El Salvador declara Alerta Roja a escala nacional ante el severo déficit hídrico y la sequía provocada por El Superniño
La Dirección General de Protección Civil (DGPC) de El Salvador emitió formalmente una declaratoria de Alerta Roja a escala nacional debido a la persistente sequía meteorológica y agrícola que castiga al territorio. Dentro del marco normativo del Sistema Nacional de Protección Civil, la Alerta Roja representa el nivel máximo de peligro inminente y de daños potenciales extraordinarios. Esta no solo implica una advertencia severa, sino la movilización obligatoria y permanente de todos los recursos humanos, logísticos y técnicos de las instituciones del Estado.
El detonante científico y técnico de esta medida extrema radica en el comportamiento anómalo de las precipitaciones durante el año. Informes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) documentaron un déficit inicial de lluvias del 41% durante el mes de mayo, sumado a un inicio prematuro de la canícula y a la concatenación de tres eventos de sequía meteorológica sucesivos.
El último de estos periodos secos acumuló hasta 19 días consecutivos sin registros significativos de lluvia en diversas regiones. Esta coyuntura climática está potenciada de manera directa por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, catalogado para el 2026 como un histórico "Superniño", que sería el más intenso en los últimos 70 años y el cual ha elevado las temperaturas superficiales del océano Pacífico y ha generado un ambiente térmico muy por encima de los promedios históricos, acelerando la evaporación y secando los mantos friáticos y suelos agrícolas del país.
A diferencia de las alertas estratificadas por zonas, la presente declaratoria abarca la totalidad del territorio nacional, con un foco de máxima prioridad en los municipios del corredor seco y las zonas oriental y paracentral, donde la probabilidad de registrar lluvias deficitarias oscila entre el 70% y el 90%.
La Alerta Roja activa de forma transversal a múltiples carteras de Estado. Entre las instituciones clave que asumen un rol protagónico se encuentran el propio MARN, encargado del monitoreo meteorológico constante, y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), responsable de evaluar las pérdidas en cultivos y coordinar equipos de asistencia técnica para el agro. Asimismo, se suman el Ministerio de Salud para la vigilancia epidemiológica y corporaciones municipales y de abastecimiento hídrico.
El plan de acción bajo Alerta Roja exige a las comisiones departamentales y municipales la evaluación territorial continua de daños a la seguridad alimentaria. Para las autoridades, los pasos inmediatos comprenden el control estricto de los caudales de agua destinados al consumo humano, la habilitación de reservas y sistemas de almacenamiento estratégico, y la distribución temporal de transferencias monetarias focalizadas a las familias agricultoras más vulnerables. Por su parte, se exhorta a la ciudadanía a adoptar una cultura de uso extremadamente racional del recurso hídrico, evitar cualquier tipo de quema agrícola que propague incendios forestales, y atender estrictamente las indicaciones epidemiológicas para prevenir enfermedades gastrointestinales o vectoriales derivadas de la crisis climática.
Por otra parte, la Cámara de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo) proyecta una reducción del 17.56% en la cosecha de granos básicos, equivalente a 4.39 millones de quintales menos, debido a la sequía. Asimismo, la Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) advierte sobre una maduración prematura y menor peso del café, con mermas productivas que especialistas estiman hasta en un 50% en cultivos de subsistencia. Según la Mesa Agropecuaria, la crisis amenaza la estabilidad de los pequeños productores.