• Diario Digital | lunes, 05 de diciembre de 2022
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Sucesos

Algunos de los crímenes más horrendos cometidos por las pandillas

Desde inocentes calcinados hasta decapitados son una muestra del tipo de los actos que cometen los delincuentes terroristas a diario.

masacres
Escena de la masacre ocurrida contra jornaleros y empleados de compañía eléctrica ocurrda en Opico en marzo de 2016.
Algunos de los crímenes más horrendos cometidos por las pandillas

Las pandillas son, a diario, los responsables de decenas de homicidios, de masacres con saña impensable y de imágenes bárbaras como, por ejemplo,  el incendio de un microbús en Mejicanos en el que se conducían hasta bebés, pasando por asesinar a nueve trabajadores en San Juan Opico a machetazos. 

Lo sucedido este día miércoles en el centro de San Salvador es solo una de las matanzas más que se perpetra por la pelea de territorios entre los grupos de criminales para obtener poder de acción en algunas zonas de la capital.

Esta vez fueron asesinados cinco pandilleros y un vigilante, hecho que (según información preliminar) tiene como móvil el cobro de la extorsión de los comerciantes de la zona, mientras que otros señalan que fue por una pelea de territorio entre las maras 18 y la Salvatrucha.

Uno de los hechos que más estremeció a los salvadoreños fue el incendio de un microbús de la ruta 47, ocurrida el 20 de junio de 2010, en la avenida Castro Morán y calle Roma, de la colonia Jardín.

En el hecho murieron 17 personas calcinadas, entre niños, mujeres embarazadas y ancianos. También, hubo otros 14 pasajeros lesionados. En esa ocasión, varios pandilleros de la mara 18 incendiaron con gasolina la unidad de transporte para, supuestamente, eliminar a un delincuente de la pandilla rival. De paso se llevaron a 17 inocentes.

En San Juan Opico, La Libertad, el 13 de marzo de 2016 murieron degollados tres jornaleros y otros ocho trabajadores de la empresa EDESAL a manos de la pandilla 18.  

Este crimen se registró en el caserío Las Flores, cantón Agua Escondida, municipio de San Juan Opico. 

Se trataba de empleados de una empresa distribuidora de energía eléctrica que fueron víctimas de los delincuentes, quienes en realidad habían planeado eliminar a miembros rivales, por lo que hasta habían acampado en la zona. Atacaron a los equivocados. Mataron inocentes.

De paso, agarraron a tres jornaleros, los llevaron caminando uno a uno a un cerco y ahí los degollaron. Nadie pudo defenderlos.

En ese mismo mes, una mujer y sus tres hijos, a quienes se les responsabilizaba de ser supuestos miembros de las maras, fueron secuestrados por pandilleros y sus cuerpos calcinados aparecieron días después en Zaragoza, siempre en el departamento de La Libertad.

De acuerdo a la Policía, la mujer y sus hijos había abandonado su casa debido a amenazas de una pandilla rival, pero días después regresaron a la vivienda. Fue el error que les llevó a la muerte.

Por otro lado, el 12 de noviembre de 2016 se registró uno de los más recientes hechos de sangre: ocurrió en Chinameca, San Miguel, donde murieron tres jornaleros cerca de su humilde vivienda.  En es ocasión, el mayor de las víctimas presentaba heridas con arma de fuego y machete. Según la Policía, los cuerpos estaban sin camisa y uno tenía más lesiones que los demás.

La Policía no descartó rencillas personales con los hechores.

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