• Diario Digital | sábado, 24 de agosto de 2019
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El salvadoreño cambia sobre el aborto

El salvadoreño cambia sobre el aborto

Miedo al qué dirán es un control social que inmovilistas usan para mantener intocable el estado de cosas que les favorece.

Decimos que «el qué dirán» tiene éxito si cuando pretendes hacer algo diferente piensas ¿Qué dirán mis padres? ¿Amigos, familia? Lograr que unos a otros nos impongamos reglas de las elites.

Si lo que la gente piense llega a ser muy importante, te encuentras en una cárcel, porque hace que unos pocos al dictar las normas de la sociedad (malo/bueno) controlen a la mayoría.

Crean bajo esas normas una aparente vida libre de problemas, si vives bajo esos parámetros serás normal. El conflicto resulta cuando dices tus propias opiniones y logras también una zona libre de problemas entonces las elites pierden poder.

En El Salvador los nacional religiosos que son los ultra católicos aglutinados en diversas ordenes de elite la mayoría urbanas hasta sectas evangélicas-cristianas atrincheradas en zonas rurales y populosas del país instalaron con la complicidad de políticos del PDC, PCN y ARENA y algunos miembros del FMLN un bloque moral que impuso una mezcla sobre el aborto haciéndolo ver como un pecado-crimen que debía ser elevado al código penal con cárcel más severa que la corrupción política o violación de menores.

El clímax del control social llegaría con la reforma al artículo 1 la Constitución en 1999. En realidad aquellos cristianos que impulsaron esas reformas mintieron, quizá en nombre de Dios, pero mintieron ya que pasamos de una tradición liberal de más de 140 años de reconocer al ser humano si vivió aunque sea un instante después del parto a sostener según las elites que somos seres humanos desde el instante de la concepción. Impusieron convenencieramente que nuestros valores más antiguos como nación estaban relacionados con ser anti-aborto en todas sus formas.

Los reformistas de 1999 cerraron el debate dedicándose al cabildeo e imponer bajo consigna de que diputado que no vote por la reforma anti-aborto no sería reelecto. Igual la burda utilización de la gran prensa a favor de una ideología cristiana del Dios castigador haciendo parecer criminal si se mostraba disidencia pro-aborto. Así Incluso parte de la bancada de izquierda se volvió contra su propio ADN y votó por una reforma conservadora.

Por el contrario un tema como el aborto siempre tendrá posiciones insuperables de parte de los que estamos a favor y de quienes no. Ambas son respetables. Por eso es necesario llegar a un terreno común de mínimos.

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Aborto en términos médicos no es lo mismo que en materia penal o fe. Y ese es el primer punto a debatir. ¿Qué debe pesar más en El Salvador? ¿Criterio científico o moral religiosa hecha ley?

Estamos claros en jerarquía: cuando padres se nieguen a hacerle una transfusión de sangre a su hijo porque sus creencias no lo permiten y ponen en peligro la vida del menor el Estado interviene amparando al médico para salvar esa vida.

Por eso un número importante de salvadoreños votantes entiende el aborto no como algo de la esfera penal sino como del ámbito humano, más humano en unas que otras. De allí que dentro de El Salvador profundo lo conciban como salud pública.

Emana desde esa idea —entiendo— el cambio de mentalidad en cuanto al aborto que Untold Research-CID Gallup y Colectiva Feminista encontraron en su investigación: opinión pública sobre el aborto en El Salvador 2017.

3 de cada 5 salvadoreños votantes (58%) están de acuerdo que si la vida de la mujer peligra debe interrumpir su embarazo y, sube a 74% si la muerte de la madre es inminente. Igual dice un 79% si se descubre que el embarazo es medicamente inviable.   

En El Salvador la tasa de mortalidad en mujeres por embarazos ectópicos es alta cuando ya nadie en el mundo civilizado muere a causa de esto. Estas víctimas de la ley mueren desangradas por falta de atención médica oportuna. Desde luego la mayoría mujeres pobres.

Según sentencia gallo/gallina de la Sala de lo Constitucional un aborto puede hacerse amparados en el artículo 27 del Código Penal, pero al no estar claro los médicos optan por no intervenir (evitando desprestigio y cárcel) hasta que ya el peligro de muerte es inmediato en la embarazada lo que hace que muchas no logren a tiempo esa atención medica y mueran.

En ese sentido es lógico que 8 de cada 10 salvadoreños votantes deseen que los médicos puedan realizar procesos científicamente avalados ante embarazos inviables. Igualmente el 74% opina que el protocolo medico permita a doctores brindar atención a niñas-mujeres para salvar sus vidas.

Finalmente 2 de cada 3 salvadoreños votantes creen injusto investigar a las mujeres penalmente por emergencias obstétricas. Los salvadoreños que opinan que las leyes contra el aborto deben cambiar (60%) provienen de quienes han cursado una carrera universitaria y, no solo, de estos (68%) ganan más del salario mínimo.

Corolario

Hemos usado el término «salvadoreños votantes» porque la discusión los nacional-religiosos la llevan a ese ángulo. Se cree que político que apoye la despenalización del aborto pierde elecciones.

La encuesta revela datos interesantes: el 71% de los votantes del FMLN y el 63% de los votantes de GANA están a favor de interrumpir el embarazo cuando peligra la salud y vida de la mujer. ARENA debería dar libertad de conciencia a su militancia en lugar de abanderar el discurso de un pequeño sector nacional-católico.

Esto porque la derecha cree que el tema es de los que están a favor o en contra. Esa pretendida dicotomía de la elite anti aborto no es del todo real: hay un promedio de neutralidad que ronda el 10% en todas las preguntas relacionadas a esta cuestión, haciendo que se reduzca aun más el porcentaje de quienes avalan la dura e inflexible penalización hacia la mujer que se ve atrapada en esta trágica situación en donde ARENA se ha visto como la cara visible de esa exclusión e incomprensión ante las dificultades humanas de la masa a la que también desde sectores conservadores se niega educación sexual en las escuelas.

Defender algo con necedad puede hacerse por un día o dos pero no para siempre esto es así porque la ciencia, estupidez, riqueza o pobreza —decía Averroes— no se pueden ocultar toda la vida.