• Diario Digital | Domingo, 26 de Mayo de 2019
  • Actualizado 15:42

La “transculturización”, un fenómeno de la dinámica geopolítica

La “transculturización”, un fenómeno de la dinámica geopolítica

Hace poco un amigo que regresaba de su pueblo natal, me comentaba con preocupación sobre los cambios que ha percibido en la gente y su forma de actuar.

El desplazamiento en la época de los 80 de la gente del campo a los pueblos y de estos a la ciudad  y a las metrópolis desarrolladas de Europa y América, dejó un vacío de vivencia cultural que ha sido colmado en la mayoría de los casos por migrantes internos.

Gente que por diversos motivos, emigro de un lugar a otro  y lleno esos espacios con sus propias costumbres, su forma de ser; heredada de sus padres y de su comunidad.

Antes de la guerra, la costumbre era de ir a misa los domingos y pasear por el parque de la localidad. Los hombres caminaban rotando a la derecha y las mujeres a la izquierda. Los cines nacionales eran punto de concentración para la sana diversión. Los actos escolares se realizaban con gran relevancia en los espacios públicos y allí se iban despuntando los futuros hacedores del arte y la cultura local. Se destacaban los estudiosos y los profesionales como de alta estima y admiración. La palabra tenía un valor primordial en el trato del comercio y los negocios, era sumamente respetado el acuerdo verbal y una vez decidido era una ley moral y social. Las familias se conocían, así caminaban las cosas. Por supuesto no faltaban lo jayanes o ladinos como les decían, que hacían de las suyas y para quienes el peso de la ley era duro. La Benemérita Guardia Nacional era un cuerpo entrenado para la lucha, sabían pelear y usar armas, el corvo o machete brillaba y saltaba en sus manos con mucha presteza y agilidad. Eran otros tiempos. Las calles de los pueblos empedradas y las luces mortecinas daban al pueblo el aspecto de la época.

Ahora las cosas han cambiado, a la gente le preocupa más la moda, el comercio, la diversión insulsa. Los cines de los pueblos desaparecieron, ahora es la época de la televisión por cable y el internet.  Las costumbres son más relajadas, las ventas de los mercados, ambulantes en su mayoría que llegan de otras partes son agudo problema para las municipalidades. Todo es negocio y los valores se adaptan a las circunstancias. Ahora impera el lenguaje de la competencia  y la desarmonía, más que la amistad y la identidad, las viejas familias del pueblo y su poder social y político han ido desapareciendo. Ahora gobierna los que emigraron y sus parientes y familiares son los jefes de oficinas públicas y privadas. Dirigen la cosa pública  y aplican su visión de desarrollo  para beneficiar a su grupo. Poca importancia tiene  la historia y el fundamento cultural de los antepasados y su conservación y desarrollo. Ahí está el detalle;  sin identidad somos más vulnerables.

Otro elemento en este universo cultural son  los retornados, los que han regresado con todas una serie de actitudes y creencias mutadas, las remesas que fomentan una cultura de ocio y de apatía a lo propio, el deseo de parecerse al pariente o amigo que está en la USA o del otro lado del Atlántico. El uso de vocablos extranjeros en la vida cotidiana.

Desde tiempos pretéritos con la guerra y las conquistas, los vencedores imponían a los vencidos su cultura, pero no siempre el resultado era la prevalencia de la cultura invasora, pues surgían movimiento internos que construían nuevas tendencias culturales tratando de salvar lo humano o funcional de una o ambas cultura, dando nacimiento a una nueva forma propia de ver la vida o hacer cultura.

¡ Ojalá así sea el caso nuestro!