• Diario Digital | domingo, 22 de mayo de 2022
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Judiciales

La nueva vida de Azul, una de las víctimas por las que el "Gordo Max" pagó por su virginidad

La víctima y testigo clave del caso por el que se procesa al "Gordo Max" ya dio su declaración de los hechos que le hicieron vivir quizá la etapa más dura de su vida.

Mujer a contraluz
Foto de referencia con carácter ilustrativo.
La nueva vida de Azul, una de las víctimas por las que el "Gordo Max" pagó por su virginidad

Casi una década después de haber sido víctima de Max González y una red de prostitución, Azul tuvo que hablar y especificar hasta el más mínimo detalles de lo sucedido en lo que podría considerarse la etapa más difícil de su vida.

Con aproximadamente 26 años, la joven sigue conservando la belleza que llevó a una banda de explotadores sexuales a obligarla a entregar su virginidad a cambio de 250 dólares. Y a mantenerse como sexoservidora de una línea de “clientes VIP”.

Alta, con ojos bonitos, algo rellenita. Así describe a la joven un conocido de ella y que es uno de los pocos en la actualidad que saben de su carácter testigo clave en este proceso que tiene tras las rejas a los señalados desde el pasado 3 de enero.

Azul habría rehecho su vida una vez se libró de la banda de explotadores sexuales que actualmente se encuentra tras las rejas pagando condenas de entre seis y 10 años de prisión.

“Se casó, trabaja y siempre se mantiene las facciones humildes”, comentó este mismo conocido quien tampoco quiso revelar su identidad para que no se pueda exponer la de Azul.

Quienes la conocen y saben de su pasado aseguran que la mujer ha logrado superar esa etapa vivida, pero por la que aún pide justicia al colaborar con el juzgado Octavo de Instrucción de San Salvador.

El 18 y 21 de agosto, Azul rindió durante extensa y agotadoras jornadas los pormenores de los hechos que tienen en el penal de Mariona a González, Ernesto Regalado O´Sullivan, Luis Alonso Marroquín, Salvador Enrique García.

Azul es solo una de las muchas víctimas que eran explotadas sexualmente a hombres dispuestos a pagar grandes cantidades de dinero para complacer su apetito sexual con niñas vírgenes que se involucraban a la red bajo engaños de trabajar como modelos y edecanes.

La red localizaba a algunas de sus víctimas por Facebook y, después de halagarlas diciéndoles que eran bonitas, arreglaban encuentros para que hicieran supuestos casting con el ofrecimiento de darles empleo en el mundo de la farándula con altos salarios.

Una vez reclutaban a las jóvenes, la estructura las ofrecía a sus clientes vía telefónica o por aplicaciones de mensajería, y las entregaban en parqueos de gasolineras y de centros comerciales de San Salvador.

El próximo 26 de septiembre se conocerá si los cuatro implicados en este caso pasan a juicio en el que podrían recibir una pena de hasta 8 años de prisión por el delito de remuneración de actos sexuales con menores de edad.

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