• Diario Digital | domingo, 22 de septiembre de 2019
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Sucesos - INDEMNIZADO

Julio César, empleado público despedido: “Si yo hubiera sabido que esto iba a ocurrir no me meto a deudas”

El hombre explicó que con todo lo ocurrido su economía en el hogar se vino abajo porque ya tenía un  presupuesto establecido.
Julio César Hernández de 64 años, trabajó 41 años en la División de Asistencia Alimentaria (DAA). Foto cortesía de Ernesto Pérez.
Julio César Hernández de 64 años, trabajó 41 años en la División de Asistencia Alimentaria (DAA). Foto cortesía de Ernesto Pérez.
Julio César, empleado público despedido: “Si yo hubiera sabido que esto iba a ocurrir no me meto a deudas”

Julio César Hernández tiene 64 años, fue uno de los citados por Casa Presidencial (CAPRES) para que llegara al Pabellón 8 del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) a las 11:00 de la mañana del martes para ser informado que sería despedido.

Según explicó, también le iban a entregar un cheque de indemnización por el tiempo laborado en la División de Asistencia Alimentaria (DAA), una dependencia de la Secretaría de Inclusión Social (SIS). 

Hernández relata que durante 41 años laboró en la DAA, su ingreso data del 5 de junio de 1978.

En la actualidad está acompañado, tiene dos hijos con igual número de nietos.

El hombre se desempeñaba como Técnico I, y sus actividades laborales eran llevar el control de ingresos y egresos de todos los productos que se reparten en escuelas y grupos vulnerables, así como la entrega de otro tipo de materiales.

Su reciente despido le ha generado preocupación, sobre todo, por las muchas deudas que adquirió, sin imaginarse que este año sería cesado de su puesto. 

“Tengo deudas con el Banco Agrícola y alguna que otra casa comercial, que si yo hubiera sabido que esto iba a ocurrir yo no me meto a deudas”, fueron las palabras de lamento que describen su situación.

Se cuestionó de que siempre se ha mantenido trabajando buena parte de su vida, por lo que no entiende por qué le quieren quitar su empleo.

“Para mí, antes fue una garantía estar trabajando para el Estado, pero ahora con la entrada del nuevo gobierno ya no es una garantía y acá lo estamos viendo”, expresó.

A pesar de que ya cuenta con una pensión, considera que el hecho de estar desempleado le significaría dejar de percibir otro ingreso que es utilizado para mantener a su compañera de vida, hijos y nietos.

Dice que la jubilación que percibe que es poco más de $200, la cual no está acorde a las condiciones de vida que se tienen, refiriéndose a los gastos de la canasta básica.

Hoy le toca recordar con nostalgia que, dentro de las experiencias buenas que se tuvo como empleado público es que salía a repartir alimentos a los centros educativos escuelas, con lo cual tuvo la oportunidad de conocer el país, sobre todo el oriente.

Préstamo al banco

El empleado público, manifestó que hace tres años hizo un préstamo por $3,500 en el Banco Agrícola para cinco años, los cuales fueron utilizados para ampliar su vivienda ubicada en La Libertad.

Cuenta que su angustia es que el dinero terminará de cancelarlo hasta el 2021; es decir, aún le quedan dos años para salir de la "jarana" y ahora que estará sin trabajo el temor le invade.

Para Hernández el ser despedido es una situación muy triste porque estaba recibiendo “un dinerito" del cual va a dejar de percibir. Dijo que con todo lo ocurrido su economía en el hogar se vino abajo porque ya tenía su presupuesto establecido.

"El 30 de julio nos reunieron y nos dijeron que iban a dar un cheque… Llegué a la casa y le dije a mi mujer, me van a quitar del trabajo y me van a dar un cheque… Esa noche, ella no durmió de preocupada", relató.

Este salvadoreño, recibirá una indemnización equivalente al salario que actualmente devenga multiplicado por 12 años; desde su punto de vista, es algo que no compensa el tiempo trabajado.

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