• Diario Digital | jueves, 21 de septiembre de 2023
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Judiciales - Pagará $7,200

Un predicador estafó a una casa de empeños con 22 iPhones

Erick Salvador Flores fue empleado de la casa de empeño El Portal y llenaba los contratos con información falsa y sobrevalorando los teléfonos, lo que le daba acceso a dinero de la empresa.

Iphone chino
Un predicador estafó a una casa de empeños con 22 iPhones

Un hombre que en el juicio se identificó como predicador religioso fue encontrado culpable de estafa contra una casa de empeños, a la cual llevaba teléfonos celulares robados y en mal estado para obtener cantidades de dinero mayores a las que normalmente se prestan por esos aparatos. 

Erick Salvador Flores trabajó en 2012 con la empresa El Portal S.A. de C.V., en la sucursal Plaza Soyapango, donde era el encargado único de la caja y del pago del dinero a los usuarios a cambio de sus prendas.

Pese a que en los dos años que se desempeñó en el puesto era considerado un empleado “deficiente”, Flores fue ascendido a este cargo de confianza, desde donde más adelante comenzó a sacar provecho.

En 2014, el gerente del lugar notó un considerable aumento en los ingresos de la empresa, algo que en lugar de alegrarlo despertó dudas. “De los $500 que teníamos en ganancia los números reflejaban aumento de más de $2,000”, relató el propietario de la casa de empeño.

Luego de analizar las transacciones realizadas en junio y agosto de ese año, las sospechas de la gerencia fueron confirmadas al comenzar a autenticar los contratos realizados por Flores, en los que había inventado nombres para obtener dinero a cambio de aparatos celulares.

En total se descubrieron 22 aparatos, todos del tipo iPhone, de diferentes modelos, los cuales en algunos casos no tenían la clave para desbloquear y en otros incluso se advertía que había sido robado.

“Al notar esto y comprobar que los contratos presentaba irregularidades decidí proceder con la demanda ante la Policía”, recordó el ofendido, quien previo a dar ese paso se reunió con Flores para intentar obtener una explicación de lo ocurrido.

Se "prestaba" más dinero de lo permitido

La forma de operar de Flores, según se determinó en el juicio, consistía en sobrevalorar los aparatos para recibir más dinero de lo que estaba estipulado.

A manera de ejemplo, el perito a cargo del proceso explicó que en el caso de un iPhone 4, que en ese tiempo en el mercado estaba valorado en $450, Flores autorizó entregar $225 en calidad de préstamo, es decir el 50% de su valor original. Según los parámetros de la empresa, el tope autorizado por un aparato de ese tipo era de $112.50.

Flores también entregaba imitaciones de la marca y los hacía pasar como originales. Esos tenían un valor de $90 al comprarlos nuevos, pero él autorizaba entregar más que eso en calidad de préstamo.

En el juicio se determinó que Flores repetía este proceso cada semana, alternando los mismos nombres, de los cuales no se presentaba ninguna documentación que autenticara la transacción.

Se arrepintió de conciliar

Según  el relato de la víctima, en un primer momento Flores se mostró abierto a negociar y cancelar lo adeudado a la empresa, lo que le habría evitado ir ante un juez. “Me preguntó que si me entregaba el dinero que aparecía en los contratos, yo le regresaría los celulares, y le respondí que sí, por lo que procedimos a hacer con mis abogados un acta para certificar”.

No obstante Flores se arrepintió del trato ofertado y al estar por firmar el documento optó por romperlo y salir corriendo de la oficina donde había sido citado.

Ante esto, el apoderado legal de la empresa procedió a interponer la denuncia ante la Fiscalía, que llevó el caso ante las instancias judiciales. En el documento, la empresa reclamaba $14,616.31 producto del dinero entregado de forma irregular por los aparatos y los intereses que este habría generado desde que se firmaron los supuestos contratos hasta la actualidad.

El juez, sin embargo, rechazó la petición y se limitó a ordenar el pago de $4,240 del dinero que el hombre otorgó de manera irregular más $3,000 en concepto de intereses, los cuales únicamente se contabilizaron por dos meses, tiempo entre la fecha de emisión de los documentos y cuando se descubrieron las irregularidades.

Además, se determinó que Flores pague parte de la pena con prisión de tres años, pero al ser un delito menor, esta será sustituida por 144 jornadas de utilidad pública.

Luego de conocer el veredicto, el imputado manifestó que todo lo relatado es una venganza de parte de su exjefe, aunque no aclaró el porqué de su apreciación.

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