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Día de la Virgen de Guadalupe: “Me sanó de cáncer"

Tres salvadoreñas compartieron con El Salvador Times su testimonio de milagro que les concedió la virgencita.
Ceiba de Guadalupe 1
Devotos visitan el templo donde se encuentra la imagen de la Virgen de Guadalupe en Antiguo Cuscatlán. Fotos Mauricio Pineda.
Día de la Virgen de Guadalupe: “Me sanó de cáncer"

Las hermanas Esquivel tienen un motivo muy especial para visitar a la Virgen de Guadalupe en su templo central ubicado en la basílica que lleva su nombre y está ubicado en Antiguo Cuscatlán, La Libertad.

El día de la "virgencita", como muchos devotos le llaman de cariño, deja de ser una tradición que se realiza cada 12 de diciembre, para convertirse en un acto de fe, devoción y unidad familiar.

Santos Elena Esquivel, de 59 años, tiene diez años de visitar a la virgencita cada 12 de diciembre, pero a partir de este año lo hace desde una visión diferente: la de gratitud.

Originaria de San Vicente, esta mujer asegura que gracias a la intervención de la Guadalupana logró sanar de un cáncer de pecho que le fue detectado este año.

“En marzo me operaron; me salió una pelotita, pero comenzaba y gracias a Dios me pusieron todos los tratamientos, quimio y todo eso que le ponen a uno”, comentó a El Salvador Times.   

El día que los médicos le dieron la noticia, Elena sintió “feíto”; pero de inmediato reaccionó, agarró ánimo y no se preocupó.

“La virgencita me va a curar y todo me va a salir bien”, fueron las palabras que se le vinieron a la mente. Se aferró durante todo el tratamiento a fe y las indicaciones de los médicos y venció.

“Me dijeron que el tumor era maligno, me pusieron radio terapia”, expresó respecto al tratamiento.

La noticia también fue del conocimiento de su hermana, Josefina Esquivel, quien en todo momento le brindó su apoyo; incluso, cuando sanó y le tocó visitar a la virgen de Guadalupe.

Ambas fueron vestidas con trajes típicos, Elena de blanco y su hermana de azul; fueron seis meses de luchar contra el cáncer.

“Fue triste ese momento, pero dijimos que se tiene que curar pidiéndole a la virgen”, comentó Josefina.

“La virgen me sanó del cáncer”, aseguró Elena, los médicos le dijeron que ya no tenía nada, la confirmación de resultados finales se los entregarán en enero de 2020.

Hermanas Esquivel

Las hermanas Esquivel, Josefina y Elena, visitaron la basílica de la Virgen en gratitud por el milagro recibido. 

“Me dijeron los médicos que ni huacales podría agarrar”

Rosa Miriam España, residente en Cuscatancingo, también vivió en carne propia la intercesión de la virgencita. Y como muestra de agradecimiento, durmió en el atrio del templo junto a su familia.

Ella tuvo un incidente, del cual resultó fracturada de los dedos de las manos, brazo y pies. Ocurrió hace siete años, los médicos le dijeron que por su estado no podría ni siquiera agarrar huacales o caminar.

Rosa Miriam elevó una plegaria y el milagro sucedió...

“Le pedí a la Virgen de Guadalupe que me hiciera el milagro, que no fuera así como dijo el doctor y gracias a Dios no ocupé bastón y camino normal”, manifestó a este medio mientras acomodaba una tienda de campaña frente a la basílica.

“Estoy muy agradecida con la virgen, el doctor me dijo que ya no podría agarrar cosas pesadas y que no iba a poder barrer, ni lavar”, expresó.

Mirian España

Ana Gloria, el milagro de la Virgen gracias a su madre

Desde su nacimiento, Ana Gloria Benítez, de 69 años, tuvo serios problemas para caminar y hasta para mantenerse en pie.

Su madre, al ver la condición de la niña, decidió poner en las manos de la Virgen su salud.

Cada 12 de diciembre, la pequeña Ana Gloria era llevada por su madre hasta el templo, abría un hoyo para colocar los pies de su hija y clamó a la Guadalupana por un milagro.

Cuando la menor tenía ocho años, fue concedido lo que tanto había rogado su madre, que Ana Gloria pudiera caminar.

“Nací invalida de los pies y con el impedimento que no podía caminar, mi mamá me decía que siempre le ofrecía la visita a la Virgen de Guadalupe y año con año; ella hacía un hoyito de tierra y me enterraba, me tapaba los pies con la tierra caliente, era su penitencia”, relató Ana Gloria a El Salvador Times.

“Ella le prometió a la Virgen que me enterraría mis piecitos año con año, pero cuando tuve ocho empecé hacer movimientos. Ella insistió”, dijo.

Ahora sus hijos y nietos mantienen viva esa tradición y todos los años visitan a la virgencita, incluso, duermen en zona del atrio como gratitud.

“Solo la virgencita sabe cómo me dio el movimiento de mis pies, ella le hizo el milagro a mi mamá”, expresó.

Ceiba de Guadalupe 2

En agradecimiento, los devotos visten trajes típicos para agradar a la virgencita.

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