• Diario Digital | domingo, 05 de febrero de 2023
  • Actualizado 12:40

Judiciales - calumnia y difamación

Mujer acusa de "viejo cochino y violador" a un compañero católico con quien se enfrentó por una construcción para la iglesia

Ambos involucrados se consideraban altruistas y con el valor se servicio a la comunidad. 

Iglesia adventista
Imagen de referencia.
Mujer acusa de "viejo cochino y violador" a un compañero católico con quien se enfrentó por una construcción para la iglesia

“El señor es un acosador de niñas”, esa fue la acusación que llevó a una feligrés católica ante los tribunales luego de que un miembro de la comunidad la denunciara con la comuna de Mejicanos para que le demoliera la construcción dentro de una iglesia.

La vida de Carlos (nombre modificado por seguridad) cambió de forma rotunda cuando Guadalupe L., una mujer que se encargó de señalarlo de ser un “chucho violador” frente a toda la comunidad católica de ese municipio. Él, por su parte, se definía como “una persona muy conocida y respetada” y que era un hombre “involucrado  al servicio de la gente”; sin embargo, no era el único que pensaba eso de sí mismo, Guadalupe también lo creía.

Como un acto de buena voluntad y para demostrar su amor a la comunidad, Guadalupe decidió construir un baño para la iglesia en la que ambos se congregaban, por lo que decidió ir a la alcaldía de Mejicanos para solicitar los permisos correspondientes junto con otra persona que tenía los conocimientos de cómo llegar a realizarlos y comenzar la nueva edificación el 23 de abril de 2018. La comuna le permitió la edificación y esta comenzó la construcción de inmediato.

Todo iba como se había planeado, pero no contaban con que Carlos, y otros miembros de la parroquia, se sorprenderían al saber que la construcción era diferente a lo que se había planteado desde un inicio por lo que se presentaron a la comuna para que iniciara una inspección con el objetivo de no tener problemas más adelante.

Y así fue como el 27 de junio, la alcaldía confirmó que los términos del permiso habían sido violentados por lo cual la dejó sin efecto bajo la justificación de que esto obstaculizaba  la libre circulación de las personas que llegaban a ese lugar.  Lo que se trababa de edificar no era un baño, sino un muro que se había levantado en las cercanías de la congregación.

Esto generó un enojo profundo en Guadalupe y al ver que Carlos estaba involucrado en el proceso decidió acusarlo frente a todos los vecinos de violador y acosador el 7 de julio del año pasado. “Yo soy madre y tengo una niña que cuidar. No puedo permitir que él tenga paso por ahí”, gritó al viento la mujer.

Él solo callaba y escuchaba todas las acusaciones que le llegaban. Él sintió vergüenza porque, según su criterio, no cumplía con ese perfil. “Es un viejo, cochino y violador y estoy segura”, continuó señalando Guadalupe.

Bajo las recomendaciones de un abogado y para limpiar su nombre, Carlos decidió llevar a su compañera feligrés ante los tribunales con el objetivo de que aclare su caso frente a un juez. La ahora imputada dijo en el arranque de nervios que era blanco de amenazas que dejaban debajo de la puerta, las cuales provenían de Carlos.

Ahora el caso se encuentra en el Tribunal Quinto de Sentencia de San Salvador, donde será dicha instancia la que conocerá del caso para que rinda un fallo a favor o en contra de los involucrados por los delitos de calumnia y difamación.  

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