• Diario Digital | lunes, 05 de diciembre de 2022
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La nota roja - Investigación

Así fueron las dos horas que llevaron a Lilian de su trabajo a la muerte por estrangulamiento a manos de su novio

Lilian salió de su trabajo junto al padre de su hijo, quien le había pedido que abortara; en un lapso de dos horas, el hombre la asesinó y después se fue a un bar de la colonia San Luis.

Caso Lilian Méndez
Así fueron las dos horas que llevaron a Lilian de su trabajo a la muerte por estrangulamiento a manos de su novio

Lilian Beatriz Méndez Ramírez vivió las últimas dos horas de su vida junto al padre del hijo que esperaba. Sin embargo, no imaginó que esa tarde de octubre sería la última vez que hablaría con Henry Alberto Salazar Burgos ni que él tenía planes muy distintos a una típica conversación de pareja; él, en realidad, la citó para acabar con su vida.

La investigación de la Fiscalía General de la República (FGR) logró recrear las últimas horas de vida de la mujer, quien al momento de ser asesinada tenía ocho meses de embarazo. Fue precisamente el padre del hijo que esperaba su verdugo y fue justamente la negativa de Lilian de abortar lo que desencadenó el crimen; además, él se negaba a pagar una cuota de $75 mensuales que ella le pedía.

La vida de la pareja estuvo marcada por sobresaltos y violencia emocional y económica, "hemos establecido que quien pagaba las salidas, era ella", explicó el fiscal general Douglas Meléndez. Ellos vivieron un noviazgo de poco menos de dos años que se interrumpió, pero posteriormente reanudaron la relación y fue entonces cuando ella quedó embarazada.

Henry le insistió en que abortara, pero ella se negó. Esa situación generó un nuevo conflicto, ya que según el fiscal Meléndez, el hombre tenía otra relación sentimental aparte de la de Lilian.

El día del crimen, el 20 de octubre de 2017, Henry pasó por el trabajo de Lilian para supuestamente tener una conversación y luego llevarla a la terminal del Sur, donde abordaría un bus que la llevaría a Santiago Texacuangos. Un testigo relató a la Fiscalía que el hombre le contó que llevaría a Lilian a comer pupusas a Olocuilta, de ahí que las autoridades lleguen a la conclusión que el crimen ya estaba planificado.

Así fueron las últimas horas de Lilian

El día del asesinato, ocurrido cinco días antes del cumpleaños 27 de Lilian, Henry la estaba esperando a las 5:10 de la tarde a la salida del trabajo en un call center ubicado en el bulevar de Los Próceres, desde ahí caminaron hasta el parqueo, donde estaba el carro de él.

Unos minutos después y tras sortear el tráfico de la zona, una cámara de videovigilancia capta el momento en que transitan por la 49 avenida Sur, en dirección al Hermano Lejano; para entonces el reloj había avanzado hasta las 5:59 p.m.

Una hora después, el carro placas P 549 395 es visto por la carretera a Comalapa.

Las autoridades creen que en ese lapso hay una discusión que se origina por el embarazo de Lilian, ya que Henry consideraba que le afectaría en su "relación formal" que mantenía con otra mujer.

Entre las 7:04 y las 7:31 de la noche, unas antenas telefónicas ubican a la pareja entre San Marcos y Santo Tomás, es en esa zona donde se cree que se cometió el crimen; "hemos determinado que el vehículo estaba en la zona de San Marcos, luego en Santo Tomás, después se detienen por 24 minutos, donde suponemos que le da muerte. Pasa por Olocuilta, a las 7:29pm y a las 7:49 pasa por Miramar, donde luego fue encontrado el cadáver", explicó el fiscal Meléndez.

Luego de estrangular a la mujer, matar al hijo no nacido de ambos y abandonar el cuerpo a la orilla de la carretera a Comalapa, Henry regresó a San Salvador como si nada hubiera pasado.

De acuerdo a la investigación fiscal, el sujeto incluso se dirigió a un bar de la llamada Zona Bohemia, en la colonia San Luis de la capital. A las 8:23 de la noche el vehículo es captado circulando por la alameda Juan Pablo II, "luego se fue a departir con amigos", informó el fiscal.

La mató por no pagar $75

Según las autoridades, Salazar Burgos vivió algunos años en Estados Unidos y en 2016 fue deportado; al regresar a El Salvador comenzó a trabajar en un call center, donde conoció a Lilian.

Cuando su pareja "no oficial" quedó embarazada, le insistió en abortar, pero ella no vio bien la posibilidad, posiblemente impulsada por su fe religiosa.

Lilian le pedía a Salazar Burgos una cuota mensual de $75, "además de otras cosas", para sobrellevar los gastos que le generaba su estado de embarazo, pero él se negó a pagarlos. 

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