Fútbol

Terremoto en el fútbol: Infantino planea privatizar el Mundial y la UEFA asegura que el presidente de la FIFA ya "traspasó la línea"

La iniciativa ha provocado una declaración de guerra abierta por parte de la UEFA, que ha calificado la propuesta como una "bomba nuclear" para la estructura tradicional del deporte.

Gianni Infantino
Fotos EST/Cortesía

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se encuentra en el centro de una tormenta geopolítica y deportiva tras desvelarse su ambicioso plan para transferir el control comercial de la Copa del Mundo a una nueva corporación privada financiada por fondos vinculados al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

La iniciativa ha provocado una declaración de guerra abierta por parte de la UEFA, que ha calificado la propuesta como una "bomba nuclear" para la estructura tradicional del deporte.

De acuerdo con las exclusivas publicadas por The Times y el Financial Times, el proyecto consiste en fundar "FIFA Forward Enterprise" (FFE), una empresa subsidiaria que asumiría la explotación exclusiva de los derechos de televisión, patrocinios, venta de entradas y licencias de los Mundiales masculinos y femeninos, así como del Mundial de Clubes.

El plan contempla que la corporación esté liderada de forma directa por el propio Infantino en calidad de director ejecutivo o "comisionado" al término de su mandato presidencial en 2031. Ello le garantizaría un salario multimillonario similar al del comisionado de la NFL (fútbol americano), estimado en unos $64 millones anuales.

Se prevé que el inversor principal de esta firma de capital permanente sea el vehículo financiero Thrive Eternal, gestionado por Thrive Capital. Dicho fondo fue fundado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner y yerno del presidente estadounidense Donald Trump. La propuesta llega justo tras concluir un Mundial masculino en Norteamérica que profundizó fuertemente los lazos personales y políticos entre Trump e Infantino.

En el diseño comercial destaca la participación como asesor de Greg Maffei, exdirector ejecutivo de Liberty Media (artífice de la transformación económica de la Fórmula 1), junto con el ex-CEO de Walt Disney, Bob Iger.

Infantino FIFA Trump

La ingeniería financiera de JP Morgan

Para articular administrativamente la venta de las acciones y dotar a la operación de rigor mercantil, la FIFA ha reclutado al gigante bancario estadounidense JP Morgan. La estructura financiera propuesta por el banco se desglosa en los siguientes términos: Valoración de activos: JP Morgan ha tasado el valor de mercado inicial de los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA en $20,000 millones. Venta accionaria minoritaria: El banco coordinará la venta de una participación minoritaria de la filial, que oscilará entre el 20% y el 30% de las acciones.

Con esta inyección de capital privado, se busca recaudar un estimado de entre $4,000 millones y $4,200 millones antes del cierre de 2026.

Aunque la FIFA mantendría formalmente el control mayoritario y las facultades de gobernanza deportiva (calendarios y normativas), el plan de JP Morgan prevé repartir acciones a cada una de las 211 federaciones nacionales afiliadas. Cada federación recibiría un paquete equivalente a $20 millones en un pago de una sola ocasión, los cuales podrían conservar o liquidar de inmediato en efectivo como un fuerte incentivo financiero para que den sus votos a favor de la medida.

Reacción fulminante de la UEFA y las ligas europeas

La respuesta del fútbol europeo no se ha hecho esperar. La UEFA emitió un contundente comunicado oficial denunciando la iniciativa: "Esto traspasa una línea que las instituciones que regulan el fútbol nunca deberían cruzar". El ente europeo atacó frontalmente la falta de transparencia de la operación, señalando que "el alma y la gobernanza del fútbol no son activos comerciales con los que se pueda comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién se beneficia financieramente". 

La UEFA subrayó: "Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo".

Por su parte, las principales ligas nacionales europeas han reaccionado con profunda alarma e indignación. Los representantes de los torneos domésticos advierten que la entrada de capital privado en el Mundial generará una presión comercial insostenible. Esto podría forzar la realización del torneo con mayor frecuencia (por ejemplo, cada dos años) o expandir el calendario de partidos para maximizar los beneficios de los inversores, lo que destruiría la viabilidad de los campeonatos de clubes de Europa y la salud de los futbolistas.

La contraposición institucional de la UEFA ha sido de una dureza inédita. El organismo europeo cargó con términos implacables las intenciones de Infantino, acusando a la cúpula de la FIFA de que sus planes amenazan con destruir el ecosistema del balompié tradicional.

"El fútbol no es una mercancía que se pueda subastar al mejor postor en Wall Street o en los fondos soberanos de inversión", sentenció el comunicado de la UEFA.

Sede FIFA en Zurich copia

La confederación europea argumenta que mercantilizar de esta manera la gobernanza y los torneos de este deporte equivale a "vender el alma del fútbol". Asimismo, el texto recalca de manera categórica que los torneos internacionales y el calendario global pertenecen a los clubes, a los jugadores y a los aficionados, y advierte que la UEFA utilizará todos los mecanismos legales y políticos a su disposición para bloquear activamente la venta del Mundial.

El conflicto amenaza con fracturar las relaciones internacionales del deporte y revivir los fantasmas de la Superliga Europea, posicionando este choque de poderes como el conflicto político más grave de la era moderna del deporte.

Mecanismos legales para bloquear la iniciativa

Ante lo que se describe en los despachos como una amenaza mucho mayor que la extinta Superliga Europea, la UEFA ya ha puesto a trabajar a sus servicios jurídicos. Entre las herramientas y resortes legales que el organismo contempla activar para frenar la privatización de Infantino se encuentra un bloqueo en el Consejo de la FIFA. 

Dado que el estatuto de la FIFA exige que cualquier modificación estructural o reglamentaria de gran calado sea aprobada por mayoría en el Consejo de la FIFA y ratificada por su Congreso, la UEFA planea ejercer un frente de rechazo en bloque junto con sus federaciones miembro (que ocupan una parte clave del poder de voto) para impedir que el plan consiga luz verde estatutaria.

Al tratarse de una modificación encubierta de los derechos deportivos, la UEFA podría argumentar la nulidad legal de los acuerdos comerciales bilaterales si estos vulneran los convenios vigentes sobre el calendario de partidos y la liberación obligatoria de los futbolistas de los clubes, que son propiedad de las entidades europeas.

No se descarta acudir a la justicia ordinaria suiza y a los órganos de la competencia de la Unión Europea para impugnar el nacimiento de FFE. La UEFA argumentaría que traspasar derechos públicos de una entidad sin ánimo de lucro (como está registrada la FIFA en Suiza) a una corporación mercantil controlada de forma opaca infringe las leyes de gobernanza democrática y monopolio deportivo.

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