• Diario Digital | martes, 26 de octubre de 2021
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El reguetón como expresión cloacal de una cultura decadente

El reguetón como expresión cloacal de una cultura decadente

La música es una de las mayores expresiones del desarrollo de la humanidad. Desde los principios de la evolución humana, las expresiones artísticas han estado presentes en la creación de nexos sociales entre los integrantes de grupos humanos. 

La música es parte integral de la historia y vital en la misma evolución de esta. Al ir juntando las diversas expresiones musicales, el hombre puede ir descubriendo sus raíces y conociendo nuevas formas de expresión que le ayudan a tener una memoria de sí mismo.   

Esta nos ayuda a visualizar realidades, estimular emociones, encontrar las inspiraciones para crear y, al mismo tiempo, darnos la fuerza de educarnos para ser mejores individuos en sociedad. Una pieza fundamental del ser integral y culto el cual debemos intentar ser y, junto a la lectura, la forma más barata de poder evolucionar fuera de lo que Nietzsche llama “la tribu”. 

Ser parte de esa tribu, de los vasallos de la cultura de la basura, de esa masa hundida como vasallos del colectivismo cultural y mercachifle, debe ser evitado a toda costa. Las reflexiones constantes del razonamiento deben ir enfocadas a poder salir de este tipo de sociedad fracasada la cual viene ganando espacios desde los tiempos de Nietzsche y, en la actualidad, está en su apogeo.

En este entorno inculto, es anulado el espíritu rebelde y mata la individualidad que necesitamos para ser fuerza creadora de nuevas ideas y no piezas de un sistema cultural de masas arruinado. Nietzsche era un individualista que criticaba cualquier forma de incultura que convirtiera al hombre en un ser pasivo y parte de grupos sin pensamiento propio. Consideraba que solo el ser humano no gregario, independiente, separado de esa tribu y confrontado a ella, era capaz de hacer prosperar la ciencia, la sociedad y, al final, nuestra propia vida.

Obviamente en estas reflexiones no calza de ninguna forma el reguetón y toda una serie de expresiones de la actual cultura de masas. Son las masas las que ahora han tomado el control de las influencias musicales como es en el caso del reguetón. Esto logrado por la manipulación gracias el mercadeo y a una publicidad que apela a los instintos más básicos. La masa ama lo vulgar y, menos reflexivo,  mejor para ellos. Por eso , ahora estamos bombardeados de toda una serie de formas incultas de explicar la realidad. Llámase reguetón como género musical o “influencer” en el campo de la bajeza humanista.

Este individuo, que podemos llamar el hombre y mujer vulgar, es quien forma la mayoría de segmentos sociales. Son el mercado objetivo que se busca alcanzar por la producción de diversos productos masivos para su compra y consumo. Estas mentes violentadas por la publicidad son el producto final del ritmo de una música que es basura.

La apelación al sexo distorsionado y vulgar, como elemento esencial de las relaciones humanas, es lo que escuchan las personas cada vez que dejan entrar esta música a su mente. Un sexo que no puede considerarse normal, sino expresiones sexuales denigrantes hacia las mujeres.  Desde esa perspectiva, se crean visiones de la realidad que desarrollan un proceso de vulgarización en las relaciones humanas.

El reguetón es simplemente pornografía acentuada con letras más ofensivas y peligrosas. El peligro de esta música basura es que fomenta la total ignorancia y como ya sabemos una sociedad ignorante puede ser engañada fácilmente. No existe ninguna canción que haya escuchado de ese género que pueda estar al nivel de cualquier salsa o merengue como por ejemplo Juan Luis Guerra y 4:40 por mencionar una comparación clara entre dos géneros de música.

El reguetón es la minimización total de los valores sociales que se deben buscar en una sociedad que debe ser dirigida a un futuro basado en la cultura positiva y no negativa (cultura negativa: corridas de toros, casería, ablación genital).    Algunos tolerantes de lo vulgar dirán que la libertad de expresión no se puede limitar y hasta sacarán la palabra discriminación por las críticas hacia la basura del reguetón. Están equivocados como cuando defienden a cualquier violador.

El reguetón es como poner una película porno a niños ¿eso sería bueno? Obvio que no. La libertad de expresión debe estar bajo condicionamientos si esta hace daño a una sociedad. Su regulación es una obligación para evitar que terminemos pensando que violentar a una mujer representa el amor o el sexo consensuado. 

Al principio cuando esta música tomó auge, todo me decía que el reguetón pasaría sin mucho brillo, no obstante, me equivoqué para mi desgracia y para todos aquellos que pensaron que ese género mediocre no duraría. Sin darle ningún análisis semiótico a las líricas de alguna de sus canciones, podemos ver en el reguetón el verdadero fracaso de la cultura actual. La vulgaridad como forma de expresión y la sexualidad llevaba al machismo más básico. 

Solo se abre cualquier aplicación relacionada con videos y música y lo primero que nos recomiendan es  reguetón, lo cual ha permitido que este género se mantenga en la mente de la gente. Redes sociales como Facebook, TikTok, Instagram en sus secciones de videos lo primero que recomiendan como “tendencia” o “popular” es este tipo de música. 

Podemos asegurar que, en este momento, las redes sociales son los principales promotores de esta música disfuncional y dañina para la sociedad. La música es un lenguaje universal y es la expresión de épocas y al ver como el reguetón se mantiene arriba en las preferencias del vulgo  es un ejemplo que estamos un entorno decadente.  

Falsos ídolos y olor cloacal mediático

La música tiene importancia como fuente de educación. Marca tiempos y educa generaciones. Influye en la manera en la cual las personas hablan sobre sus ideas.  Las palabras que se escogen, los ejemplos que se usan en el diario vivir y como se edifican argumentos son la suma de proceso de formación de identidad, asimilación de valores y socialización. Entonces al estar expuesto a este tipo de música lo que tendremos es una sociedad que baila, escucha y habla literalmente mierda. 

Mierda que es acentuada por los programas de televisión basadas en la vida de artistas de plásticos con un discurso absolutamente hueco. Las redes sociales han permitido conocer lo ignorantes que pueden ser las personas que antes eran seguidas como líderes de opinión y ahora son solo egos de tetas, traseros, dorsos y comentarios minimalistas. Una sociedad minimalista es lo que ahora tenemos donde el análisis profundo ya no es necesario y menos escuchar buena música que haga pensar o vibrar: Silvio Rodríguez o AC DC por ejemplo. 

Son las redes las que destaparon estos personajillos y que han sumado al peor nivel del lumpen intelectual llamado los influencers. Personas sin ningún talento solo apelan a lo más básico de las emociones humanas. La vulgaridad como discurso popular. Estos desechos quedan articulados con consejos de vida sin tener ningún conocimiento profesional. Estos mismos personajes doctos pertenecen a la pandilla de idolatras del reguetón.   Los mismo “influencer “que se deleitan con pasos de esa música y terminan reproduciendo esta cultura subdesarrollada.

Los reguetoneros no son los culpables que sus líricas de inmundicia continúen posicionadas en la mente de la gente.  Son estas cadenas que los promueven y legitiman en vez de hacerlos desaparecer: artistas, periodistas del espectáculo y apoyados por los influencers. El caso de Maluma cantando con una decadente Madonna es una clara evidencia de esto.  

El fracaso cultural actual queda expuesto con el reguetón, un fracaso que abarca lo político, cultural y social y que seguramente nos llevará, en una futura realidad distópica, a vivir colgados de los árboles, saludarnos oliéndonos los traseros y bañarnos con nuestras propias inmundicias.