Estados Unidos

Estados Unidos recorta de 18 a 11 las enfermedades que requerirán vacunas infantiles básicas universales

El gobierno de Estados Unidos oficializó una drástica reducción en las recomendaciones de vacunación infantil de rutina. La orden ejecutiva excluye inmunizaciones de la pauta universal para dejarlas bajo criterio parental y exige la separación de la dosis triple viral.
Donald Trump y Kennedy
Foto EST/Cortesía

A través de una orden ejecutiva firmada este martes 11 de agosto en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., declaró que las inmunizaciones básicas universales para los niños en Estados Unidos se recortan de 18 a solo 11 patologías.

Trump formalizó una reestructuración del calendario de inmunización pediátrica. La medida ampara la política sanitaria federal de disminuir la carga de inoculaciones tempranas en los menores.

La orden ejecutiva establece un nuevo estándar que limita las recomendaciones obligatorias y universales a 11 vacunas básicas, dirigidas exclusivamente a enfermedades consideradas graves por la administración, tales como la poliomielitis, la difteria, el tétanos, la tos ferina y la varicela.

Con esta decisión, siete vacunas quedan excluidas de la recomendación general directa. Entre las dosis eliminadas de la pauta universal obligatoria se encuentran las inmunizaciones contra la gripe (influenza), la covid-19, el rotavirus, la hepatitis A, la hepatitis B y la enfermedad meningocócica (meningitis). Estas vacunas se trasladarán a un régimen de "toma de decisiones clínicas compartidas", donde padres y médicos evaluarán su aplicación de manera opcional o se restringirán a grupos de alto riesgo.

Adicionalmente, Trump ordenó separar la vacuna combinada triple viral (MMR) contra el sarampión, las paperas y la rubéola en tres inyecciones individuales distribuidas en citas médicas independientes. El mandatario argumentó que la acumulación de dosis impacta negativamente a la salud infantil, sugiriendo nuevamente supuestos vínculos con el autismo, una premisa descartada repetidamente por la comunidad científica internacional.

Alarma en la comunidad sanitaria

La respuesta de los expertos en salud pública y las asociaciones médicas del país ha sido de absoluto rechazo. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) calificó el decreto de "anticientífico y peligroso", advirtiendo que retrasar o espaciar la administración de dosis debilita los sistemas inmunitarios infantiles y los deja vulnerables frente a patógenos comunes.

Especialistas de la Asociación Médica de Estados Unidos (AMA) enfatizaron que el esquema anterior poseía el respaldo de décadas de investigación empírica rigurosa. Los epidemiólogos alertan que esta desregulación federal incrementará la desconfianza pública y agravará los brotes en curso de enfermedades previamente controladas, precisamente en una temporada donde los índices de contagio de sarampión registran picos históricos en el territorio estadounidense.

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