• Diario Digital | lunes, 05 de diciembre de 2022
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Sucesos - 14 procesados

A juicio dos bandas de robafurgones acusados de asesinar a nueve personas en Quezaltepeque

Entre los procesados hay cinco prófugos que fueron declarados rebeldes y 14 imputados que son procesados presencialmente.

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A juicio dos bandas de robafurgones acusados de asesinar a nueve personas en Quezaltepeque

Los miembros de dos bandas de robafurgones pasaron a la etapa de sentencia en el proceso judicial que se lleva en su contra por varios delitos, pero principalmente por cometer una masacre de nueve personas en un ajuste de cuentas que estaba dirigido a una de sus víctimas finales.

El total de procesados es 21 y son acusados de los delitos de homicidio agravado, robo y agrupaciones ilícitas; sin embargo dos de ellos han fallecido; mientras que otros cinco no han sido capturados. Hoy fueron declarados rebeldes; 14 son procesados presenciales.

Los sujetos son parte de dos bandas que robaron furgones con mercadería valorada en aproximadamente $250 mil entre los años 2014 y 2016, según un testigo protegido del caso de la Fiscalía General de la República (FGR).

El ministerio público inició las invetigaciones el pasado 30 de marzo de 2015, en un predio que se utiliza para estacionar furgones y vehículos en calle a Quezaltepeque. Detallan que los miembros de ambas bandas llegaron por orden de el cerebro de la masacre: Juan José Urbina, "El Tigre", a matar a Ramón Alemán, alias "Moncho", quien era de su misma banda y permanecía en ese predio baldío.

A Urbina le dijeron que Alemán había iniciado negocios con una banda de narcotraficantes conocida como "Los Cacerola" que opera en Metapán, a quienes presuntamente les prestaba servicio de transporte de droga hacia Costa Rica, para luego regresar con los rendimientos económicos a El Salvador, según un testigo protegido, quien añadió que una vez se enteró de eso Urbina, se enfureció y ordenó la muerte del traidor.

El día del ataque, llegaron al predio que dirigía su víctima y lo introdujeron en una oficina y mientras unos cuidaban la entrada, otros buscaban droga entre los vehículos estacionados en el predio, ya que les habían dicho que dos días atrás, habían traído la droga de la banda enemiga.

Mientras los hampones rastreaban al lugar, varias personas particulares seguían llegando en busca de los servicios de carga y descarga que ahí se ofrecen, quienes fueron introducidos en la misma oficina. 

Los supuestos delincuentes no querían dejar testigos e incluso asesinaron a los padres de un niño de cinco años. Los tres habían llegado a estacionar un furgón al predio en el momento del operativo criminal.

Les obligaron a desprenderse del niño para que entraran a la oficina y la madre que ya presentía que esa sería la ultima vez que vería al pequeño se despidió de éste y lo persignó hasta que se lo llevaron a dentro de un furgón donde permaneció mientras ocurrió el fatal hecho.

El menor fue el único sobreviviente del hecho.

El testigo clave además reveló que una de las bandas ha cometido cerca de nueve robos a furgones de cuantioso valor en esos dos años, por lo que el delito fue añadido.

La jueza especializada de instrucción A consideró que todos debían pasar a la siguiente etapa por todos los delitos que se les acusaba.

"Mataban solo por matar y esa no es delincuencia común, sino que son sicarios", fue parte de la interpretación de la jueza, quien añadió que las pruebas indican que hubo una responsabilidad compartida porque en el caso de la masacre se repartieron $4,000 entre cada participante.

Finalmente consideró que el delito de agrupaciones ilícitas es imposible de retirar si se toma en cuenta que las pruebas indican que incluso tenían una jerarquía que determinaba el tipo de roles que podían ejercer.

Los procesados continuarán tras las rejas como lo hacen desde el pasado 1 de julio del año 2016 cuando fueron capturados.

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