• Diario Digital | martes, 20 de octubre de 2020
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Crónica de un golpe de estado

El caudillo (el presidente, perdón) se dirige a esta muchedumbre, y señala toda la miserable maldad y sinvergüenzadas de los diputados de los diversos partidos (políticos) salvadoreños: sus fantasías infantiles (no pensemos en Freud, por favor), sus casitas, sus carcachitas, sus champitas en la playa, a pesar de su enorme capacidad intelectual e introspección histórica, etc.)...
Crónica de un golpe de estado

9 de febrero de 2020… ¿Por qué los revolucionarios del nuevo milenio no buscaron otra fecha más interesante, digamos el 020202, para la insurrección y el Apocalipsis salvadoreño?…

Afuera del edificio de la Asamblea Legislativa el presidente constitucional de El Salvador, Dr. Nayib Bukele, se dirige a cientos de miles de sus seguidores (o decenas de miles, o unos cuantos miles, según las versiones y drones que se consulten), quienes aclaman al caudillo, de la misma manera que alguna vez una gran muchedumbre proclamó a un tal Barrabás. 

Lo cierto es que los miles de seguidores del caudillo, decenas de quienes se han movilizado en agraciados autobuses celestes con simpáticas golondrinitas, están conformados en su mayoría por personas de la clase trabajadora, y en menor medida por miembros de la baja burguesía... En verdad (os digo), esta muchedumbre tiene aires de artículo 87 de la Constitución... (Sería bueno hacer una inquisición seria sobre la Historia universal de la infamia, pero también sobre la Historia universal de las insurrecciones, mucho más atrás de la heroica gesta del Gran Espartaco)...

Además de una tribuna ad hoc construida para la ocasión por leales siervos del Señor (presidente), estos han colocado bonitas pantallas planas (de última generación) para que la multitud aprecie mejor, desde diversos ángulos transmitidos por Droni y otros varios pequeños autómatas aéreos (sí…, estamos en el siglo XXI —¿? …), esta bonita escena, que en otro contexto podría tratarse de un picnic familiar y no este emocionante y crispante evento político... (Hace más de 40 años el poeta y cantante soul, Gil Scott-Heron proclamó que "la revolución no sería televisada", lo que me recuerda sobre la plasticidad de las visiones proféticas —y la Historia)…

El caudillo (el presidente, perdón) se dirige a esta muchedumbre, y señala toda la miserable maldad y sinvergüenzadas de los diputados de los diversos partidos (políticos) salvadoreños: sus fantasías infantiles (no pensemos en Freud, por favor), sus casitas, sus carcachitas, sus champitas en la playa, a pesar de su enorme capacidad intelectual e introspección histórica, etc.)...

El señor Barrabás, perdón, el señor presidente (como otros presidentes en otros contextos) posee cajas con botones rojos (no pensemos en flores ni cholocatitos del mes de febrero por favor)... Consulta con la multitud si aprieta el botón rojo o no... "¡APRETALO NAYIC, EL PUEBLO ESTÁ CONTIGO!" (acento popular salvadoreño), vociferan más de 10 de sus seguidores... "Espérenme aquí 10 minutos, ya regreso” —se dirige el caudillo al rebaño—, "iré a hablar con Dios al recinto secreto" (eso es lo que yo alcanzo a entender, quizás por la subjetividad proyectada por mi propia configuración neurológica), y el presidente se dirige a lo más alto del Monte Sinaí o al interior del Palacio de Invierno, perdón, legislativo, y la multitud vuelve a vociferar: "¡Aquí te esperamos Nayic, para lo que tú ordenes!" (en este momento, extrañamente, al unísono el acento popular se ha tornado lejanamente cosmopolita, lo que me hace preguntarme si en esta república existirá algún portal o agujero negro que afecta el espacio-tiempo)…

Afuera y adentro del recinto legislativo se escucha el Himno nacional de la República Cuántica de El Salvador… Cual coronel insurrecto de los 60, el presidente Bukele entra al gran salón legislativo acompañado por decenas de soldados y oficiales, quienes horas atrás han ocupado y preparado el recinto para este momento. Esta vez el coronel, perdón, el presidente Bukele, se sienta en la silla del líder legislativo, el diputado Mario Ponce —con quien hace poco más de un mes compartió una elegante cena—; hace una arenga a una decena de diputados y diputadas, acólitos suyos, y al pueblo afuera del recinto, éste, como ya dije o quise hacer ver, sediento del número 87. Agradece a los diputados acólitos por su patriotismo al haber atendido su convocatoria e invocación del artículo 167, en el cual literalmente se lee: "Corresponde al Consejo de Ministros (inciso 7): Convocar extraordinariamente a la Asamblea Legislativa, cuando los intereses de la República lo demanden". El coronel, digo, el presidente vuelve a arengar contra la diabólica maldad y corrupción de la mayoría de diputados (extrañamos la histórica frase: "¡Aquí huele a azufre!")... Más de cinco diputadas y diputados, otrora acólitos (¿?) del caudillo, perdón, del coronel, perdón, del Comandante General de la Fuerza Armada de El Salvador, avergonzados por las maneras del líder (éste, cual Julio César ante el senado romano, acompañado por su propia guardia pretoriana, que diga: más de una decena de efectivos obedeciendo comandos ejecutivos), deciden abandonar el reciento…

El presidente Bukele se dirige a los pocos asambleístas (no constituyentes) del recinto legislativo y les dice: “En estos momentos hablaré con Dios” (YHWH o ٱلل‍َّٰه), e inmediatamente se lleva sus manos al rostro… Pocos minutos después, el caudillo proclama: “Dios (YHWH o ٱلل‍َّٰه) ha hablado conmigo y me compartió una canción de Guns N Roses, la cual en español quiere decir: «Paciencia»…” El recinto se llena de silencio y murmullos de júbilo, al parecer el Comandante General de la Fuerza Armada de El Salvador no ha apretado el botón rojo guanaco.

En el Monte Sinaí y dentro y fuera del recinto legislativo, resuena el heroico Himno Nacional de El Salvador. Nuevamente, dentro y fuera del palacio algunos patriotas se colocan en posición firme y se llevan la palma de la mano o puño derecho al corazón…

Diez minutos más tarde —segundos más, segundos menos—, el elegido (el presidente electo —febrero 3 de 1819— y en funciones de la República Cuántica de El Salvador) retorna a la tarima presidencial afuera del Palacio de Invierno (Legislativo) y se dirige a una multitud salvadoreña sedienta de Revolución (¿consolidaremos por fin la Gran revolución democrático-burguesa y un posterior salto cuántico hacia la Gran Revolución socialista guanaca?)…

—Dios (YHWH o ٱلل‍َّٰه, porque los nombres de Dios son superiores a ∞, lo mismo que Sus Cuánticos e Ignotos Designios) ha hablado conmigo y me envió una canción de la banda estadounidense, Guns N Roses, cortesía del procónsul Robert Johnson, la cual he interpretado como “PACIENCIA”…, siete días de PACIENCIA… Por favor, regresen a sus casas con sus bebecitos y sus perritos, pero en siete días los vuelvo a convocar si estos sinvergüenzas no aprueban $109 millones de dólares (yanquis o gringos, según sea el acento —comentario del cronista) para el financiamiento para la Fase III del Plan de Seguridad de nuestro gobierno…”

La multitud vuelve a proclamar a su caudillo y más de un centenar grita (una vez más con acento popular) al unísono:

—¡NAYIC, NAYIC!, ¡NAYIC, NAYIC!, ¡NAYIC, NAYIC!, ¡NAYIC, NAYIC!

—¡ESTAMOS CONTIGO, NAYIC!…

—¡AL TOPE, NAYIC!…

Ahora se escuchan explosiones de los típicos petardos festivos de la cultura popular salvadoreña, decenas de insurrectos en la retirada táctica se disponen a comer nuestras chucherías típicas, y consumir agua, gaseosa, y los menos, cervezas Pílsener en lata, pero sin que nadie de estos últimos (que algún día serán los Primeros) haga desorden, moleste o acose a otros insurrectos… Poco a poco la multitud se dispersa.

Primera versión suscita del golpe de estado:

El golpe nunca se consumó, gracias a que YHWH o ٱلل‍َّٰه frustró el intento cuando Éste (por supuesto, con Mayúscula, como debe de ser cuando nos referimos a Dios, sea cual sea su nombre, ¡oh, Gran Señor Huitzilopochtli!) detuvo la asonada enviando al Arcángel Gabriel, quien a su vez envió una canción de Guns N Roses al corazón del coronel (del presidente) Bukele.

Segunda versión suscita del golpe de estado:

El golpe sí se consumó, pero YHWH o ٱلل‍َّٰه lo detuvo cuando Éste le envió una canción de Guns N Roses (siempre por intermediación del Arcángel Gabriel).

Tercera versión suscita del golpe de estado:

El golpe se consumó, pero éste se revirtió cuando el Presidente de la Asamblea Legislativa, el ilustre intelectual, el licenciado Mario Ponce, retiró —acertadamente— la silla (¿divina?) que poco más de 24 antes el “usurpador” había tomado (¿ocupado?)…

Sea lo que sea, el heroico y siempre tenaz Pueblo salvadoreño debe agradecer a la banda de rock estadounidense Guns N Roses, al Arcángel Gabriel, y por supuesto a Huitzilopochtli, YHWH o ٱلل‍َّٰه, de que nos hayan enviado vía el coronel-caudillo-presidente, Comandante General de la guardia pretoriana y Fuerza Armada de El Salvador, el MENSAJE DIVINO de que tengamos siete días (en estos momentos poco menos de cuatro) de P A C I E N C I A…