• Diario Digital | domingo, 15 de diciembre de 2019
  • Actualizado 08:07

¡Al Maestro con cariño! ¿Fue visión el Buen Vivir?

¡Al Maestro con cariño! ¿Fue visión el Buen Vivir?

El reporte de cuatro años del presidente Salvador Sánchez Cerén muestra una gestión superior a la de ARENA en términos de salud, educación, crecimiento económico, protección del medio ambiente, infraestructura vial y política exterior -según su propio contexto.  Sin embargo, es de destacar que estos “logros” además de no estar vinculados a una visión estratégica de desarrollo humano, fueron opacados por lo monumental y servil que fueron percibidas sus obras en la capital y el pobre rendimiento de muchos de sus funcionarios ante los ojos de la ciudadanía. Pero sobretodo, hay que destacar el impacto negativo que tuvo la imagen del gobierno que promovió la prensa escrita, televisada y radial, opuesta al FMLN. El énfasis en el combate a la corrupción que hasta el mismo gobierno proyectó, se enfocó excesivamente en un monitoreo de la transparencia y decoro de la presidencia y no en sus obras y visión progresista.  Es más, el candidato predilecto por el partido oficial para darle continuidad a su gobierno centró su campaña en su honestidad, pureza y lealtad partidaria.

Además de la falta de visión ideológica, los compromisos con los que arrancó el gobierno del FMLN debido a sus alianzas para llegar al poder limitaron su proyección popular. La estrategia de gobernar en consulta con y presionado por ARENA, e intentar borrar su prometido carácter revolucionario le costaron caro ante la población y su militancia, al FMLN.   A simple vista, parecería que el pueblo es mal agradecido e injusto.  No -- mal agradecidos serían los dueños de los ingenios, hacendados y propietarios de centros comerciales que se beneficiaron con las carreteras, bulevares, autopistas, arbolitos de café y hasta préstamos a bajo interés, durante el gobierno del profesor Sánchez Cerén, sin cambiar un milímetro su desdén y desprecio por el FMLN.

Es mentira que pueda y deba hacerse una gestión gubernamental desideologizada y apolítica como lo promueve la prensa que es financiada para promover una sola ideología desde siempre.  Politizar las cosas es ponerlas en “primer plano” dice el politólogo español que encabezó el movimiento Podemos, Juan Carlos Monedero.  Yo agregaría que hay que enmarcarlas en una visión y no plantearlas como una caridad del estado ante ciudadanos.  Una política distribuidora de analgésicos que no enseña a prevenir infecciones e inflamaciones con una nutrición, hidratación y estilo de vida sanos, solo favorece a los productores y expendedores de productos farmacéuticos. La construcción de paso a dos niveles y otras obras monumentales que cuestan millones de dólares durante un primer año de gobierno para satisfacer detractores, mientras se dejan por último la construcción de puentes y cárcavas para mitigar y conectar las comunidades para paliar las catástrofes naturales no es una estrategia favorable a un partido con pretensiones de continuar al mando. Los beneficiados con las obras millonarias lejos de darse por satisfechos, azotan a sus lacayos para que frenen la gobernabilidad  del profesor Sánchez Cerén a través de la asamblea y la prensa.

El gobierno de Sánchez Cerén no solo ha absorbido las faltas de la dirigencia de su partido, sino las de su militancia que por defenderlo lo ha desprestigiado al caer en el juego de intercambio de apodos en vez de promover y explicar su obra.  La peor falla de la militancia y dirigencia del partido fue darse por complacido con llegar al ejecutivo y desmontar su movimiento reivindicativo de masas. Las pláticas con la dirigencia de ARENA lejos de reportarle rédito dañaron la imagen del partido.

La implementación de un programa consensuado contra la violencia y criminalidad a costa de aumentar el precio a las comunicaciones, y la política de austeridad restringiendo los subsidios a servicios básicos a las familias más vulnerables, como recomiendan los organismos internacionales, hundieron al gobierno de Sánchez Cerén en una vaguada de la que no sale ileso.  A pesar de la efectividad que tuvo el plan de seguridad en el país, el que se costeará con recargos adicionales a las llamadas telefónicas lo resintió la población.  El impacto del retiro de los subsidios al gas, electricidad y agua, también fue percibido como una las medidas más neoliberales del gobierno del FMLN, que sus detractores supieron aprovechar.

Es deplorable que toda la gestión constructiva de Salvador Sánchez Cerén no se haya podido proyectar debido a inocentes políticas neoliberales que en nada coinciden con su promesa histórica.  Además de falta de coherencia, al bajarle precio a las medicinas, crear planteles de atención médica en muchas ciudades del país, dar contratos a pequeñas empresas, gestionar ayuda para los cafetaleros y otros agricultores, a través de funcionarios adeptos a ARENA cuya negligencia y hasta repugnancia hicieron labor de zapa en la prestación de servicios, fue pura inocencia. Lo pésimo del servicio de ANDA que los ciudadanos nunca pudieron cobrarle al director de esta institución, se lo cobraron al partido en el poder, y especialmente al presidente.

Por último la humildad y honradez del profesor Sánchez Cerén no pudo ser más deteriorada con la apología de hecho u omisión de las acusaciones de corrupción de su predecesor y correligionario, Mauricio Funes, que fue destapado y escandalizado durante su administración.  La presente administración fue salpicada hasta por los exfuncionario de ARENA acusados y encarcelados por corrupción durante su desempeño de labores financieras y fiscales en la propia Casa Presidencial.  Han sido todos esos detalles que no coinciden con visión y misión alguna de partido que se presuma revolucionario. Es esta la expectativa y esperanza que defraudó al pueblo que castigó con su voto en las elecciones de diputados y alcaldes de marzo a la dirección del partido y mantiene el dedo en cualquiera de sus candidatos que se acerque a la cúpula del frente.  Nada que ver con las buenas intenciones y humildad del ciudadano Salvador Sánchez Cerén en su servicio público como presidente de la república.

Hasta el mal manejo de las diferencias y caprichos entre miembros y dirigentes de su partido, que lejos de ser ventiladas con madurez fueron maquilladas con ridículas acusaciones y querellas de menor cuantía ante juzgados de paz, le fueron cobradas al presidente Sánchez Cerén. El secretario General del partido FMLN ha señalado que ha sido el mal gobierno el que impactó al partido y no al revés.  Y no es del todo así. La negligencia de formación de cuadros para candidaturas del partido mismo, lo ha hecho echar mano de individuos de fuera de sus filas, que le han salido muy caros.  La falta de lucha ideológica entre la militancia, ocultada por los triunfos electorales, resurge antes, durante y después de las elecciones de marzo y mayo de este año.  Es más, de no emprender el FMLN una cohesión ideológica y política entre su militancia, su desaparición o relegación a un plano ornamental en la clase política salvadoreña es inminente.    

Se espera que la dinamización de programas como educación universitaria gratuita que ha emprendido la presidencia bajo la dirección de Oscar Ortiz y promoción de Roberto Lorenzana comunique a la población una visión del FMLN que le ayude para las elecciones del 2019. El gobierno que parecía sufrir una inanición política para ahora recobrar personalidad, abre sus archivos para exponer la corrupción de Cristiani, pero la Fiscalía General de la República lo opaca con una propagandizacion del caso Funes.  Los otrora activistas militantes que al convertirse en funcionarios se aislaron de sus amigos y correligionarios escondiéndose de las redes sociales, hoy abren cuentas de Facebook y Twitter y empiezan a enviar mensajes de promoción de las actividades del gobierno, aunque solo sea para que les lluevan maldiciones.  Ojala y en el partido haya quien compute y estudie las reacciones que provocan sus mensajes y los tomen en cuenta para construir un análisis de esta coyuntura y mejoren su perfil político ideológico en favor de sí mismo y el país.  Si se registran estos y muchos datos más en los discos duros de la historia, algún día se podrá decir que el maestro Salvador Sánchez Cerén gobernó entre tormentas y tempestades que lo pusieron a la deriva por cuatro años, pero sus obras procuraron un rumbo que no se comprendió en su momento.