Estados Unidos

Una influencer fue asesinada a tiros por su esposo luego de que ella lo acusó de pedofilia

Trece días después de que la tiktoker rompió el silencio en redes sociales, el agresor burló los protocolos judiciales de restricción, ingresó por la fuerza a la propiedad y materializó sus amenazas.
Sara Gilson y Jeremiah
Fotos EST/Cortesía

La popular creadora de contenido estadounidense Sara Gilson (conocida legalmente como Sara Duffey, de 43 años) fue asesinada a tiros por su esposo Jeremiah "Shawn" Duffey (48 años) en su residencia de Owasso, Oklahoma, en un trágico caso que las autoridades locales investigan como un homicidio-suicidio. El crimen ocurrió la noche del pasado jueves 23 de julio, apenas dos semanas después de que la víctima publicó un video en TikTok que se volvió viral, donde exponía que acababa de descubrir que su pareja sentimental era un pedófilo.

De acuerdo con los reportes oficiales del Departamento de Policía de Owasso, los operadores del servicio de emergencias recibieron una llamada alrededor de las 11:15 de la noche en la que únicamente se escuchaban los desgarradores gritos de una mujer, seguidos por una fuerte detonación. Momentos más tarde, un menor de edad —hijo de la tiktoker— llamó desesperado desde la vivienda de un vecino tras presenciar cómo su padrastro le disparó a su madre.

Al ingresar al domicilio, los agentes hallaron los cuerpos sin vida de Gilson y de Duffey. Ambos presentaban impactos de bala en la cabeza.

Sara Gilson y Jeremiah Duffey copia

La trama detrás del crimen comenzó a estructurarse de manera definitiva a inicios de junio. El día 9 de ese mes, la madre de una adolescente de 15 años interpuso una denuncia penal y una orden de protección contra Jeremiah Duffey, quien se desempeñaba como entrenador de un equipo juvenil de baloncesto itinerante. Según registros judiciales de los tribunales del condado de Tulsa, Duffey fue sorprendido por otro entrenador mientras besaba y tocaba inapropiadamente a la menor. La investigación posterior reveló que el implicado enviaba mensajes de texto con contenido sexual a la menor, la invitaba a sus habitaciones de hotel durante los torneos e incluso le ofreció dinero en efectivo para comprar su silencio.

Debido a que los hechos ocurrieron dentro de territorios de la tribu Osage, el caso federal por "molestación lasciva de una menor" fue turnado directamente a la Fiscalía de los Estados Unidos. Tras enterarse de la gravedad de los cargos por boca de los investigadores policiales, Sara Gilson confrontó a su esposo. En ese momento, Duffey la amenazó con quitarse la vida y huyó inmediatamente, permaneciendo prófugo durante varias semanas.

Ante el inminente peligro y sabiendo que el sujeto portaba armas de fuego, Gilson solicitó una orden de protección de emergencia, la cual fue concedida formalmente por un juez el 10 de junio. El mandato obligaba a Duffey a abandonar el hogar conyugal de inmediato y a mantenerse a una distancia mínima de 100 yardas de la estilista y creadora de contenido. Registros de prensa confirmaron que Gilson ya había intentado separarse legalmente solicitando otras dos órdenes de alejamiento en el año 2021, las cuales terminaron desestimadas debido a su incomparecencia en las audiencias.

Sara Gilson copia

El video que marcó el final

El 11 de julio, sumándose a una popular tendencia viral inspirada en los formatos de documentales de crimen real de la plataforma Netflix, Sara Gilson publicó un video en su cuenta de TikTok que superó las 17 millones de reproducciones. En el texto que acompañaba las imágenes, Gilson escribió: "Preparándome para cuando Netflix lance un documental sobre mi futuro exesposo, de quien acabo de descubrir que es pedófilo". Agregó en la descripción un sombrío "Ojalá estuviera bromeando".

Trece días después de romper el silencio en redes sociales, el agresor burló los protocolos judiciales de restricción, ingresó por la fuerza a la propiedad y materializó sus amenazas. La muerte de la influencer, quien además trabajaba en el sector de la belleza y el diseño tras mudarse desde San Diego, California, deja en la orfandad a un hijo y a una hija. Mientras tanto, la comunidad cibernética y familiares lamentan la alarmante falta de garantías efectivas para salvaguardar la integridad de las víctimas que denuncian activamente la violencia intrafamiliar y los abusos sexuales.

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