Aumentan a 240 los fallecidos por el terremoto en Colombia mientras avanza la remoción de escombros
Dos días después del violento terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente y centro de Colombia el pasado lunes 10 de agosto, las autoridades locales avanzan en la evaluación de daños bajo un panorama de desastre nacional. Con el epicentro ubicado en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, el sismo se consolida como el más potente registrado en territorio colombiano en lo que va del siglo XXI, dejando tras de sí una compleja crisis humanitaria y de infraestructura que los organismos de socorro intentan mitigar de forma prioritaria.
De acuerdo con el último balance consolidado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la cifra oficial de fallecidos ha ascendido a 240 personas. Asimismo, los organismos de socorro reportan más de 1,300 heridos y cerca de 2,000 personas desaparecidas, mientras se mantiene una carrera contrarreloj para remover escombros en las localidades más afectadas, principalmente en Cali y las capitales del Eje Cafetero.
En términos de infraestructura y pérdidas económicas, el impacto regional es masivo. La Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) reporta el colapso total o parcial de al menos 243 estructuras urbanas a nivel nacional. Ciudades como Pereira y Cali sufrieron graves estragos en sus redes de servicios públicos, desabastecimiento de agua y cortes de energía eléctrica. El transporte aéreo también se vio seriamente afectado. Al menos seis aeropuertos suspendieron operaciones, destacando el Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira, donde colapsó parte del techo de la terminal de pasajeros.
La catástrofe también afectó de lleno al patrimonio histórico y cultural del país. El Eje Cafetero, reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad por su valor cultural y paisajístico, ha sufrido severos daños materiales. Paralelamente, la emblemática Catedral Basílica Metropolitana de Manizales —una de las joyas neogóticas más importantes de América y Monumento Nacional— registró el derrumbe parcial de una de sus torres laterales sobre la nave central y grietas estructurales severas. Templos antiguos en municipios del Cauca, como El Tambo y Caldono, también reportaron el desplome de sus cúpulas y techos.
Ante la magnitud de la crisis, la Cancillería colombiana activó canales de cooperación internacional. El Salvador se convirtió en una de las primeras naciones en responder, enviando un cargamento inicial de 100 toneladas de asistencia humanitaria distribuidas en dos aeronaves. Por su parte, el Gobierno de México alistó el despliegue inmediato de brigadas especializadas de rescate, incluidos los reconocidos rescatistas Topos, para colaborar en la localización de sobrevivientes atrapados. A este esfuerzo solidario se han sumado países como Estados Unidos —con apoyo económico y equipos DART—, Ecuador y Perú, que ya movilizan personal de rescate, caninos y toneladas de insumos médicos de primera necesidad.