The Times: Infantino negocia en secreto la final del Mundial 2030 con Marruecos a cambio de apoyo para reelegirse al frente de la FIFA
Una investigación exclusiva publicada este miércoles por el prestigioso diario británico The Times ha sacudido los cimientos del fútbol internacional. Según el informe, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha mantenido negociaciones secretas con altos cargos de Marruecos para otorgarles la sede de la final del Mundial de Centenario en 2030. Esta maniobra representa un giro drástico en la planificación del torneo, el cual está asignado formalmente a la candidatura conjunta de España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Suramérica.
El trasfondo de este ofrecimiento responde a una estricta necesidad de supervivencia política por parte de Infantino. El mandatario ítalo-suizo se encuentra en una posición de extrema vulnerabilidad tras el rotundo fracaso de su proyecto estrella: la privatización de los derechos comerciales de la Copa del Mundo a través de un fondo de inversión. La retirada forzosa de este plan provocó severas fracturas dentro del Comité Ejecutivo de la FIFA, al punto de que figuras de peso histórico, como el exfutbolista portugués Luis Figo, han salido públicamente a exigir su dimisión inmediata.
Con las elecciones presidenciales de la FIFA fijadas para marzo de 2027, Infantino necesita asegurar su continuidad. El "apoyo" que Marruecos debe entregar a cambio de la final no es económico, sino estrictamente político: el control de los votos africanos. El pacto obliga a la Federación Real Marroquí de Fútbol a ejercer toda su influencia geopolítica para garantizar que las 54 federaciones que componen la Confederación Africana de Fútbol (CAF) voten en bloque y de forma unánime a favor de la reelección de Infantino, blindando así su permanencia en el poder por cuatro años más.
A cambio de operar este frente diplomático en África, la Federación Marroquí recibiría el premio más codiciado del planeta fútbol: albergar el partido de la final del Mundial 2030. El escenario designado para este hito sería el monumental Estadio Hassan II de Casablanca, un mega proyecto arquitectónico actualmente en construcción que contará con una capacidad proyectada para 115,000 espectadores. De confirmarse el acuerdo privado, Marruecos arrebataría el estatus de sede principal a España, que daba por sentado que el partido definitivo se jugaría en Madrid.
Reacciones de la FIFA y España
La publicación de The Times provocó una reacción inmediata y unánime en el ecosistema deportivo. Desde Zúrich, los portavoces de la FIFA salieron al paso de forma tajante para frenar el escándalo. El organismo rector emitió declaraciones oficiales en las que calificó la investigación periodística como "totalmente falsa, malintencionada y engañosa". La FIFA insistió en que los procesos de asignación de sedes específicas para los partidos de 2030 siguen los canales institucionales correspondientes y que no se ha realizado ninguna promesa verbal ni pacto de pasillo con ninguna de las naciones organizadoras. No obstante, la entidad se limitó a negar la información de forma categórica, sin aportar documentos o evidencias verificables que desacrediten la existencia de las reuniones citadas por el rotativo británico.
Por su parte, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha recibido la noticia con cautela pero con evidente malestar. Oficialmente, el ente federativo español aseguró no tener constancia alguna de este presunto pacto entre Infantino y la Federación Marroquí. Las fuentes de la RFEF remarcan que el Santiago Bernabéu sigue siendo la opción prioritaria y legítima para albergar la final del Mundial del Centenario, respaldada por la infraestructura existente y los acuerdos previos de la candidatura tripartita. A pesar del hermetismo, el reporte de The Times enciende las alarmas en Madrid, evidenciando que la carrera por la final de 2030 se juega ahora en los despachos políticos de la FIFA.