• Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
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Internacional - El Vaticano

Papa Francisco: Nadie se salva solo, densas tinieblas han cubierto nuestras plazas y ciudades

El Santo Padre elevó plegarias por todos los afectados del coronavirus y dio su tradicional bendición Urbi et Orbi desde una desolada plaza de San Pedro.
Papa Francisco orando
Francisco ora frente a la imagen del Cristo Milagroso. Foto tomada de Twitter de José María Mayoral.
Papa Francisco: Nadie se salva solo, densas tinieblas han cubierto nuestras plazas y ciudades

El Papa Francisco nuevamente elevó plegarias por todos los afectados por la pandemia del coronavirus, a la vez dio su tradicional bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y el mundo) desde una desolada plaza de San Pedro, en el Vaticano.

El Sumo Pontífice oró desde el atrio de la plaza de San Pedro en medio de la lluvia en una vacía plaza debido a las medidas de seguridad para evitar más contagios de Covid-19, de acuerdo a una publicación de Crónica de Argentina.

“Dios omnipotente y misericordioso, mira nuestra dolorosa condición: conforta a tus hijos y abre nuestros corazones a la esperanza, para que sintamos en medio de nosotros tu presencia de Padre”, dijo el pontífice antes de la lectura del Santo Evangelio.

"Nadie se salva solo de la crisis mundial generada por la propagación del coronavirus...", meditó.

"Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso, se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas", fueron las palabras de Francisco en la oración que fue transmitida en vivo a través de streaming por canales oficiales.

“Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados, pero al mismo tiempo importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”, expresó.

El Santo Padre también oró frente a la imagen del Cristo Milagroso —que estaba expuesto en la iglesia de San Marcelo, en la Via del Corso pero que fue trasladado a los atrios de la mencionada plaza para que el líder religioso elevara plegarias—.

Según la tradición católica, se le atribuye a la imagen de Cristo haber salvado a la capital italiana de una peste en 1522.

Después de concluir la homilía desde del viernes 27 de marzo, el Papa Francisco besó en los pies de la imagen, luego bendijo a Roma y todo el mundo con el Santísimo Sacramento.

Durante la bendición fueron sonadas las campanas y la policía activó sus sirenas.

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