• Diario Digital | domingo, 20 de septiembre de 2020
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Planeta Covid-19: Conversación con un salvadoreño que está en primera línea en España

Planeta Covid-19: Conversación con un salvadoreño que está en primera línea en España

En lo personal, he dejado de creer que la pandemia de Covid-19 vaya a sacar una  parte buena, ética y empática de los seres humanos. Las patrañas publicitarias donde vemos gente abrazándose después de las cuarentenas al estilo foto de La Atalaya son un mito o un mal chiste de los cursis positivistas o las personas muy ingenuas sin conocimiento de la historia y conducta humana. Se puede investigar la pandemia de la Gripe Española.

Vivimos en sociedades egoístas tan fortalecidas por una estructura mental del “primero yo” que encontrar islas en el mar de la peste es casi imposible. Solo al ver a los máximos dirigentes mundiales como son Donald Trump, Vladímir Putin o Xi Jinping y como usan el tema de la vacuna como herramienta de propaganda y, al mismo tiempo, tienen un discurso basado en el odio, manipulación e intereses políticos – corporativos donde siempre el culpable es el otro, deja muy claro que no les importan los seres humanos muertos por el COVID-19. Lo que realmente vale para estos liderazgos es sacar provecho electoral en el caso de Trump y Putin y geopolítico para Xi Jinping. 

Dentro de este mismo caos social global, surgen los  grupos organizados que añoran el oscurantismo de la Edad Media. Una mezcla tóxica de antivacunas, terraplanistas, conspiranoicos, adoradores de ovnis, paranoicos  con el 5G, anarquistas de las mascarillas, ecologistas que no han visto nunca una gallina o una vaca, hippies sintéticos y chamanes charlatanes de la moda anticientífica, quienes  proliferan en las redes sociales instaurando una nueva ideología basada en la ignorancia la cual está influenciado a una población desprovista de cultura de análisis crítico. Eso no es nuevo. Ignorantes siempre hubo, pero ahora sus cuentos sin fundamento atentan contra la salud mundial y, por ende,  son un peligro para el resto de la humanidad.

El Covid-19 es una realidad y solo expresar que es una simple gripe o una farsa creada por conspiraciones sacadas de películas de James Bond,  muestra un nivel de ignorancia total. La misión debe ser contrarrestar esas mentiras medievales.   Por esa razón conversé  con un amigo que está en primera línea en la lucha contra el virus.

Óscar Omar Flores emigró de El Salvador a España en el año 2003  donde  radica con su familia. En dicho país, después de realizar diferentes trabajos, optó por un trabajo más social y cercano a las personas y  decidió estudiar para auxiliar sociosanitario para personas con dependencia. Ahora labora en residencias de ancianos. Ahí ha podido experimentar toda la realidad de la pandemia en España, uno de los países donde dicha enfermedad ha dejado estragos en los adultos mayores.  

Como contexto, “El número de víctimas mortales que el coronavirus ha dejado en las aproximadamente 5.457 residencias de ancianos españolas -ya sean públicas, concertadas o privadas-  se sitúan en 19.699 personas con COVID-19”, artículo: Radiografía del coronavirus en residencias de ancianos: más de 19.600 muertos con COVID-19. RTVE.es

Según el artículo de RTVE.ES  desde que comenzó la pandemia de COVID-19, las residencias de ancianos se volvieron  en uno de los principales focos de contagios y su personal se vio sobrepasado.

En este entorno trabaja Óscar Omar Flores y resultaba  vital conversar con él para tener una visión del aspecto humano de dicha situación.

-ZP: ¿Cómo fue el proceso de contagio en área que trabajas (residencia de ancianos)? Es decir desde el inicio de pandemia cómo se fue dando la curva.

-OF: Fue algo que nadie esperaba. Ni las autoridades competentes, ni los centros residenciales de personas dependientes, ni la sanidad pública, ni los profesionales del sector y mucho menos los residentes. La curva de infección tuvo un aumento exponencial de los más elevados a nivel mundial, por razones culturales en la sociedad española y que España es el segundo país europeo con mayor turismo del continente. Y obviamente, la falta de previsión en general

-ZP: ¿Qué decían las personas de la tercera edad en esos momentos en que comenzaba esto y sus familias? 

-OF: Total incertidumbre y miedo. Días muy duros para todos.

-ZP: ¿Realmente el nivel de contagio fue tan virulento como se presentaba en la noticias sobre España?  

-OF: Sí, totalmente cierto

-ZP: ¿Qué opinas sobre las personas que dicen que este es virus es creado en un laboratorio  o qué es mentira? Te lo pregunto pues existe una fuerte desinformación en relación al tema de la vacunas y lo que es el Covid-19. Tú estás en primera línea y puedes dar una opinión verás. 

-OF: Desgraciadamente el Covid-19 ha surgido en una de las peores épocas a nivel político en el mundo. Estamos en tiempos de demagogia y odio hacia el exterior. Hay que admitir que hemos involucionado como sociedad. Los pocos avances sociales y democráticos conseguidos a principios del milenio están siendo atacados de forma brutal por intereses de poder que desean preservar su status quo y las nuevas tecnologías son sus herramientas preferidas. Es aquí donde surgen conspiraciones de todo tipo y los sectores radicales que desean mantener sus privilegios por encima del bien común.

-ZP: ¿En algún momento sentiste que afectó tu estado de ánimo estar rodeado de seres humanos que morían por este virus?  

-OF: Si, mucha inseguridad, incerteza e impotencia, pero una de las razones por las que trabajo en el sector de la dependencia es por la vocación de cuidar del más necesitado. Probablemente el sector más olvidado de nuestra sociedad, el cual es el de la vejez con trastornos neuronales y físicos. En este sentido, a pesar de todo, muchos profesionales nos mantuvimos activos trabajando por intentar preservar la vida de estas personas. Faltar al trabajo podría significar una vida menos en esos difíciles días.

-ZP: ¿Qué experiencias humanas se te viene a la memoria sobre las personas de la tercera edad a los cuales tú atendías? 

-OF: Miradas profundas, gestos de aprobación con la cabeza, alguna preciada sonrisa, y algo que no se me olvida nunca es notar que su respiración se tranquilizaba al sentirse acompañados.

-ZP: ¿Consideras que la humanidad actual ha perdido el humanismo por los otros en este caso los ancianos? 

-OF: Esta pregunta se puede extrapolar a la situación actual de rebrotes del COVID-19. La gente en general hace caso omiso a las precauciones y desean seguir haciendo su rutina; y,  en cambio, las personas directamente afectadas, si son conscientes de la gravedad de esta pandemia. Las familias afectadas merecen un reconocimiento social sobre su valentía y esfuerzo en soportar esta situación.

-ZP ¿Crees que esta experiencia ha cambiado tu forma de ver  la vida, la muerte y la empatía humana?

-OF: A corto plazo no mucho, porque ya intuía una visión egoísta sobre la sociedad, pero si me ha dado esperanza. Sobre todo por mis hijos.  De ver que la mayoría de las personas han sacado lo mejor de sí para afrontar esta pandemia. Lo negativo siempre tiene mayor difusión que los actos positivos y han habido muchos ejemplos por los que deberíamos sentirnos orgullosos de como hemos afrontado esta enfermedad.

-ZP: ¿Qué mensajes les darías a las personas que piensan que está enfermedad no es tan grave?

-OF: Le diría a los que no creen que existe el virus que por favor sean voluntarios en las tareas de desplazamiento de pacientes enfermos de un centro médico a otro , y que ayuden a las servicios de mayor contacto con infectados, y así podrían asegurar su posición y, a la vez, contribuir al bien común de todos.

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¿Dejará una enseñanza humanista de empatía hacia el otro la pandemia de Covid-19? Así será en el caso de Óscar Omar Flores  y las personas que están en primera línea en la lucha contra este virus.  Así mismo, dejará  una huella que nunca olvidarán las personas con mayores niveles de humanismo social en un mundo cada día más solitario, sin empatía  y confuso.