• Diario Digital | lunes, 27 de junio de 2022
  • Actualizado 01:50

Servicios - Historias humanas

Isabel Hernández es “el hombre de la carreta” que refleja el espíritu de trabajo del salvadoreño

La publicación de este ciudadano gustó a las audiencias de El Salvador Times, por ello, un equipo de este medio salió en busca de su historia y hasta documentó parte de su jornada de trabajo.

 

11 Isabel Hernández el hombre de la carreta
Isabel Hernández, es el hombre de la carreta cuya foto reflejaba el espíritu de trabajo de los salvadoreños. Fotos Mauricio Pineda.
Isabel Hernández es “el hombre de la carreta” que refleja el espíritu de trabajo del salvadoreño

El espíritu de trabajo de los salvadoreños quedó muy bien reflejado en una fotografía que hace dos semanas fue difundida en las redes sociales en la que se muestra el esfuerzo físico de un hombre para ganarse el sustento diario en condiciones casi extremas en las a diario le toca batallar con el intenso calor y el desesperante tráfico vehicular.

Un equipo de El Salvador Times fue en busca de este ciudadano para conocer su historia, pues únicamente fue mencionado en las redes sociales como: “El hombre de la carreta”.

Su nombre real es Isabel Hernández, tiene 48 años; buena parte de su vida la ha pasado en el mercado de mayoreo La Tiendona, situado al oriente de San Salvador, donde trabaja con su carreta como acarreador de frutas y verduras.

El hombre cuenta que su jornada la inicia todos los días a las 2:00 de la madrugada, y se retira de la central de abastos a las 11:00 de la mañana para ir a descansar a su casa.

Asegura que la publicación en redes sociales respecto a que reflejaba el espíritu de trabajo del salvadoreño lo dejó sorprendido, nunca se lo esperó.

Sus compañeros de trabajo y clientes le insistían que se había vuelto “famoso” por haber salido en las noticias.

—Vos bien famosos te has hecho.

— ¿Y eso?

—Porque a las redes sociales te han subido.

— ¿A dónde?

—En el Facebook te han subido en foto.

—No me he dado cuenta. ¿A dónde me vieron?

—Allá ibas por el Reloj de Flores.

Fue la plática con uno de sus muchos compañeros colegas, que al igual que él, se dedican a cargar mercadería.

“No me di cuenta cuando me tomaron ese video, ni la foto que luego la subieron al Facebook”, dice, en tanto que sonríe.

Dice que sintió orgullo “del bueno” al ver tantos comentarios positivos de la población.

“Me siento satisfecho porque vengo a ganarme el pan de cada día honradamente”, dijo mientras carga su carreta de cuatro metros y medio de largo.

Y es que don Isabel, como algunas de sus clientas le llaman, inició en estas actividades cuando era muy joven. Su padre hacía lo mismo, fue él quien precisamente lo llevó a La Tiendona hace muchos años.

Le gusta platicar, pero es más responsable con su trabajo, así que los momentos en los que se puede charlar con él es durante los pocos segundos que descansa y toma aire para luego continuar.

Se le consultó hace cuánto tiempo tenía de trabajar en el mercado.

“Desde los Acuerdos de Paz, estaba bien chiquito; mi padre trabaja aquí y cuando vino me dijo ‘Te voy a llevar, vas a ir a prender a cargar bolsitas a las clientas’. Con el tiempo fue creciendo y no me le quedaba, cuando entré de 7 a 8 años no me detenían y por todo (señala el mercado) me mantenía”, relata.

Dice que gracias a su esfuerzo físico ha logrado sacara adelante a sus tres hijos, los cuales se graduaron como bachilleres y que actualmente están trabajando.

Pocas oportunidades de estudio y de trabajo

Aunque no tuvo las mismas oportunidades de estudio que sus hijos, ni laborales como muchos salvadoreños, dice que se siente feliz como padre.

“Me siento satisfecho y muy contento, es una victoria porque los logré sacar adelante con este trabajito; ellos se siente seguros que soy su padre y que nunca los he abandonado, ni les he enseñado algún vicio”, añade.

Al llegar a su casa, después de una mañana cargada de trabajo, se dedica a darle descanso al cuerpo. Compra y prepara su comida, y luego a reposar hasta el siguiente día que regresa a La Tiendona.

Este salvadoreño no para de trabajar, su ánimo siempre está dispuesto para ofrecer sus servicios a sus clientas, muchas de ellas lo buscan aún cuando llueve.

El hombre recorre distancias relativamente largas, como por ejemplo, desde La Tiendona hasta el Mercado Tinetti.

Lo arrollaron cerca de la terminal de oriente

El peligro de su trabajo lo llevó una vez a estar incapacitado, debido a que un conductor lo arrolló y ni siquiera se detuvo para auxiliarlo.

“Fue hace como un año, ahí por donde antes era la terminal de oriente un carro me embistió”, dijo.

Sin embargo, ese mal momento no lo ha detenido hasta el día de hoy para seguir halando frutas y verduras, al igual que sus compañeros que agremiados suman un estimado de 500 acarreadores.

“Que se vengan todo el que no puede leer, acá hay trabajo, acá está la fuente de empleo”, dice.

Comentarios