• Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
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FOTOS: Rafael Herrera, el sobador más famoso de San Salvador que ha “curado” hasta hondureños y nicaragüenses

“Me sorprende, no pensé llegar a tener algún grado de importancia en las personas que vienen a buscarme”, dice el quiropráctico quien contó parte de historia a El Salvador Times.

 

 

Rafael Herrera es el sobador del centro de San Salvador. Fotos Mauricio Pineda
Rafael Herrera es el sobador del centro de San Salvador. Fotos Mauricio Pineda
FOTOS: Rafael Herrera, el sobador más famoso de San Salvador que ha “curado” hasta hondureños y nicaragüenses

Me doblo el pie ¿Qué hago? Voy al médico, sí, es una buena opción; sin embargo, muchas personas recurren de los servicios profesionales que brinda Rafael Herrera, un salvadoreño cuyos tratamientos quiroprácticos le están cambiando la vida a salvadoreños, hondureños, nicaragüenses y cuanto paciente adolorido lo busca.

Con 55 años de vida, una esposa generosa y un único hijo, este capitalino dejó de trabajar como zapatero para dedicarse a brindar tratamientos quiroprácticos, o como popularmente dicen sus clientes, se volvió un sobador.

Con ocho años de experiencia y constante preparación, el sobador del centro -como ya se le conoce- relató a El Salvador Times uno de sus más importantes logros que tuvo con un hondureño que viajó hasta el centro de San Salvador en busca de su ayuda.

“Me venía hasta con muletas, pero con una vez tuvo -una sobada-. La próxima vez que vino lo hizo sin muletas, brincando y buscándome; me traía a otro señor que estaba igual de mal a quien le hice un masaje de rutina, técnicas y ajustes”, expresó Herrera quien tomó este caso como su graduación dada la complejidad de las afectaciones que tenía el paciente.

Por eso dice que ser quiropráctico es una habilidad que desarrolló, incluso, desde que era un adolescente cuando impulsado por un sentimiento de humanismo se aventuró a sobar el pie de una persona que sufrió una caída.

“Tenía 14 años, la cosa es que alguien se cayó y todo mundo tenía miedo de tocar al muchacho porque dijeron que quizá se había quebrado”, recordó.

Inicialmente atendía pacientes en su vivienda situada en calle Concepción, al oriente de la capital; pero luego encontró un espacio situado en la acera de la 1ª. Calle Poniente, a media cuadra del parque San José, donde se dedicaba a la zapatería, oficio que ejerció desde los nueve años y tuvo que dejar porque ya no le era rentable.

“Ya no lo era porque en eso que entró el zapato chino y las ventas de zapatos usados americanos la gente dejó de interesarle el calzado artesano”, explicó.

Muchos de sus pacientes que lo vieron en la acera de aquel pequeño espacio del Centro Histórico de San Salvador comenzaron a buscarlo ahí; al quiropráctico no le quedó de otra que atenderlos en ese lugar.

Las fuerzas de sus poderosas manos

Su sencilla, amable y humilde personalidad, contrasta con el poder que tiene en sus manos, mismas que a diario brindan cuidados a un promedio diario de 10 a 15 personas con algún tipo de problema muscular, óseo o doblón.

“El interés de desarrollarme en este asunto fue cuando apareció el internet en el año 2000; me contacté con un profesor en quiropráctica que se llama Roxon Cita -brasileño-, con quien estuvimos interactuando, me mandaba videos en CD y me daba clases; me ayudó a mi desarrollo”, explica respecto a cómo fue parte de su preparación.

Luego obtuvo una certificación como quiropráctico de parte de la Asociación de Desarrollo y Atención en Salud Holística (ASOSALUDH); desde ese momento sus técnicas mejoraron.

“Realmente me di cuenta la necesidad que tiene la población de ser atendida en ese campo y la gente me buscó, pero con honestidad uno no puede ayudar a toda la gente; hay personas que sí queda muy agradecida y me siguen buscando”, reflexiona.

Asegura que ocho de cada diez personas que lo buscan salen complacidas, desde su punto de vista es un indicativo que su método es efectivo.

Pero, ¿qué hace que las personas prefieran sus servicios a los que pudieran encontrar en una sesión de spa?

El profesional lo explica en cuatro pasos.

“Lo que reciben es, primero, nivelar las defensas del cuerpo; segundo, fortalecer los músculos; tercero, alinear bien el esqueleto; y cuarto, mejorar el autoestima”.

Una sesión de 20 a 30 minutos con el quiropráctico es el equivalente a que una persona haya corrido diez kilómetros, por ejemplo.

“Las personas terminan con mejor respiración, psicológicamente su mente está más abierta. Es lo que el masaje quiropráctico hace en la persona, yo le llamo masaje de descarga; pero también ayuda en la atención de personas enfermas”, manifestó.

Eso sí, aclara que tiene clientes con capacidad económica que bien puede pagar un spa, pero lo profieren a él.

“Vienen a buscarme a este rinconcito y me dicen lo mismo ´nunca me habían sobado como usted lo hace´. ¿Quién lo mira tan chiquito?”, dice mientras ríe.

De hecho, cuenta que hasta los hombres más musculosos buscan de sus servicios, y después de la sesión salen como nuevos, eso sí, bien adoloridos. 

Las edades de sus pacientes van desde los 13 años hasta los 70; en el caso de los jóvenes asegura que las afectaciones más comunes son producidas por el nervio ciático.

“Es penoso porque los jóvenes ahorita son los que más están sufriendo del nervio ciático, creo que se debe a la tensión nerviosa que mantienen, eso les afecta muchísimo”, dijo.

Afirma que antes de “meterle manos a una persona” pide radiografías, si detecta algo que requiere tratamiento hospitalario sugiere a los clientes que lo hagan.

Rafael Herrera el sobador del centro 2

Este salvadoreño agradece la confianza de las personas que ven en él una alternativa para sanar sus problemas de columna, espalda, brazos, manos, piernas, pies y otros puntos donde existe dolor. 

“Me sorprende, no pensé llegar a tener algún grado de importancia en la vida de las personas que aún no me conocen y que vienen a buscarme. Se lo agradezco a Dios y a quienes tal vez pudiendo pagar un buen spa, donde ir a tirar dinero, me vienen a buscar para que les trabaje”, concluye.

A don Rafael Herrera se le puede buscar de lunes a viernes 6:00 a.m. hasta 6:00 p.m. en la dirección antes detallada. Los sábados desde las 6:00 a.m. hasta las 11:00 a.m.; por la tarde de 1:30 a 3:30 y los domingos de 7:00 a.m. a la 1:00 p.m. ya que las tardes se encuentra en el Salvador del Mundo atendiendo a deportistas.

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