• Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 08:18

Primeras consideraciones sobre el Covid-19

Mientras no se descubra una vacuna contra la peste, y ésta no sea distribuida y administrada efectivamente de manera universal, en El Salvador y el mundo tendremos que implementar más cuarentenas en lo que resta del año sino queremos ver a cientos de nuestros seres queridos muertos.

Primeras consideraciones sobre el Covid-19

Independientemente de los epítetos que se utilicen para llamar al presidente Bukele o caracterizar su forma de gobernar, ante la pandemia mundial del COVID-19 su accionar político ha tenido muchos aciertos: fue el jefe de Estado del continente más proactivo frente a la crisis; la iniciativa de un nuevo hospital de emergencia; una de las primeras cuarentenas preventivas —ésta ayudó a detectar infectados y a prevenir más focos de infección—; etc.

Pero, también, el presidente Bukele ha incurrido en crasos errores, como  sugerir abusos contra personas que incumplan la cuarentena (cientos de dipsómanos y tunantes; etc.); excesos de miembros de los aparatos de represión del Estado; malísima gestión en la administración del bono de solidaridad de $300.00 entre miles de ciudadanos; pelearse con el director del Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, y con la prensa crítica nacional; etc.

Por otra parte, tenemos a "preclaros" intelectuales del gran empresariado y Arena, quienes ante las confusiones y ansiedades producidas por la crisis — más las torpezas políticas e institucionales del presidente y su gabinete— codifican sus intereses económicos dentro de la lucha parlamentaria a través de sus representantes; de tal manera que "para defender la Constitución y los derechos Humanos de los salvadoreños —pero sobre todo el «motor de la vida, la economía»”— pretenden enviar "paulatinamente" al matadero a los salvadoreños a partir del próximo jueves.

La Asamblea Legislativa debe sancionar una modificación al régimen de emergencia nacional en El Salvador que estipule el castigo contra los agentes del Estado —Fuerza Armada, PNC, o aun otros funcionarios— pero que no levante la cuarentena domiciliar obligatoria decretada desde el pasado 21 de marzo. Esta debería de extenderse hasta la segunda semana de mayo, sino queremos "reactivar" una “economía de zombis y fantasmas”, que produzca —además— colapsar el precario sistema de salud salvadoreño.

Mientras no se descubra una vacuna contra la peste, y ésta no sea distribuida y administrada efectivamente de manera universal, en El Salvador y el mundo tendremos que implementar más cuarentenas en lo que resta del año sino queremos ver a cientos de nuestros seres queridos muertos.

Alrededor del mundo, esta situación conducirá —inevitablemente— conducirá a la ruina económica a miles de grandes, medianos, pequeños y micro-empresarios, así como trabajadores formales e informales; y solo podrá resolverse con un nuevo contrato social (y, por supuesto: económico) que involucre programas de subsidios para los pequeños y micro-empresarios; pero sobre todo: un sistema de Renta Básica Universal (solidario y no subsidio) que se sostenga en reformas fiscales progresivas.

El presidente Bukele y su gabinete deben de dejar de mostrar actitudes de infalibilidad y acercarse a —y dejarse aconsejar— los científicos y especialistas salvadoreños de las áreas de medicina, matemáticas, estadísticas y computación; en particular, el Colegio Médico de El Salvador.

Y en caso de que este jueves la Asamblea Legislativa produzca un decreto que rompa —aunque sea paulatinamente— la cuarentena, hago un llamado a todas y todos los salvadoreños a un #ParoNacionalPorLaVida contra el COVID-19.