• Diario Digital | lunes, 16 de diciembre de 2019
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ARENA puede retomar el poder

OPINIÓN. El autor es Editor de Política de El Salvador Times

ARENA puede retomar el poder

Nayib Bukele cuestiona al gobierno de su propio partido cuando este aumenta la factura por los servicios básicos, agua y luz, crea nuevos impuestos generalizados, como el de la telefonía, y recorta los subsidios al gas propano y a la energía eléctrica.

Las decisiones gubernamentales, en esos rubros, han golpeado la ya deteriorada economía de los sectores medios y pobres, provocando un evidente descontento popular. 

En contraste, el gobierno no acierta a toma medidas concretas contra la elusión y la evasión fiscal por parte de las grandes empresas, con lo cual se genera la paradoja de que paga más el que menos tiene y paga menos el que tiene más. Con todo eso, según lo expresado por Nayib, el FMLN parece estarle sirviendo al partido ARENA, en bandeja de plata, la victoria en las próximas elecciones. 

Ese argumento tiene lógica.

Hace poco el vicepresidente boliviano, Álvaro García Liniera, decía en una entrevista que las derrotas y las graves crisis, que han enfrentado y enfrentan los gobiernos latinoamericanos de izquierda, no se explican por las posibles conspiraciones externas, sino por dos factores internos bajo plena responsabilidad de esos gobiernos: la gestión económica y la relación con los movimientos sociales.

 Y es que en realidad lo uno va con lo otro. La promesa electoral del buen vivir debe traducirse, ya en la gestión de gobierno, en una mejoría concreta y sostenida de las condiciones de vida de la gente. En este punto sobran los postulados ideológicos, las buenas intenciones y las explicaciones que sustituyen a las soluciones. 

Si no hay mejoría económica y por el contrario hay deterioro e incluso retroceso en derechos ya conquistados, como el del escalafón salarial por ejemplo, la mayoría social afectada se transforma en mayoría electoral dispuesta al voto de castigo. Esto es justamente lo que ha ocurrido en Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador y Bolivia 

Durante la guerra civil, la izquierda solía argumentar que el tema no era que algunos gobiernos extranjeros le enviara armas, sino  que aquí hubiera tanta gente dispuesta a empuñarlas. De igual manera puede decirse el tema no es una conspiración imperialista, sino el descontento de la mayoría social. Y aquí las señales no pueden ser más claras: en lo económico estamos al borde del impago, mientras que el movimiento social otrora aliado del FMLN está en plena protesta en las calles. 

Y en el horizonte inmediato no se perfila una solución sino la agudización del problema. 

De modo paralelo aparece otro factor que, seguramente, es una de las señales que inquietan a Nayib: está en curso un esfuerzo muy inteligente orientado a unificar en términos de alianza política a la derecha dispersa. Básicamente fue lo mismo que se propuso y logró de manera brillante Roberto d’Aubuisson después de que el golpe de Estado de 1979 dispersara a la derecha entonces concentrada en el antiguo PCN. 

  Por lo pronto, ARENA ya puede darse el lujo de salir en defensa de los intereses populares al exigirle al gobierno de izquierda que no recorte los subsidios a los servicios básicos.

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