Rusia

El Kremlin ordena la captura internacional del creador de Telegram por "complicidad con el terrorismo"

La justificación formal de Moscú radica en que la administración de Telegram se ha negado a eliminar canales, grupos y bots supuestamente utilizados por la inteligencia ucraniana y grupos extremistas para coordinar atentados, sabotajes y fraudes en territorio ruso.
pavel durov Telegram
Fotos EST/Cortesía

Rusia ha emitido una orden de búsqueda y captura internacional contra Pável Dúrov, fundador y director ejecutivo de la aplicación de mensajería Telegram, bajo una acusación grave de "complicidad con el terrorismo". El anuncio, realizado por el Servicio Federal de Seguridad (FSB), marca una escalada radical en el histórico y tenso pulso entre el Kremlin y el multimillonario tecnológico, quien se enfrenta a una potencial condena de cadena perpetua en su país natal.

La justificación formal de Moscú radica en que la administración de Telegram se ha negado a eliminar canales, grupos y bots supuestamente utilizados por la inteligencia ucraniana y grupos extremistas para coordinar atentados, sabotajes y fraudes en territorio ruso. Específicamente, el FSB vincula el caso a un popular bot de citas que espías ucranianos habrían empleado para captar y chantajear a jóvenes rusos, induciéndolos a cometer incendios provocados e incendiar infraestructuras críticas. Según las autoridades rusas, al menos 46 personas han sido detenidas en el último año bajo este entramado de coacción digital.

Este movimiento judicial añade una profunda contradicción geopolítica al complejo estatus de Dúrov, magnate de 41 años que posee nacionalidades rusa, francesa y emiratí, y que reside habitualmente en Dubái. En 2024, el empresario ya había sido detenido en Francia bajo cargos severos relacionados con la falta de moderación de contenido criminal en su plataforma. En aquella ocasión, el Kremlin criticó con dureza a París, calificando la medida de persecución selectiva. La actual orden rusa expone un giro absoluto en la postura de Moscú.

Pavel Durov copia

El conflicto de Dúrov con Rusia no es nuevo. En 2014, el informático abandonó su país y se exilió tras negarse a entregar al gobierno ruso los datos cifrados de manifestantes ucranianos en VKontakte, la red social que fundó antes de crear Telegram. Desde entonces, ha posicionado su aplicación como un bastión global de la privacidad y la libre expresión, negándose a otorgar puertas traseras de acceso a cualquier agencia de inteligencia.

La orden de captura del Kremlin trasciende lo puramente legal y entra de lleno en la guerra digital. Pese a los intentos de censura de las autoridades rusas, Telegram se ha consolidado como la principal herramienta de comunicación en la región, indispensable tanto para la población civil como para los propios blogueros militares y tropas rusas en el campo de batalla. Al perseguir judicialmente a su creador, Moscú intensifica su cruzada por el control de la información, intentando doblegar la última gran plataforma digital que escapa a su control total.

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