones de personas que creemos en la ciencia y no en la ficción y fábulas casi religiosas de estos grupos de extrema derecha.

Dichos grupos, autollamados libertarios, son los principales gestores de campañas de desinformación que van desde mentiras sobre los efectos de las vacunas contra el Covid-19 hasta pensar que hay una dictadura que busca limitar sus libertades simplemente por exigir el uso de un simple cubrebocas, no viajar por diversión, realizar o asistir a fiestas y vacunarse en actual entorno de una pandemia.

Fue, en este tiempo de la pestilencia del Covid-19, que han tenido su gran oportunidad histórica para buscar lograr el poder político con este discurso de conspiraciones. Simplemente son grupillos de extrema derecha y ultranacionalista con la careta de democráticos liderados por adoctrinados líderes como son la doctora Chinda Brandolino en Argentina y en Chile, Cristián Contreras, alias Doctor File, un especialista en “algo”, además de conspiraciones, quien sería candidato a presidente de Chile (como si la oferta electoral actual no fuese pésima en ese país) por un partido de antivacunas y de conspiranoicos . No le daré más líneas a personajillos del jet set de las conspiraciones y mercachifles de mentiras, solo puede decir que este tipo de “líderes de opinión” como este Doctor Files son igual de básicos que “influencers ” que enseñan el dorso o el trasero en redes sociales o realizan un comentario sobre política internacional sin la menor idea de lo que hablan.

Personas que solo buscan llamar la atención en un mundo de falsas realidades.  Es de esperar que Contreras visite una sala de emergencias con enfermos de covid  para corroborar sus tesis sobre el no uso de cubrebocas, ya que le gusta el show en las redes sociales. Al analizar esto recuerdo a Umberto Eco. Eco definió a estos segmentos sociales en las redes como  "La invasión de los idiotas”.

Así , la extrema derecha antivacunas usa estas excusas de conspiraciones en busca de ganar adeptos entre los segmentos más ignorantes.  Esta extrema busca disfrazarse con un liberalismo sin sentido que no puede pensar en la empatía hacia otras personas. Estos libertarios – antivacunas son realmente en último nivel del oscurantismo intelectual de nuestros tiempos. Están al nivel de los campesinos que eran manipulados por la Iglesia Católica en la Edad Media con fabulas de brujas, gatos demoniacos, el infierno y el poder divino dado a reyes ungidos por el mismo clero.

En este contexto, comparto una entrevista realizada el año pasado, la cual se publicó en El Salvador Times,  donde se expone la experiencia de un amigo que vive en España y está en primera línea en lucha contra el Covid-19.

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En lo personal, he dejado de creer que la pandemia de Covid-19 vaya a sacar una parte buena, ética y empática de los seres humanos. Las patrañas publicitarias donde vemos gente abrazándose después de las cuarentenas al estilo foto de La Atalaya son un mito o un mal chiste de los cursis positivistas o las personas muy ingenuas sin conocimiento de la historia y conducta humana. Se puede investigar la pandemia de la Gripe Española.

Vivimos en sociedades egoístas tan fortalecidas por una estructura mental del “primero yo” que encontrar islas en el mar de la peste es casi imposible. Solo al ver a los máximos dirigentes mundiales como son Donald Trump, Vladímir Putin o Xi Jinping y como usan el tema de la vacuna como herramienta de propaganda y, al mismo tiempo, tienen un discurso basado en el odio, manipulación e intereses políticos – corporativos donde siempre el culpable es el otro, deja muy claro que no les importan los seres humanos muertos por el Covid-19. Lo que realmente vale para estos liderazgos es sacar provecho electoral en el caso de Trump y Putin y geopolítico para Xi Jinping.

 Dentro de este mismo caos social global, surgen los grupos organizados que añoran el oscurantismo de la Edad Media. Una mezcla tóxica de antivacunas, terraplanistas, conspiranoicos, adoradores de ovnis, paranoicos  con el 5G, anarquistas de las mascarillas, ecologistas que no han visto nunca una gallina o una vaca, hippies sintéticos y chamanes charlatanes de la moda anticientífica, quienes  proliferan en las redes sociales instaurando una nueva ideología basada en la ignorancia la cual está influenciado a una población desprovista de cultura de análisis crítico.

Eso no es nuevo. Ignorantes siempre hubo, pero ahora sus cuentos sin fundamento atentan contra la salud mundial y, por ende,  son un peligro para el resto de la humanidad.

El Covid-19 es una realidad y solo expresar que es una simple gripe o una farsa creada por conspiraciones sacadas de películas de James Bond, muestra un nivel de ignorancia total. La misión debe ser contrarrestar esas mentiras medievales.   Por esa razón conversé con un amigo que está en primera línea en la lucha contra el virus.

Óscar Omar Flores emigró de El Salvador a España en el año 2003  donde  radica con su familia. En dicho país, después de realizar diferentes trabajos, optó por un trabajo más social y cercano a las personas y decidió estudiar para auxiliar sociosanitario para personas con dependencia. Ahora labora en residencias de ancianos. Ahí ha podido experimentar toda la realidad de la pandemia en España, uno de los países donde dicha enfermedad ha dejado estragos en los adultos mayores.

Como contexto, “El número de víctimas mortales que el coronavirus ha dejado en las aproximadamente 5.457 residencias de ancianos españolas -ya sean públicas, concertadas o privadas- se sitúan en 19.699 personas con COVID-19”, artículo: Radiografía del coronavirus en residencias de ancianos: más de 19.600 muertos con COVID-19. RTVE.es

Según el artículo de RTVE.ES desde que comenzó la pandemia de COVID-19, las residencias de ancianos se volvieron en uno de los principales focos de contagios y su personal se vio sobrepasado.

En este entorno trabaja Óscar Omar Flores y resultaba vital conversar con él para tener una visión del aspecto humano de dicha situación.

-ZP: ¿Cómo fue el proceso de contagio en área que trabajas (residencia de ancianos)? Es decir, desde el inicio de pandemia cómo se fue dando la curva.

-OF: Fue algo que nadie esperaba. Ni las autoridades competentes, ni los centros residenciales de personas dependientes, ni la sanidad pública, ni los profesionales del sector y mucho menos los residentes. La curva de infección tuvo un aumento exponencial de los más elevados a nivel mundial, por razones culturales en la sociedad española y que España es el segundo país europeo con mayor turismo del continente. Y obviamente, la falta de previsión en general

-ZP: ¿Qué decían las personas de la tercera edad en esos momentos en que comenzaba esto y sus familias?

-OF: Total incertidumbre y miedo. Días muy duros para todos.

-ZP: ¿Realmente el nivel de contagio fue tan virulento como se presentaba en las noticias sobre España?

-OF: Sí, totalmente cierto

-ZP: ¿Qué opinas sobre las personas que dicen que este es virus es creado en un laboratorio o qué es mentira? Te lo pregunto pues existe una fuerte desinformación en relación al tema de las vacunas y lo que es el Covid-19. Tú estás en primera línea y puedes dar una opinión verás.

-OF: Desgraciadamente el Covid-19 ha surgido en una de las peores épocas a nivel político en el mundo. Estamos en tiempos de demagogia y odio hacia el exterior. Hay que admitir que hemos involucionado como sociedad. Los pocos avances sociales y democráticos conseguidos a principios del milenio están siendo atacados de forma brutal por intereses de poder que desean preservar su status quo y las nuevas tecnologías son sus herramientas preferidas. Es aquí donde surgen conspiraciones de todo tipo y los sectores radicales que desean mantener sus privilegios por encima del bien común.

-ZP: ¿En algún momento sentiste que afectó tu estado de ánimo estar rodeado de seres humanos que morían por este virus?

-OF: Si, mucha inseguridad, incerteza e impotencia, pero una de las razones por las que trabajo en el sector de la dependencia es por la vocación de cuidar del más necesitado. Probablemente el sector más olvidado de nuestra sociedad, el cual es el de la vejez con trastornos neuronales y físicos. En este sentido, a pesar de todo, muchos profesionales nos mantuvimos activos trabajando por intentar preservar la vida de estas personas. Faltar al trabajo podría significar una vida menos en esos difíciles días.

-ZP: ¿Qué experiencias humanas se te viene a la memoria sobre las personas de la tercera edad a los cuales tú atendías?

-OF: Miradas profundas, gestos de aprobación con la cabeza, alguna preciada sonrisa, y algo que no se me olvida nunca es notar que su respiración se tranquilizaba al sentirse acompañados.

-ZP: ¿Consideras que la humanidad actual ha perdido el humanismo por los otros en este caso los ancianos?

-OF: Esta pregunta se puede extrapolar a la situación actual de rebrotes del COVID-19. La gente en general hace caso omiso a las precauciones y desean seguir haciendo su rutina; y,  en cambio, las personas directamente afectadas, si son conscientes de la gravedad de esta pandemia. Las familias afectadas merecen un reconocimiento social sobre su valentía y esfuerzo en soportar esta situación.

-ZP ¿Crees que esta experiencia ha cambiado tu forma de ver  la vida, la muerte y la empatía humana?

-OF: A corto plazo no mucho, porque ya intuía una visión egoísta sobre la sociedad, pero si me ha dado esperanza. Sobre todo por mis hijos.  De ver que la mayoría de las personas han sacado lo mejor de sí para afrontar esta pandemia. Lo negativo siempre tiene mayor difusión que los actos positivos y ha habido muchos ejemplos por los que deberíamos sentirnos orgullosos de como hemos afrontado esta enfermedad.

-ZP: ¿Qué mensajes les darías a las personas que piensan que está enfermedad no es tan grave?

-OF: Le diría a los que no creen que existe el virus que por favor sean voluntarios en las tareas de desplazamiento de pacientes enfermos de un centro médico a otro , y que ayuden a las servicios de mayor contacto con infectados, y así podrían asegurar su posición y, a la vez, contribuir al bien común de todos.

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¿Dejará una enseñanza humanista de empatía hacia el otro la pandemia de Covid-19? Así será en el caso de Óscar Omar Flores  y las personas que están en primera línea en la lucha contra este virus.  Así mismo, dejará  una huella que nunca olvidarán las personas con mayores niveles de humanismo social en un mundo cada día más solitario, sin empatía  y confuso.