• Diario Digital | domingo, 20 de junio de 2021
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Segunda carta URGENTE de Navidad a los líderes políticos salvadoreños

Todos ustedes son mujeres y hombres sumamente inteligentes, capaces de entender curvas de tendencias, y por seguro ya estudiaron —y comprendieron— toda la literatura científica respecto a la COVID19, cómo se transmite y cómo contenerla en términos de políticas de salubridad, sociales y económicas. Ustedes buscan una diputación o ya representan una, y se supondría que deberían de conocer y promover el contenido del artículo 1 de la Constitución.
Segunda carta URGENTE de Navidad a los líderes políticos salvadoreños

Honorables y probos líderes de la política salvadoreña El Salvador:

Señor Presidente Nayib Bukele, Señor Mario Ponce, Señor Ministro de Salud, Doctor Francisco Alabí, Compañero Oscar Ortíz, Señores Mario Ponce, Xavier Zablah, Erick Salguero, Carlos Reyes, Rogelio Canales, Ernesto Muyshondt, Mario Durán; Señoras y Señores Sulen Ayala, Carla Ortíz, Aída Betancourt, Mirella Wollants, Señora Bertha Deleón, Leonor Selva, Johnny Wright Sol, Andy Failer, Erick Iván Ortíz, Felissa Cristales, Guillermo Gallegos; Compañeras y Compañeros Nidia Díaz, Karina Sosa, Cristina Cornejo, Dina Argueta, Anabel Belloso, Carlos Ruíz, Miguel Pereira, Fidel Fuentes, Jorge Handal, Yanci Urbina, Damián Alegría, Manuel Flores.

1. La magia del capitalismo

La inteligencia de los seres vivos tiene diferentes formas y expresiones, y sus objetivos centrales son la sobrevivencia y la reproducción de las especies a partir del apego a la vida de los individuos y su descendencia. Ingenieros y científicos de la cibernética buscan emular dichos principios; espero que de manera controlada; pues en el caso de la Inteligencia Artificial la programación o autoprogramación de principios de sobrevivencia y reproducción constituirían la apertura de una caja de Pandora y una amenaza existencial para la especie humana, y tal vez otras especies, a menos que hubiese una hibridación de ambos tipos de inteligencias y quizás consciencias, donde la inteligencia y consciencia humana fueran hegemónicas.

En el ámbito humano, los dioses, como los mitos de creación surgen a partir de la sofisticada capacidad cognitiva que poseemos para producir —crear— pensamientos abstractos; y colateralmente, el desarrollo de falsa consciencia —lo proto ideológico y lo ideológico— cuando la abstracción hecha metáfora se constituye en meme, el cual a su vez se constituye en verdad social —consenso social— en la forma de pensamiento mágico, mitológico y religioso. Estas abstracciones convertidas en metáforas son solo posibles por la inteligencia social —presente en diferentes animales, notablemente entre las abejas, las hormigas, las aves peregrinas, los mamíferos que se organizan en grupos o manadas, etc.—, la cual produce una especie de sentido común entre los individuos que conforman colectivos y comunidades.

En el caso del pensamiento mágico y religioso, tanto en el plano individual —como experiencia alucinatoria o reveladora— como social —en la forma de memes, sentidos comunes (“la Tierra es plana” o “la Tierra es esférica”; etc.) construidos a través de contratos sociales implícitos o explícitos, entre otras operaciones de organización ideológico-política-social, asigna a entidades naturales, psicológicas y sociales (como el fuego, el amor, el trabajo o la guerra) estatus ontológicosanimistas y antropomórficas, es decir, personificadas. De esta manera, el incendio de un arbusto por un rayo se interpreta —y se transforma socialmente a través de memes— como un espíritu ancestral y totémico y pronto, al cabo de unas cuatro generaciones quizás, es venerado como el dios Thor, el dios Zeus, o el dios Chaac a través de la asignación de una identidad y una relación ontológica a una entidad —un fenómeno natural—, cuyas causas físicas nuestros antepasados no podían desentrañar.

Es este tipo de operación cognitiva-abstracta-contractual fue la que posibilitó que en la práctica y consenso social de los sacrificios humanos al dios Esus entre los antiguos galos, a quienes desobedecían o traicionaban a los dioses durante la república romana, o las ofrendas humanas a Huitzilopochtl en el imperio azteca.

En el mundo moderno pensamos haber superado el pensamiento mágico, y creemos que nuestro actual modelo seglar, tal como se configura en el sistema y modo de producción imperante ha dejado de ser una estructura ideológica y de poder basada en nociones sobrenaturales. Pero no es así. El capitalismo es otro sistema de poder y de producción y reproducción ideológica basado en el pensamiento mágico —una de las primeras formas de la falsa consciencia humana— a partir de la reificación de “la economía” como mecanismo normalizar la injusticia y el despojo de partes sustanciales de la libertad de los trabajadores, y hasta sus vidas.

Nada más claro que esto durante la actual crisis de la pandemia de COVID19 en el mundo y en El Salvador. Aquí, me enfocaré brevemente en la situación nacional de cara a cómo la falsa consciencia construida y promovida por el capitalismo funciona en el país de manera muy general. Como otros lo han dicho y yo lo he repetido en diversas desde que la actual crisis empezó a cobrar robustez, como una “maligna” muñeca matrioshska, la crisis desató otras crisis endémicas —durante años la actual recesión o depresión económica y una pandemia de proporciones globales habían sido anunciadas; estas alertas fueron reiteradas por especialistas aun poco antes que se supiera de la enfermedad, en las últimas semanas del verano de 2019: la injusticia social, el machismo feminicida, una comunidad de políticos, burócratas, líderes gremiales, doctores de la ley, y aun profesionales, cretinos y cínicos como conductores de los designios nacionales y estatales, más una población cautivada por la repulsión generalizada, pero también la conformidad y la guasa cínica y la mediocridad intelectual promovida por nuestros malos líderes.

Así, de la misma manera que una persona del siglo XXI se aterraría ante el barbarismo y crueldad de una república romana soterrando vivas a vírgenes vestales para satisfacer a los dioses, o de los galos y aztecas sacrificando doncellas y guerreros ofrendados a Esus y Huitzilopochtli, exclamando: “¡Miserables, bárbaros, ignorantes!”, esos mismos sacerdotes o guerreros aztecas, galos, griegos y romanos se aterrarían ante la ofrenda de miles trabajadores al dios Gran Capital, y cuya mayor casta sacerdotal es la ANEP, seguida por sus sirvientes de la Sala de lo Constitucional (que reifica, insisto, los intereses del dios del dinero a los intereses ontológicos e históricos de la mayor parte de la ciudadanía, es decir los trabajadores), castas sacerdotales del capitalismo criollo frente a quienes se supeditan como una casta sacerdotal inferior los políticos que coherente o incoherentemente asienten de diferentes formas nuestros poco agudos políticos.

De tal forma, tal como nuestros ancestros asignaron a fenómenos naturales o fuerzas psicológicas, sociológicas o históricas que no comprendían, ni mucho menos controlar, propiedades ontológicas, reificándolos y transformándolos en deidades, en nuestro mundo seglar nosotros hacemos lo mismo —como súbditos y reproductores sistémicos— al reificar la economía capitalista como una deidad por la cual, en medio de la mayor crisis sistémica en casi 100 años, los trabajadores (el capital variable) deben ofrendar sus vidas a fin de seguir produciendo plusvalía y a penas, quizás, sobrevivir.

2. Crisis de la pandemia en el momento actual

En el contexto concreto de la pandemia de COVID19 en El Salvador, gracias al triunfo político-ideológico del programa de la ANEP por medio de la reificación del capital —y a cambio del sacrificio de más de 1,400 —que para nuestros sacerdotes capitalistas no son nada si se salva el Gran Dios Capital— a través de la manipulación de nuestra Carta Magna en beneficio de los intereses de la casta sacerdotal capitalista, la actual crisis histórica se dibuja oscura. Hace unos días mis análisis periódicos y diarios de la pandemia lograron predecir —por cuarta vez durante la pandemia— el número de infecciones registradas para el pasado 9 de enero: 331. Una vez más, he logrado esta capacidad no por ninguna facultad mágica, sino por un método empírico en el que combino el análisis cuantitativo y el cualitativo. De esta manera, con un índice de incremento diario que oscila entre el 3 % y el 4 %, lo más probable es que este día haya entre 340 y 344 infecciones registradas por COVID19; y con una tasa de mortalidad del 2.9 %, lo más probable es que hoy se registren 9 muertes, producto de la pandemia y la ausencia de estrictas medidas de confinamiento, que es lo que los estudios científicos más sólidos más recomiendan. De ser así, el mes de febrero verá por lo menos 15,000 infecciones registradas por COVID19, o un promedio diario de 535, y la proyección más alta para ese mes con la actual dinámica de incremento epidemiológico indica una acumulación de 27,627 contagios registrados. Marzo vería un registro de entre 38,593 y 68,514 infecciones (si se repitiera el mismo incremento mensual de julio respecto a junio: 148 %), lo que equivaldría a entre más de 1,000 y 2,000 infecciones diarias. Esta situación por seguro produciría un incremento de la tasa de mortalidad por el estrés de la pandemia en nuestro aun precario sistema de salud, tal vez a un índice de 3.5 %, o entre 966 y 2,397 fatalidades acumuladas por COVID19 en marzo. Ustedes aspiran a representarnos —o ya nos representan— en el Estado, y por su sensatez y sabiduría se supondría articula y legisla nuestro orden jurídico, y que con esos mismos atributos guían a la Nación y promueven el bien común de sus ciudadanos y habitantes.

Idealmente la política debe procurar el bien común, y en este sentido el proceso democrático —en el contexto de la crisis epidemiológica actual— no debería de presuponer la inmolación —ni siquiera el riesgo— de cientos de salvadoreños en pos del poder por parte de quienes compiten por una diputación o un cargo municipal. Esto no es ético, ni mucho menos una actitud de izquierda o revolucionaria, pues antepone el poder porque sí, a partir de un contexto crítico coyuntural a los intereses estratégicos de los trabajadores. Y en el caso del Estado salvadoreño y de quienes ya detentan un cargo público, también contradice el espíritu y contenido de nuestra Carta Magna. No hacer nada en el presente contexto —por ejemplo: no decretar un estado de emergencia, al menos en los distritos de San Salvador, el departamento más afectado por la pandemia, con el objetivo de reducir el promedio de infecciones diarias a no más de 200 contagios registrados durante 15 días, con el objetivo de que durante enero no se acumulen más de 8,000 infecciones y en febrero no más de 9,000— los hará históricamente responsables de violar el pasaje del artículo 1 de la Constitución que cito:

“En consecuencia, es obligación del Estado asegurar a los habitantes de la República, el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social.”

Todos ustedes son mujeres y hombres sumamente inteligentes, capaces de entender curvas de tendencias, y por seguro ya estudiaron —y comprendieron— toda la literatura científica respecto a la COVID19, cómo se transmite y cómo contenerla en términos de políticas de salubridad, sociales y económicas. Ustedes buscan una diputación o ya representan una, y se supondría que deberían de conocer y promover el contenido del artículo 1 de la Constitución.

Si la actual coyuntura política nacional e internacional es muy abrumadora para ustedes poder hacer un análisis estratégico para proteger el bien común, yo les comparto las siguientes PROPUESTAS PUNTUALES:

1)  Un pacto Político por el Bien Común de los habitantes de El Salvador. Este pacto consistiría en limitar la campaña electoral al ámbito digital. Esta medida tendría que estar acompañada por regulaciones técnicas y mediáticas que garantizaran una competencia ética y democrática entre las y los diferentes contendientes.

2) Que el proceso electoral del próximo 28 de febrero se distribuyera en 3 jornadas: el 28 de febrero, y el 1 y 2 de marzo de 2021. Esta medida involucraría una reforma legal de emergencia, regulada tanto por las actuales diputaciones de la Asamblea Legislativa y el Tribunal Supremo Electoral.

3) Una Ley de Emergencia que posibilite un confinamiento estricto y regulado de los distritos de San Salvador con mayores índices de contagios por la pandemia de COVID19 por 15 días, con la facultad de que este confinamiento se extienda hasta que la acumulación diaria de contagios en San Salvador no acumule más de 100 diariamente durante 8 días consecutivos; y que este procedimiento de control epidemiológico se pueda extender a otros distritos, municipalidades y departamentos del país según sea necesario.

4) Un paquete de medidas socio-económicas de apoyo directo a la población civil confinada, cuyo componente principal sería un INGRESO BÁSICO UNIVERSAL DE EMERGENCIA de $300.00 mensuales durante el período de cuarentena.

5) Medidas logísticas de apoyo para la población confinada mientras dura el período de confinamiento.

6) Cierre de todos los centros de recreación y venta de alcohol en todo el departamento de San Salvador, excepto supermercados, mientras duran los confinamientos focalizados.

7) Prohibición de conglomeraciones de más de 25 personas en TODO el departamento de San Salvador hasta que no terminen los confinamientos focalizados.

8) Prohibir la circulación de autobuses con más de 5 personas en su interior entre pasajeros y tripulación; y la circulación de autobuses con más de 10 personas en su interior entre pasajeros y tripulación.

9) Prohibir la circulación de motocicletas y automóviles privados con más de 2 personas en el departamento de San Salvador, a menos que pasajeros y tripulantes pertenezcan a la misma unidad familiar o sean cónyuges mientras dura el período de emergencia.

Ustedes nos representaciones en la Asamblea Legislativa, y sus aspiraciones son legítimas según nuestros derechos constitucionales, aunque sus motivaciones y preparación para el actual momento histórico puedan ser cuestionables. En tal sentido, ustedes pueden objetar la propuesta que he esbozado arriba, pero si ese fuera el caso, es su deber esbozar medidas de emergencia orientadas a mitigar el ascenso de la curva de infecciones por la COVID19 lo antes posible. Sin embargo, las medidas de emergencia que ustedes propongan no deberían reducirse a la irrelevancia de “recomendaciones” y “educación” o “reeducación” de la población en torno a la pandemia de COVID19.

Si ustedes mantienen su indiferencia frente a la mayor crisis histórica desde que culminó la guerra su indolencia será uno de los factores de la infección de más de 12,000 ciudadanos salvadoreños, junto con la también desdeñable actitud política del presidente Nayib Bukele y la manipulación de la Constitución política de El Salvador por parte de la Sala de lo Constitucional en favor de los intereses de la ANEP.

Por otra parte, el contagio de miles de salvadoreños —así como la muerte de unos 300 salvadoreños— por la pandemia de COVID19 durante el mes de enero constituirá una ofrenda de trabajadores al Gran Dios de la ANEP por parte de los políticos, y tendrá graves repercusiones para los llamados “partidos políticos tradicionales”, en particular Arena y el FMLN, y ayudarán a que el gobierno del presidente Bukele se consolide como régimen. A la postre este utilizará como “argumento político” de manera cínica y retórica: “Mi gobierno hizo lo que pudo, pero los mismos de siempre nos ataron las manos”. En realidad, el presidente Bukele y sus funcionarios y cuadros políticos ya está utilizando esta retórica. Esta nueva situación política convertirá al partido Arena  —junto con la ANEP y los cretinos de la Sala de lo Constitucional— en una “oposición” o “resistencia oficial” panfletaria y trivial, mientras que al FMLN, sin comprender, hoy por hoy, la sustancia ética, ontológica e histórica de los postulados de Marx y la heroica gesta de Farabundo Martí, le tomará más de una generación en recuperar relevancia política. En cuanto al FMLN, esta situación se agravará si los dirigentes y cuadros continúan asumiendo la Realidad nacional y enfrentándola a base de vacíos lugares comunes, meramente retóricos, insustanciales y panfletarios. Por el bien de el país y el FMLN yo les pido a quienes representan mis ideales políticos e ideológicos que se repongan del actual estupor panfletario y desarrollen densidad analítica y estratégica.

3. Breve consejo

 

Respetado señor alcalde de San Salvador, licenciado Ernesto Muyshondt, usted es una persona muy inteligente y con una adecuada sofisticación intelectual, académica y profesional. Actúe como un caballero y pídale disculpas públicas a la periodista Wendy Monterrosa del canal 33.

4. Magia y...

En tanto, nuestros sacerdotes y guerreros capitalistas realizan esta operación mágica de manera codificada, bajo las consignas economicistas de “reactivar la economía” —capitalista—, “reactivar el motor de la vida” —la plusvalía—, y “dignificar” la vida de don Juan —“normalizándola” una vez más— mientras él, “bagazo” del neoliberalismo va a exponer su salud en autobuses atiborrados para vender bolígrafos, o Pedro el teleoperador hace lo mismo en un piso de trabajo con una circulación inadecuada, mientras se oxigena y se mantiene vivo el sistema.

Mientras Leviatán —el Gran Dios Capital— se retuerce y nos retuerce y se impone para sobrevivir, el ciego cretinismo conducirá los sacerdotes menores de la deidad que no quieran despertar del estupor a una nueva debacle el próximo 28 de febrero...

Esta es la magia y perversidad del capitalismo en los tiempos de la pandemia de COVID19...

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Pandemia de COVID19 en El Salvador y Proyecciones para enero-marzo