• Diario Digital | lunes, 17 de enero de 2022
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Sucesos - Crimen ocurrió en 2011

Contratan a un taxista para asesinar a una comerciante en la Cima I y compraron su silencio por $50 


Sin embargo, este fue el testigo que se convirtió en clave para desarrollar el caso y procesar a dos de cuatro pandilleros de la MS que están siendo procesados por este delito.

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Escena del homicidio de Gloria P. ocurrida en 2011. Foto: tomada de EDH
Contratan a un taxista para asesinar a una comerciante en la Cima I y compraron su silencio por $50 

A Gloria P. la mataron a quemarropa en su tienda un sábado de enero hace seis años. Quedó tendida sobre una de las vitrinas de su negocio con un charco de sangre al lado de su cabeza. Un sujeto le disparó con la ayuda de tres personas más, todos se habían conducido en un taxi pirata de la zona para cometer el crimen, sin saber que este sería el que finalmente los delataría.

Luego de cometer el crimen, habrían intentado comprar el silencio del taxista con $50, quien por temor tomó el dinero, pero luego este se convirtió en el testigo clave de este caso en contra dos de los cuatro criminales que estuvieron detrás de la muerte de Gloria P. esa tarde del 22 de enero de 2001 en una tienda sobre la calle principal de la Cima I de esta capital.

Glora P. tenía 52 años y dos hijas que recién tenían la mayoría de edad. Las dos jóvenes le ayudaban en la tienda, que desde hacía varios años había logrado poner en esa zona de la Cima I. 

Cuando ocurrieron los hechos, sus hijas no estaban y ella sola atendía la tienda, que había crecido hasta convertirse en uno de los depósitos de gaseosas y cervezas de la zona.

En ese entonces, el taxista trabajaba por la zona del Súper Selectos de la Cima I, donde se encontraba el punto de taxis para el que trabajaba. 

Esa tarde, como siempre, esperaba que saliera una carrera, cuando observó que de la casa de enfrente salía una mujer de unos 35 años.

No era la primera vez que la veía, se llamaba Karla, pero los de más confianza le decían Guian Karla. Iba hablando por teléfono cuando se dirigió al taxista y sin colgar le pidió que se dirigiera al mesón El Titanic. 

“Ahí te están esperando unos bichos”, le dijo, mientras él arrancaba el carro gris de cuatro puertas que usaba para trabajar.

Ese mesón estaba a dos cuadras, donde tres personas lo estaban esperando. Una adolescente de unos 16 años, a quien le decían Yami, y dos sujetos, uno de 24 años y el otro de unos 18.

Yami se subió al carro y le pidió al taxista que abriera el baúl porque iban a colocar algo atrás. Por el retrovisor, vio como los dos jóvenes colocaban una caja roja de gaseosas vacías en el baúl. Luego, ambos se subieron al carro.

Ellos le pidieron que los llevara a la Cima I. Cuando llegaron a la zona del restaurante Neptuno, uno de los sujetos se bajó. Y se quedó en lugar, esperando.

Luego le dijeron que se mantuviera sobre la calle principal la Cima I. A una cuadra y media del restaurante, le pidieron que se detuviera frente a una tienda, conocida como “Depósito La Cima”. Ahí el sujeto que quedaba se bajó y le pidió que abriera el baúl para bajar la caja de gaseosas. El sujeto la bajó y le pidió que lo esperara a unos metros.

En el vehículo, se quedaron el taxista y la adolescente que estaba sentada en el asiento de atrás. Apenas unos dos minutos habían pasado, cuando una fuerte detonación asustó al taxista. Era un balazo, fuerte, cercano.

De pronto, desde el retrovisor pudo ver cómo el mismo sujeto que acaba de dejar comenzaba a correr y en medio de las zancadas que daba, alcanzó a guardarse el arma, en la cintura, bajo la camisa.

De la misma impresión, el taxista echó a andar el carro y el sujeto alcanzó a subirse. “¡Puta, culero! Ojalá que me hubieras dejado” y le ordenó emprender la fuga.

El precio del silencio

Cuando se dirigían hacia en redondel frente al Selectos, le ordenaron al taxista ir atrás del supermercado. Y estacionarse. Ahí, el sujeto le dio el arma a Yami, quien la envolvió en una camisa y salió del carro. Se desvaneció a lo lejos.

Fue en ese momento que el taxista pudo ver al victimario. Su rostro tenía gotas finas de sangre, las manos le temblaban y era evidente su nerviosismo. “Dale, dale con todo y dame algo para limpiarme”, le dijo. De la guantera sacó un rollo de papel higiénico con el que limpió su rostro y sus manos.

El taxista emprendió el camino por la calle a Huizúcar, hasta llegar al Racho Navarra. El destino final fue la calle 5 de Noviembre, por la línea del tren. Lo dejó ahí y volvió al punto de taxis.

Cuando pasó la Cima I, ya de regreso después del crimen, vio cómo estaba acordonada la zona de la tienda, donde horas a las 5:45 de la tarde, él había presenciado el crimen y había participado –indirectamente- él.

Ya entrada la noche, el taxista continuaba esperando que otra carrera le quitaba el mal sabor del día, cuando Guian Karla volvió a llegar al lugar a buscarlo. Ella llevaba algo en la mano y se lo dio. Él le preguntó qué era y ella contestó que era por haber llevado a los bichos.

Él le dijo que no iba a agarrarlo, porque no quería meterse en problemas. A lo que ella contestó en tono amenazador: “Agarralo, yo sé por qué te lo digo”. Además le advirtió que no anduviera hablando ni diciéndole a nadie. El taxista asegura que en ese momento sintió temor, por lo que tomó el dinero: $50.

Con el tiempo, el taxista se volvió en el testigo clave de toda la investigación de la Fiscalía cuando narró todos los hechos. 
Además, se determinó que las cuatro personas son pandilleros activos de la MS.

El 3 de abril de 2014 se capturó a Guian Karla C. de 37 años. Además, se vinculó a Bryan C. como coautor. Los otros dos sujetos aún no han sido encontrados por las autoridades.

Estos dos sujetos están siendo procesados de manera individual. En el caso de Karla, fue absuelta el 19 de febrero de 2015, pero la Fiscalía apeló ante la Cámara Tercera de lo Penal y se anuló la sentencia. Y ordenó se abriera una nueva vista pública.

En el caso de Bryan, cuando se presentó este caso él ya guardaba prisión en el Penal de Ciudad Barrios de San Miguel por el delito de extorsión, pues le han dado una condena de cinco años. 

Desde el penal, ahora enfrenta un nuevo juicio por este caso, por lo que se ha tenido que hacer a través de audiencias virtuales.

Este 20 de febrero, se tenía programada la vista pública de Bryan, pero debido a la ausencia del testigo clave –el taxista- el juez Sexto de Sentencia decidió reprogramarla para el 1 de marzo.

** Estas acusaciones surgen de las investigaciones de la Fiscalía, quien deberá comprobar ante el tribunal si son ciertas o no. Por el momento, los acusados son inocentes de acuerdo al derecho que les confiere la Constitución llamado presunción de inocencia, que indica que nadie es culpable hasta que es vencido en juicio.

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