San Salvador

Condenan a 37 años de cárcel a un hombre que le cercenó las manos a su compañera de vida con un machete

La jueza del caso calificó el hecho como un acto de misoginia con lujo de barbarie e impuso la pena máxima para el delito de intento de feminicidio agravado.

Erick Alexander Mejía, condenado a 37 años, intento de homicidio y amenazas
Foto EST/Cortesía FGR

El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador condenó a 37 años de prisión a un hombre que le cortó las manos a su compañera de vida y amenazó a sus hijos en el año 2025 en el departamento de La Paz.

El condenado es Erick Alexander Mejía Alfaro, de 36 años de edad, declarado culpable por el delito de intento de feminicidio agravado en perjuicio de su pareja, Marisela Yamileth Quintanilla, así como por el delito de amenazas con agravación especial en perjuicio de su hijo de 17 años y su hija de ocho años. Además, deberá responder civilmente a las víctimas.

Los hechos ocurrieron el 28 de mayo de 2025 por la noche, luego de que la pareja tuvo una discusión en su casa en la lotificación Pamplona, de Zacatecoluca, en La Paz.

Las investigaciones de la Fiscalía General de la República, recogidas por la oficina de prensa de los Centros Judiciales, determinaron que el día del crimen, Mejía Alfaro fue a recoger a su compañera de vida a la salida de su trabajo a bordo de una motocicleta. Sin embargo, ella, al notar que el hombre conducía de forma brusca, decidió bajarse y tomar transporte público.

Mejía Alfaro persiguió a su pareja en todo momento y la llamaba cada vez que el autobús hacía una parada. Ante esta situación, la víctima se bajó del autobús y abordó un taxi para llegar rápidamente a su vivienda. No obstante, Mejía Alfaro llegó antes para tomar ventaja, agarró un machete, lo colocó en su motocicleta y se quedó fuera de la casa esperándola.

Erick Alexander Mejía Alfaro, 35 años, acusado de cortar las manos a su pareja

Mientras tanto, el hijo de 17 años y la hija de ocho años observaban desde la sala. Escucharon cuando su madre llegó, pero su padre no le permitía ingresar a la vivienda, por lo que el joven intervino y lo enfrentó para que dejara de discutir con ella. Al forcejar ambos, Mejía Alfaro tomó el corvo que tenía en la motocicleta y comenzó a perseguir a ambos hijos con la intención de agredirlos.

En ese momento, la madre se interpuso para impedir que atacara a los menores. Sin embargo, el imputado le propinó varios machetazos dirigidos a la cabeza y el cuello mientras le decía: “Si no sos mía, no vas a ser de nadie”. La víctima logró protegerse con los brazos y el agresor le cortó las manos con el machete y luego huyó rápidamente del lugar.

Ante los gritos de auxilio de los hijos, varios vecinos acudieron y auxiliaron a la víctima, cubriendo sus heridas con toallas que se encontraban en el lugar. Posteriormente, la trasladaron a un centro médico y alertaron al sistema de emergencia de la Policía Nacional Civil, que ubicó al sujeto y lo capturó el 31 de mayo mediante un operativo especial.

Durante la vista pública, la jueza señaló que la misoginia se materializó a lo largo de la relación y también en la forma en la que dejó el cuerpo de la víctima tras el ataque, destacando la gravedad de las lesiones, como el cercenamiento de ambas manos, y el hecho de que el agresor se tomara el tiempo para consumar la agresión, pero no para auxiliarla.

El juzgado emitirá los oficios correspondientes como medidas de reparación para brindar apoyo psicológico, físico y social a las víctimas.

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