• Diario Digital | lunes, 21 de septiembre de 2020
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Primer año de gestión del gobierno del presidente Nayib Bukele

Primer año de gestión del gobierno del presidente Nayib Bukele

Se ha cumplido el primer año de gestión del presidente Nayib Bukele bajo la franquicia del partido GANA, oportunidad valiosa para que con la información que se recibe de las distintas fuentes y del entorno de la realidad sobre el  rumbo del país, cada quien formule su propio juicio acerca de la actual gestión gubernamental, que lleve consigo la osadía de visualizar el destino de cuáles han sido los logros, ejes estratégicos, promesas de campaña materializadas, y aquellos desaciertos que en toda gestión gubernamental ocurren.

Justamente, cuando el actual mandatario tomó posesión hubo coincidencia de que los problemas heredados serían muchos y nada fáciles de resolver, y que demandarían una atención concertada, inteligente y eficaz, dado que de entrada tendría que enfrentar diversas demandas en el orden social, ambiental e institucional, con una coyuntura de crisis económica y la situación fiscal complicada, la deuda externa al límite del PIB, y una correlación política desfavorable en la Asamblea Legislativa.

Todo esto con la agravante de la crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19 y con la reciente Tormenta Tropical Amanda, que sin duda marcará un antes y un después para El Salvador, y para el resto de países del mundo que atraviesan por la pandemia del Covid-19, en una catástrofe inédita sin precedentes quizás nunca vivida en los últimos 100 años. Es en este panorama, al margen de la subjetividad y del marketing político de las encuestas, que al presidente de la república, Nayib Bukele, se le reconoce el posicionamiento que le dio al país en el ámbito internacional al inicio de su mandato, al abrir relaciones bilaterales y la firma de convenios de cooperación con países del primer mundo como; China, Japón y Qatar.

Asimismo, la disposición genuina que mostró para trabajar de manera conjunta y articulada con las fuerzas vivas e intersectoriales y los grandes empresarios del país, en una nueva fase de relaciones y entendimientos que permita atender el eterno problema del bajo crecimiento económico, a razón del modelo de gestión de la economía ya obsoleto y excluyente que sigue vigente, pero que desafortunadamente por la crisis sanitaria atribuida a la pandemia COVID 19 es una tarea que quedará rezagada.

En el marco de la pandemia, atinada fueron las medidas tempranas adoptadas por el gobierno como; el cierres de fronteras, las cuarentenas domiciliares y el aislamiento preventivo obligatorio entre otras, que retrasó la llegada del virus a nuestro territorio, ganando tiempo además para dotar al personal médico de las herramientas necesarias para hacerle frente a esta crisis sanitaria, de implicaciones sociales, económica y de seguridad alimentaria, por la que atraviesa nuestro país y que debe ser enfrentada con unidad, responsabilidad y solidaridad.

Como lo han realizado por citar; el Ministerio de Agricultura y Ganadería, en la distribución de víveres en las comunidades, el personal operativo y médico de Minsal, Gobernación, CEPA, la Defensoría del Consumidor, el alcalde de San Salvador Ernesto Muyshondt, Milena Calderón, alcaldesa de Santa Ana, y otros del partido GANA y resto partidos políticos, y empresarios altruistas que han hecho donaciones importantes al gobierno y en otros casos han dispensado víveres y equipo de protección directamente a la gente más necesitada.

Sin duda, en este periodo se percibe que la personalidad, la determinación y cierto  pragmatismo del presidente le han jugado a su favor, da la impresión que cuando confrontó con algún miembro de la ANEP o descalifica a instituciones como Fusades u otras asociaciones vinculadas a los intereses fácticos, la gente lo percibe como algo positivo.

Obviamente, el mayor logro del presidente Bukele está en el terreno político, ha tenido la capacidad de controlar la narrativa, es decir él coloca en la palestra pública los temas de los cuales se genera la mayor parte de las noticias, hasta ahora le ha ganado el pulso a la asamblea legislativa con una estrategia que los hace ver como los malos de la película, como que todos los males del país es por culpa de los diputados, una campaña que los adversarios políticos no han podido contrarrestar, porque no parecen comprender el rol como partidos de oposición. ARENA, un partido sin cohesión y visión definida, no logra quitarse la etiqueta de ser un partido que responde a intereses corporativos, lo que lo hace perder conexión con la gente común y corriente, y por el lado del FMLN, un partido desprestigiado, que antes de resurgir como una nueva opción, está más en juego su continuidad como una fuerza importante en la próxima elección.

Un escenario sombrío que de seguir así podría terminar con algún nuevo inquilino en el palacio legislativo o el crecimiento de otros como el partido GANA o Concertación Nacional en el 2021, dos aliados naturales del presidente de la república. 

Por supuesto, ello dependerá en alguna medida de la evolución del desempeño que muestre el actual gobierno de aquí a los comicios, del desgaste o erosión natural que pueda tener la imagen del presidente, o que continúen algunas falencias evidenciadas por el Ejecutivo; en virtud que la inexperiencia de algunos miembros de su equipo le ha generado errores y contradicciones de carácter  jurídico y político al mandatario, y se manifiesten problemas para concertar y concretar acuerdos y leyes con la asamblea legislativa, sin omitir además que en ciertas designaciones no se perciben roles definidos, y que aunque éstos poseen muy buena retórica y exposición mediática, estos funcionarios en la práctica se diluyen.