• Diario Digital | viernes, 03 de diciembre de 2021
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Política - Análisis. Elecciones internas

El FMLN y la hoja de ruta de la izquierda española

En política, la orilla azul de la bacinica nunca termina de descubrirse; aunque siempre resulta circular porque las fases de las dirigencias partidarias atraviesan debacles como la que afronta ahora el FMLN

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Verse en el espejo de los partidos de izquierda de España podría resultar beneficioso para un FMLN que busca resurgir como marca política fuerte.
El FMLN y la hoja de ruta de la izquierda española

El triunfo en las urnas de la izquierda socialista española —el pasado domingo— le sirve al FMLN en bandeja plateada un mapa, una receta, una estrategia a seguir para sanarse las heridas de la reciente derrota en las presidenciales salvadoreñas y le traza un posible camino para modernizarse en medio de unas internas farabundistas que elegirán a la dirigencia que afrontará los retos de 2021 y 2024.

Y si en el pasado los caminos efemelenistas llevaban siempre a Cuba, Venezuela o Nicaragua, ahora el GPS debería estar enrumbado hacia la península ibérica que  vuelve a dar cátedra a una izquierda desvencijada sobre cómo levantarse y mandar a morder el polvo a una derecha ideológica dividida, anacrónica y recalcitrante.

El triunfo de la izquierda histórica (el Partido Socialista Obrero Español, PSOE) de la mano del presidente del gobierno Pedro Sánchez ha seguido un guion minimalista pero firme: sin perder sus principales banderas sociales logró atrapar al votante de centro con un discurso pragmático que pasa por convencerlos de que sabe negociar con propios y extraños en beneficio de las mayorías.

En un artículo publicado por el diario español El País, ocho politólogos opinaron sobre los porqués de la derrota de las derechas en estos comicios. En sentido contrario, esos criterios también se pueden usar para interpretar los motivos del triunfo socialista.

La analista Elena García-Guereta describe que la derecha ha fracasado “Al menos por tres razones. La primera, por concurrir a las elecciones dividida en tres partidos de ámbito nacional. La segunda, por abandonar el centro. La tercera, por olvidar la moderación y sensatez que, políticamente, caracteriza a la mayoría de los españoles”.

Otro analista, Guillem Vidal, opina que las derechas perdieron porque tuvieron miedo de abandonar su voto más radical y se olvidaron del espacio de centro que, tradicionalmente, acaparaba la derecha moderada.

Por su parte, el PSOE conquistó ese centro indispensable que no cree en las extremas y que prefiere dar un voto de confianza al gobernante para que continúe con sus proyectos, convencido de que es capaz de negociar, llegar a acuerdos y abandonar posiciones de ostracismo para buscar alianzas, convenios y pactos. Un partido moderno.

El centro se vuelve sexy

Esa receta es la que podría seguir el FMLN a nivel interno para después catapultarse a conseguir a los votantes que no son colorados, pero que tampoco babean por los azules o los tricolor.

En El Salvador ese centro político, otrora anodino, es ahora el territorio que el FMLN (y ARENA también) debe conquistar. Ese centro que silencioso y sin dramatismos le dio la apabullante victoria a Nayib Bukele, porque convenció al electorado que representaba una visión alejada de “los mismos de siempre”.

Y es un centro variante, que no solo incluye al votante indeciso o que no pertenece a una u otra bandera; también se integra con el prosélitos inconformes con los partidos tradicionales.

La búsqueda de un liderazgo interno en el FMLN que unifique las corrientes de pensamiento es lo que ocupa al partido en una lucha que verá su resultado el 16 de junio, cuando se declare ganador a un nuevo Secretario General y se renueve buena parte de la dirigencia.

Y es ahí donde la receta de la izquierda española adquiere importancia para el FMLN.

La relevancia de un líder farabundista que recupere terreno ante Bukele pescando en el centro político pasa por un perfil que deberá mantener una equilibrada sabiduría que cohesione al guerrillero histórico con los “compas” que nunca agarraron el fusil... pero que andaban en “el ajo”, y los revolucionarios millennials que por su misma naturaleza piden ya puestos de poder en las estructuras centrales y nacionales.

De ahí que el FMLN busca decantarse entre personajes como Arístides Valencia, Óscar Ortiz, Sergio Peñate, Cledys Molina y Kirk Preza como el timonel de un barco que ha hecho aguas por rencillas internas, la gris actuación en el poder Ejecutivo y la falta de un liderazgo claro en la fracción legislativa.

La receta española ha demostrado que ya no se trata de inmaculadas purezas ideológicas ni de pedigrís de hueso colorado, sino de liderazgos que ocupen el trono de la lógica y gobiernen con pragmatismo aplastante y sin vacilaciones.

Eso sin perder las banderas tradicionales de corte social ni las conductas revolucionarias que —bien entendidas— implican un motor para agilizar cambios internos.

Por eso es importante el ganador en las internas del FMLN: porque de ahí se podrá entender el “color” que se imprimirá al partido. Porque de esa decisión inicial saldrán los candidatos que buscarán diputaciones y alcaldías en 2021 frente a una envalentonada marea bukeliana que intentará dar mayoría simple legislativa (43 votos) a su ungido para que haga lo que le plazca sin pasar por el indispensable filtro democrático de los acuerdos interpartidarios.

Y porque de la decisión de las bases al escoger a sus dirigentes dependerá el comportamiento de los diputados en los acuerdos para la gobernabilidad del país.

En el artículo de El País, el analista Luis Cornago es contundente: “En casi todas las democracias avanzadas observamos, elección tras elección, el aumento de la fragmentación política y el declive, en mayor o menor medida, de los partidos tradicionales”.

Eso mismo es lo que ha pasado en El Salvador con el FMLN y ARENA. Eso mismo es lo que a nivel interno podría estar sucediendo en el FMLN. Y eso mismo es lo que, siguiendo con la símil de la receta de la izquierda española, debe combatir el Frente.

En esencia, si quiere resurgir de las casi cenizas, el FMLN puede seguir el ejemplo de los socialistas de la madre patria y modernizarse con un proceso de apertura a nuevos liderazgos.

La nueva dirigencia deberá ser capaz de unificar al partido, negociar internamente entre las distintas corrientes de pensamiento, representar al militante histórico como al joven, ayudar a que el nuevo gobierno de Bukele saque al país de la postración económica y alcanzar acuerdos de beneficio social incluso con la derecha sin que se le tilde de traidora.

El FMLN, en estas elecciones internas, no solo debería apostarle a sus votantes; debe tener visión para pensar en todos los salvadoreños que están expectantes para saber si se viene una nueva secuela de Jurassic Park o un novedoso film de The Avengers.

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