• Diario Digital | viernes, 06 de diciembre de 2019
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Salvadoreña migrante que graduará a su hijo de la Universidad de Berkeley: “Nos sentimos parte de Estados Unidos”

Dice llegó a EE.UU. con “una mano adelante y otra atrás”, cumplió 30 años de haber migrado; y aunque ahora es una exitosa empresaria recordó que su primer trabajo fue de cuidar niños. Su historia la compartió con El Salvador Times.

Universidad de Berkeley en California, Estados Unidos.
Universidad de Berkeley en California, Estados Unidos.
Salvadoreña migrante que graduará a su hijo de la Universidad de Berkeley: “Nos sentimos parte de Estados Unidos”

Rosa es una salvadoreña que emigró hace 30 años a Estados Unidos en busca de un mejor futuro, pero con el esfuerzo y sacrificio sacó adelante a sus hijos junto a su esposo; ahora los jóvenes están próximos para graduarse de prestigiosas universidades en la nación norteamericana.

Como todo migrante que llega a Estados Unidos, Rosa sufrió para adaptarse a un clima extremo al que no estaba acostumbrada, así como del idioma y las jornadas laborales extensas como le ocurre a muchas familias en ese país.

Esta salvadoreña, quien logró su ciudadanía estadounidense, conversó con El Salvador Times de todas las adversidades que tuvo que pasar, pero que hoy se siente muy orgullosa y disfruta de los logros académicos de sus hijos, además de ser una esposa ejemplar y una exitosa empresaria.

Desde que llegó a Estados Unidos, ¿cuál considera que ha sido su mayor triunfo?

Estamos muy contentos porque hemos triunfado, por lo que hemos podido lograr; muchas metas ya se cumplieron. Tenemos tres hijos preparándose, el mayor se graduará de doctor, el segundo está sacando una  maestría en la Universidad de Berkeley (quinta en el ranking mundial) y tenemos una niña pequeña a quien estamos impulsando porque queremos que también se prepare y por ello los estamos apoyando para que triunfen.

Con todo eso, estamos felices, ellos son salvadoreños y ciudadanos en este país; también junto a mi esposo nos sentimos parte de Estados Unidos, porque son tantos años de estar aquí donde vinimos aprender a ser padres, a trabajar, en fin a muchas cosas.

Lleva 30 años lejos de El Salvador, ¿qué es lo que más extraña de su tierra?

La familia, el país, el clima. Son tantas cosas que realmente uno no pierde de ser salvadoreño, no pierdes esa sazón o cuando te saboreas que visitas tu país y te sientes salvadoreño es parte tuya, donde naciste y creciste, se siente sabroso, lindo, ese sentimiento no lo cambiaría por nada.

¿Cómo es la vida para un salvadoreño que llega como migrante en Estados Unidos?

Difícil. En aquellos tiempos (finales de los ochentas) era fácil en la manera en que uno, estando acá, podía encontrar trabajo en cualquier lado, había quizás menos migrantes latinos y era más fácil porque podías trabajar en cualquier lugar.

Cuando uno se viene para acá se viene con "una mano adelante y otra atrás".

¿A qué se refiere con esa frase "una mano adelante y otra atrás"?

Sostengo esa frase, porque quiere decir que uno viene sin nada, lo único que traemos son los sueños y los deseos de trabajar. Es el hambre y la necesidad, no tenemos nada, pero sí vamos a echarle ganas acá para ver qué hacemos, tenemos que trabajar. Es decisión y determinación.

Antes de convertirse en una empresaria exitosa, ¿qué clase de trabajos realizó?

Comencé cuidando niños encerrada en casas y después trabajé en restaurantes. También trabajé en un hospital como asistente de enfermera y un tiempo posterior pensamos que teníamos que tener nuestro propio negocio para vivir mejor y gracias a Dios en ese tiempo ya teníamos documentos. Mi esposo vino a este país en febrero de 1989 y ambos trabajamos juntos por muchos años.

Casi diez años después ya teníamos dos hijos, y fue cuando decidimos tener nuestro propio negocio de venta de hierro para trabajos de herrería y soldaduras. Ese era nuestro sueño, tener nuestro propio negocio porque no queríamos que alguien viniera y nos mandara o nos gritara, por eso decidimos ser independientes.

Negocio de salvadoreña

¿Qué obstáculos o inconvenientes encontró en su travesía desde El Salvador a Estados Unidos?

Fueron muchos porque tuvimos que hacer dos viajes. El primero fue con visa en avión, pero éstas eran falsas y descubrieron a las personas con las que nosotros habíamos hecho el negocio para venir acá. Al llegar a México D.F. descubrieron que las visas no eran buenas y por ello nos detuvieron y nos encarcelaron a 15 en las celdas de la Policía mexicana donde lo tratan a uno como un animal, extraño o un objeto.

Allí nos tuvieron junto a mi prima y después nos deportaron a El Salvador, pero al realizar el segundo intento nos vinimos por tierra y así fue como llegamos a San Diego, California, en nueve días.

¿A qué se enfrenta un migrante ilegal en Estados Unidos?

Es un reto, realmente es difícil; yo les diría ahorita de que no lo intenten. Ahora ya no hay nada aquí como antes. Es complicado para que estas personas puedan pasar por México. Ahora sufren mucho para que pasen y lleguen y acá, no hay muchas oportunidades para las personas que vengan indocumentadas.

Son varios retos a los que se deben de enfrentar. Antes que todo, uno debe de aprender a resignarse y trabajar acá en lo que sea, además de comenzar aprender inglés que es el idioma de este país. En California se necesita hablar los dos idiomas (inglés y español) para poder estar bien en un trabajo o negocio.

¿Cómo ve el panorama en la actualidad para los salvadoreños que están pensando en migrar de manera ilegal?

Pues ahorita si hubiera oportunidad en El Salvador de poder tramitar documentos para llegar acá a trabajar de manera legal sería mejor, porque no les aconsejaría que vinieran de manera ilegal, ya que la situación que tenemos en la actualidad no está fácil. Ya no es como antes, aunque de por sí uno tenga ganas de venir y hacer lo que uno quiera en trabajo. Ahora ya no es como antes, es mejor echarle ganas allá y tratar de sobrevivir en nuestros países porque alguien que decida venirse acá no está seguro si va a llegar o puede pasar cualquier cosa.

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