• Diario Digital | Martes, 23 de Mayo de 2017
  • Actualizado 16:40

¿El Salvador se alineará con Trump contra China Popular?

¿El Salvador se alineará con Trump contra China Popular?

La política exterior estadounidense anuncia Trump durante su mandato será «resetear» sus relaciones tanto con amigos como enemigos. 

En esa lógica Trump puede decirse fue un candidato anti China y con ese discurso ganó las elecciones. Podemos decir también que es coherente incluso poner a ambas potencias al borde de la guerra militar para renegociar las formas de hacer comercio entre EE.UU. y China que es la gran idea del presidente electo para reindustrializar a EE.UU. 

Allí es donde resulta oportuna la llamada de Tsai Ing-wen a Donald Trump felicitándolo por haber sido electo presidente de EE.UU. aun en contra del voto popular. Apropiada para los intereses de Trump que puede con eso poner en duda la teoría de una sola China para llevar agua a su molino. 

Es una tradición de la República Popular China en el caso Taiwán actuar con prudencia no por miedo o sentirse menos sino porque nadie quiere una escalada armada que pueda terminar en una guerra. La política internacional de Donald Trump en esto es simple: nadie debe decirle con quien hablar.

Se puede entonces deducir que en Asia plantea una estrategia Nixon a la inversa: acercarse a Rusia para disminuir a China y bajo el pretexto comercial de que Taiwán compra armas a EE.UU. amparándose convenientemente en su mentalidad empresarial de que la isla es un cliente al que debe atender le guste o no al mundo.  Trump exporta su estilo de marketing político domestico hacia la arena internacional con a saber qué resultados.   

China no entiende que tenga que usarse el tema Taiwán para que Trump cumpla sus promesas electorales y en protesta y advertencia desplegó maniobras militares en sus islas del pacifico de forma unilateral confiscando de paso un drone marino estadounidense. 

Luego el almirante Harry Harris jefe del comando en esa zona anunció que EE.UU. están preparados para la confrontación donde esta ocurra. 

Francia ha llamado al orden a Trump, recordándole a quién le está hablando.

Pero el tema de fondo es cómo hará Trump para obligar a China a valuar el Yuan en precio real para con eso rebajarla como potencia económica y con ello repotenciar a EE.UU. y cómo además revertirá el hecho que los salarios en el mundo han bajado gracias a China, es decir cómo se hará todo eso sin una protesta del gigante asiático y sin la subsecuente escalada militar que sin necesidad de llegar a la ataque provoque una crisis económica mundial.

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Igual es de hacer notar lo que por años sucedió y hoy puede comprenderse mejor la foto: por qué la derecha centroamericana apoyó a Taiwán. No era en realidad solo anticomunismo, era un anticomunismo pagado por la diplomacia del dólar. 

¿Qué impulsa ahora a la izquierda salvadoreña a continuar con la posición de no reconocer la doctrina de una sola China? Si partimos del hecho de que no hay afinidad ideológica y las relaciones con China Popular podrían ser más beneficiosas para nuestra economía que con Taiwán. Si no es afinidad anticomunista, ¿opera como con ARENA la diplomacia del dólar con el FMLN?

No se ofendan o escandalicen. En El Salvador poner en duda la honestidad de nuestros políticos debe ser la norma no la excepción. 

Solo basta revisar la nota judicial de 2016 donde encontramos tantos políticos procesados penal y civilmente o asilados por no poder explicar sus riquezas y más aún si notamos que todos esos ex funcionarios apoyaron en su momento las relaciones con Taiwán.

Corolario:

En esa guerra comercial que se avecina por culpa de Trump contra China entraran tarde o temprano a jugar un rol importante los aliados centroamericanos de Taiwán con representación en la ONU. Será el momento oportuno para romper de la mano de Donald Trump la doctrina de una sola China que es entre líneas el discurso político de la actual presidenta taiwanesa. 

Con esa intención realiza estos días una visita a Centro América para sondear de primera mano con quienes puede o no contar en el futuro. 

Desanimar a Panamá para que establezca relaciones con China Popular y ofrecer a la región los mismos proyectos de ayuda que por años de apadrinar a Taiwán en la ONU hemos recibido y que no han podido sacarnos del atraso tecnológico o científico que es el área donde la isla Formosa podría sernos útil y que quizá más culpa nuestra -que solo nos interesa el dinero- que de ellos es no orientarla en ese sentido.

China Popular le es útil a Taiwán. Los negocios que entre ambos llevan a cabo dejan a los taiwaneses 100,000 millones de dólares anuales, cifras que hacen ver la asistencia que nos regalan más caridad que desarrollo para un aliado además de dejarnos en el papel de provincianismo diplomático por pelear guerras que no son nuestras. 

China siempre ha estado entre los grandes. Bien podría decirse que sino la mirábamos jugar era porque estaba en la banca, pero ha salido al campo y no parece que esté dispuesta a volverse a sentar y eso deben tenerlo en cuenta todos los países incluidos nosotros.

Por eso la pregunta es válida: ¿se alineará El Salvador con Trump contra la República Popular China así como ARENA nos alineó con Bush en la injustificada invasión a Irak? Y ¿Por qué?