• Diario Digital | jueves, 12 de diciembre de 2019
  • Actualizado 16:40

Todos ganamos con el carnaval de San Miguel

Todos ganamos con el carnaval de San Miguel

Para reír para llorar, para bailar para gozar para sentir felicidad, no hay más lugar que San Miguel en carnaval, dice la canción del carnaval y al parecer es así, en la forma en que el alcalde de la ciudad lo expresó, Miguel Pereira por el FMLN, sí que El carnaval es puro goce.

Más de dos millones de personas visitan San Miguel para ese día, ese día es un gran día para la ciudad, las personas y personajes que nos visitan, el desfile de correos, los carnavalitos de los barrios y colonias y ahora de distintos cantones, no en vano la última reina fue de El Cantón Jalacatal y ahora será representado ocho cantones y sumado a estos si será inmenso.

El Carnaval trae a mi persona gratos recuerdos de cuando viví en la ciudad de San Miguel, el barrio La Merced era grandioso con su carnavalito, primero pagado y después gratis y no se concebía que la situación de guerra no permitiese el carnavalito, siempre se daba aun durante la guerra y el gran carnaval, el día viernes anterior se anunciaba con gran rimbomba y  retumbos el gran “carnavalón”, el señor Fiscal General de La República, FGR, Douglas Meléndez, asegura que se llevará a cabo grandes medidas de seguridad.

https://www.facebook.com/soymiguelpereira/videos/900298403457429/

Es increíble que el carnaval en San Miguel se de en los momentos que ocurren en El Salvador, en donde reina la muerte con el crimen organizado haciendo de sus fechorías ¿Quiénes pueden hacer semejante cosa? Esos son conocidos, pero son con permisos de las autoridades, los que venden armas, los que hacen negocio de la salud, Hospitales Privados, los dueños de “agencias” de seguridad, los que venden la muerte, se han hecho ricos de ello y –al parecer- se seguirán haciendo ricos del dolor del pueblo.

Los señores MECAFE, Rodrigo Ávila de ARENA, etc. son de los personeros que apropian de la seguridad de las personas, estas clase de seres son parásitos de la sociedad, son seres que viven de la sociedad y todavía se presentan públicamente como salvadores de está ¿Cuándo El Salvador estará a salvo de seres como estos? El partido FMLN –que está en el poder- no quiere hacer nada por los salvadoreños ¿O es que están muy ocupados?

El alcalde de San Miguel –Miguel Pereira- no dice nada de esto, o dice que el carnaval dará un día de seguridad a San Miguel, ese día todas las fuerzas de seguridad de la zona oriental “estarán al servicio de la comunidad” y la pregunta que cabe aquí es ¿Por qué no siempre? La Policía Nacional Civil, PNC, tiene trabajo grande aquí pero ¿Por qué no siempre?

Es que las fuerzas malignas del país pueden más que las fuerzas de seguridad, seguramente por estar aquellas inmiscuidas en el trabajo de estas, por eso no se pueden, las fuerzas oscuras del país saben y conocen del trabajo de La PNC y lo agobian.

Pero el carnaval sigue su marcha, eso no detiene nada de lo calculado, ni lo que escriba yo o alguien más, además no es mi intención, el carnaval sigue su rumbo y se va a dar, el día 25 de noviembre es la cita, para todos, todos los que les gusta bailar, ver las carrozas, el correo, el campo de la feria, las alboradas y ante todo gozar en medio del gentío como todo el mundo, ya sea gratis o pagado, en La Jungla Migueleña, en El Casino de San Miguel o en otras esferas, todos a bailar ese día.

Miguel Pereira, del FMLN, nos dice que lo invertido por la comuna es más de medio millón de dólares y que el carnaval en sí proporciona entre 25 a 30 millones de dólares, eso sí que suena a ganancias que eventualmente se traduce en impuestos, impuestos que a la larga se ven reflejados en inversiones, como el campo de juego Miguel Félix Charlaix, el cual fue renovado y ahora sí que es un campo digno de los migueleños.

Fiesta al fin se realizará en San Miguel, por primera vez que El Salvador no entra dentro de las “malas” noticias, por primera vez mi linda ciudad está entre los grandes y otra vez a gozar del carnaval en San Miguel, olvidemos por de pronto que somos el país más violento del mundo.