• Diario Digital | lunes, 26 de agosto de 2019
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“Bullying”: Acoso laboral, Cibernético y escolar

“Bullying”: Acoso laboral, Cibernético y escolar

Este tema del acoso en variadas manifestaciones, me lo inspiro una conversación con un amigo que había sido víctima de “Bullyng” cibernético, atacando su origen racial y otras características personales que llegaron al borde de la difamación. 

Afortunadamente pudo identificar a la persona que con perfil falso dio origen de estas acciones. El caso lo llevo a la Procuraduría General de la Republica en la unidad de mediación, donde quedo abierto un expediente que podría permitir iniciar procesos jurídicos.  Nuestras leyes en este campo son incipientes, lo que dificulta los procesos legales, sin embargo se puede actuar. 

Este fenómeno del acoso no es nada nuevo, pero cada vez su impacto es menos soportable en la sociedad de hoy. 

El mote o apodo es otra forma de identificar a las personas, muy común todavía en nuestros pueblos, colonias o barrios; es un sobrenombre que hace relación con algún defecto o característica personal y es un rasgo cultural puramente humano. De los apodos al “bullying” solo hay una pequeña línea que los divide, cuando esto se convierte en instrumento para dañar insistentemente la autoestima de otro o en violencia manifiesta en diversas formas.

El tipo fortachón ve con menosprecio al débil. El ricachón actúa lo mismo, muchas veces  acompañado por su grupo de seguidores que practican el poder en sus diversas manifestaciones negativas.

En el caso de trabajadores de instituciones públicas, empresas privadas o comercios, está es una práctica que algunos propietarios o jefes  permiten para lograr mayor eficiencia en las labores: “¡solo así entiende el bruto!”. De allí  surge el lenguaje soez y violento, la amenaza, el ridiculizar las deficiencias de sus congéneres y así, día a día la autoestima del imputado se va volviendo una carga insoportable que busca una salida que lleva muchas veces a consecuencias trágicas.

En el ámbito juvenil o escolar los casos abundan, especialmente en edades que la personalidad del niño se está formando. Muchas veces los profesores ven el acoso pero no reaccionan ante la situación, a lo mejor lo consideran tan normal que no merece su atención. Esta actitud proviene de considerar estas manifestaciones como parte de una cultura ancestral “natural”  que te encuentras por todos lados y a la que solo no te atreves a enfrentar.

Los niños y niñas son víctimas de los más fuertes, de los más osados, de los que tienen más recursos económicos o capacidades intelectuales más desarrolladas. En las chicas la hermosura se suma a la competencia para atraer a los chicos Alfa y despreciar a los timoratos. Pero tarde o temprano de esta situación resulta en un exabrupto que puede llevar a la persona al suicidio, alcoholismo, promiscuidad, drogadicción, etc. o a reaccionar violentamente produciendo dolor y muerte a su alrededor.

Afortunadamente esa represión, acoso o “bulling”, se está  abordando.  En países de Europa los centros escolares, tienen planes de prevención para estas manifestaciones en las que por medio del teatro, a los identificados con estas actitudes, los hacen participar en dramas, donde pueda percibir el daño que ocasiona, poniéndolo a actuar como una de las víctimas. En el caso del maltrato laboral, el recurso nuestro es la denuncia en el ministerio de trabajo.

Es imprescindible que padres de familia, empleadores y maestros, pongan atención a esta situación, ya que el ofendido pocas veces manifiesta públicamente su situación. Cualquier cambio de conducta es un indicador de que algo anda mal.

Evitemos llegar a casos extremos que terminan en muerte como el acaecido recientemente en Méjico o en los Estados Unidos, donde los niños armados son mensajeros de muerte.