• Diario Digital | jueves, 20 de enero de 2022
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Servicios - Un juguete para niños de zona rural

Un “huevo” de 14 años

Unos minutos de lectura y comprenderá la razón de pedirle un juguete:
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Imagen de una celebración con los niños de escasos recursos. Foto: Alonso Rivera.
Un “huevo” de 14 años

Empezaban los despidos en la empresa en que trabajé 27 años y pensé. "Hay que buscar otro machete por si nos toca".

Además de periodismo estudié agronomía, así que a buscar un terrenito para echar a andar mi proyecto.

Gracias a don Ernesto Escobar, un buen amigo que hoy disfruta la compañía de Dios, adquirí el dichoso terreno.

Días después conversaba con mi madre y a pensar en la desolación de lo que soñaba convertir en una granja rodeada de frutales, le dije: "En qué huevo me he metido."

Mamá fue profesora toda su vida y amaba su profesión. Veía las cosas de manera diferente y me dijo: "Mirá cuántos niños hay, el huevo es ayudarles de alguna manera". Ella pensó en celebrarles la Navidad.

Poco después cayó enferma. Permaneció ingresada 151 días hasta que Dios dispuso llamarla. Murió el 18 de diciembre.

Cumpliendo su voluntad, un día después de sepultarla hicimos la primer fiesta en el cantón, con la ayuda de tres buenos amigos.

Llevamos 30 juguetes y asistieron 32 niños. ¡Hubo que volar a Aguilares a comprar los dos juguetes que faltaban!

Al año siguiente, otros amigos se unieron y logramos atender a unos 200 niños en Suchitoto y cerca de 100 en Juayúa.

El tercer año eran palabras mayores: cerca de mil pequeños atendidos y cada vez más amigos se unieron. Sólo éramos eso, varios amigos interesados en llevar alegría a estos pequeños que por su condición económica, poco saben de fiestas y menos de Navidad.

Años después una de las fiestas coincidió con la campaña electoral.  Un partido colocó a sus miembros, ondeando banderas, a la entrada del sitio en que hacíamos la celebración, para que la gente creyera que era obra de ellos.

Luego fue gente de otro partido que ingresó con banderas y altavoces al sitio en que celebrábamos, con similares intenciones. Tuvimos que suspender la actividad y pedirles que se retiraran.

Hubo quienes decían que éramos parte de una iglesia, o que nos mandaba tal o cual empresa.

Por ello, cuando preguntaban quién organiza las celebraciones, tomamos el nombre de Un Grupo de Amigos y para evitar que otros trataran de manipular nuestro trabajo a su favor, creamos el lema "Sin colores políticos ni religiosos."

Así llevamos 13 años. Cada vez son más las personas que cada diciembre nos donan juguetes, golosinas, galletas o transporte. Desde hace siete años también festejamos a niños en una zona rural de Guazapa.

A puro pedir regalado a los amigos o instituciones que creen en nuestra labor, hemos entregado uniformes deportivos a unos 50 equipos de fútbol, creado cinco bibliotecas rurales y entregado al menos 12 sillas de ruedas.

Durante la cuarentena distribuimos ropa, víveres y semillas para huertos caseros. Unas 400 familias fueron beneficiadas. 2020 fue un año difícil para todos.

No hubo juegos ni piñatas para los niños de los cantones, para evitar las aglomeraciones. Pero queremos entregarles paquetes navideños a 1800 pequeños.

Por eso pedimos donaciones a los amigos.

Le invitamos a unirse a esta locura, a este "huevo."

Mi madre decía que "muchos pocos hacen un mucho."

Las celebraciones serán el 17 y 28 de diciembre y el 6 de enero.

Contamos con cerca de la mitad de lo necesario, pero confiamos en Dios y en la bondad de nuestros amigos para alcanzar la meta.

Alonso Rivera

Alonso Rivera junto a una amiga, durante los preparativos para las fiestas infantiles.

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