• Diario Digital | lunes, 17 de enero de 2022
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Sucesos - A la espera del fallo

Mujer que demandó a constructora que hizo anexo del hospital Bloom: “Solo quiero que reparen mi casa dañada”

La trabajadora del Ministerio de Salud ha llevado un largo proceso de más de cuatro años para que le respondan por los daños en su vivienda, luego que la constructora cambiara los diseños de la construcción.

casa dañada
Esta es la parte de atrás de la propiedad de Mayra G., que se encuentra adentro de las instalaciones del anexo del Hospital Bloom. Esa es la protección que le dejaron, no le construyeron muro de retención.
Mujer que demandó a constructora que hizo anexo del hospital Bloom: “Solo quiero que reparen mi casa dañada”

Más de cuatro años de una larga lucha está a punto de terminar para Mayra G., quien ha visto como poco a poco el esfuerzo de su patrimonio se ha ido perdiendo, debido a que la empresa constructora que hizo el anexo del Hospital Nacional de Niños Benjamín Bloom dañara la vivienda donde vive con sus tres hijos.

Mayra G. con mucho esfuerzo compró su vivienda allá por el año 2006 cuando su hija menor iba a primer grado. Ella se ha desempeñado como laboratorista clínico en un hospital nacional. Como madre soltera, con mucho esfuerzo logró vender una propiedad que le había dejado el padre de sus hijos y con sus cuatro niños llegó a esa casa en la colonia 17 de Mayo de esta capital.

Sin embargo, en 2011  todo cambió para esta familia. En ese año, el Ministerio de Salud sacó a licitación la construcción del anexo del hospital Bloom, donde funcionaría la consulta externa. En ese entonces, fue la empresa constructora Simán S.A. de C.V. la que ganó la licitación.

El contrato se firmó por un monto de $6,444,467.49, pero un problema financiero irremediable hizo quebrar a la empresa, por lo que Simán dejó la obra abandonada.

Los daños de la vivienda

Desde que inició la construcción, Mayra G. y sus tres hijos de 17, 26 y 28 años comenzaron a notar que algunas grietas se abrían en las paredes y  en las tuberías de su casa. Pero como pronto se detuvo la obra ya no hubo a quien buscar.

La construcción estuvo detenida un año y en ese tiempo un talud de tierra que había quedado en la parte trasera estaba desprotegido. Ella buscó apoyo del Ministerio de Salud, porque las lluvias habían comenzado a agrietar el talud y se había vuelto un nido de zancudos. De hecho, su hija menor se contagió de dengue por esas fechas.

El Ministerio colocó un plástico a manera de protección, pero Mayra G. no estaba tranquila, la zozobra de tener esa obra varada continuaba.

Con el tiempo, la fianza de seguros de Simán tuvo que hacerse cargo de la obra, por lo que la empresa Seguros del Pacífico contrató a Sintec S.A. de C.V. que terminó los trabajos pendientes de la obra.

Un derrumbe y una familia en hacinamiento

Una vez la obra se reanudó, Mayra G. contó a El Salvador TIMES que las vibraciones de la construcción eran tan fuertes que las gritas comenzaron a abrirse más y más, incluso aparecieron otras en el piso y en tuberías.

La empresa derribó el talud que estaba junto a la casa de Mayra y fue entonces que los problemas se acrecentaron, aseguró. De hecho, fue justo en este momento que la obra dio un giro importante porque los diseños se cambiaron en el camino, por eso el talud ya no era necesario y cavaron bajo los cimientos de la casa de Mayra.

Allá por 2013, una tarde, la obra colapsó y se dio un derrumbe en la zona, justo a la par de la casa. Los encargados de la construcción tocaron a la puerta de Mayra G. En el lugar solo estaba su hijo mayor y le avisaron que debían evacuar la casa por el peligro de caer.

Como no tenían donde más resguardarse, solo abandonaron la zona de las habitaciones, que era la más afectada. La familia, durante más de un mes, adecuó la zona de la sala para dormir. “Vivimos en un gran hacinamiento, en una sola habitación dormimos tres porque mis hijos ya son unos hombres”, recordó.

De hecho, su hijo mayor recuerda que lo peor de esa etapa era que no había nada de privacidad, no solo por tener que compartir los espacios con su familia, sino porque la empresa constructora llegaba todos los días a ver como se iba agrandando el problema, aunque nunca les ofrecieron una solución real. De hecho, repararon las grietas con cemento.

Sin embargo, volvieron a abrirse y se han mantenido hasta esta fecha. Esta familia nunca más volvió a usar esas habitaciones de la misma forma. “Vivimos en constante riesgo y con miedo por nuestra vida”, dijo el hijo mayor de Mayra.

Ella decidió abrir un proceso judicial, pero jamás se imaginó que durara tanto el problema. En dos ocasiones incluso hubo negociaciones con la aseguradora para resarcir los daños. La primera vez le ofrecieron $16,000 y la segunda vez $26,000, aunque según la familia, en ninguno de los casos esa cifra respondía al valor de los daños.

Mayra G. aseguró que estuvo a punto de aceptar esta cantidad, cuando ocurrió un fuerte temblor en la capital. La casa se sacudió como enfermo con fiebre y todo se estremeció hasta los corazones de los cuatro habitantes, por lo que salieron a ver cómo estaba el hospital que ya estaba en su pleno funcionamiento. Al ver que no había un muro de contención decidió no aceptar el dinero. Ahora ella ha estimado los daños en $32,298.58.

“Quiero que reparen mi casa y construyan el muro de contención. Me siento tan culpable de haber confiado en una empresa que me ayudaría y he puesto en riesgo la vida de mis tres hijos”, dijo Mayra G. entre lágrimas.

Este caso está siendo ventilado en el tribunal Primero de Sentencia, luego de que la afectada pusiera una demanda en contra de la encargada de la obra del Ministerio de Salud, Eleonora N., y el representante de la empresa aseguradora, Pedro S.

Por la complejidad del caso, la vista pública ha durado tres días. El juez informó que el fallo se dará a conocer el próximo miércoles. 

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