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Mirian Umaña, la joven sobreviviente de insuficiencia renal que se graduó de doctora y ahora sueña con ayudar a salvar vidas

La hermana de la joven doctora fue quien le donó un riñón para que esta superara la insuficiencia renal y pudiera seguir con sus metas de convertirse en doctora. 

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Miriam Umaña padeció de insuficiencia renal, pero gracias a la donación de un riñón por parte de su hermana se graduó de Medicina.
Mirian Umaña, la joven sobreviviente de insuficiencia renal que se graduó de doctora y ahora sueña con ayudar a salvar vidas

Miriam Umaña despertó en el hospital Rosales luego de 21 días de estar en coma, ese fue el inicio de un calvario que duró cuatro años para esta joven. Desde ese momento, los médicos iniciaron un tratamiento de diálisis que la llevó a pensar que sus sueños de ser doctora nunca se cumplirían pues justo cursaba el sexto año de su carrera. Creyó que todo se derrumbó. 

Ese tiempo que estuvo postrada en cama, fue cuidada por su madre y su hermana que desde el primer momento le ofreció que le donaría su riñón. La joven médico pasó por once cirugías que le realizaron en varias partes de su cuerpo y de las que logró salir avante y cada vez más fortalecida. 

Fueron momentos duros que no desea recordar porque la muerte rondó frente a ella, pero sabe que eso la hace una luchadora. Cuando inició la diálisis dejó de estudiar, aunque el apoyo de su madre, hermana y sus abuelos, sumado a su coraje para recuperarse pudieron más que la enfermedad.

"Yo pensé que ya no iba seguir estudiando, estuve 21 días en coma, convulsioné, no podía caminar, se me cayó el cabello y perdí 90 libras porque no me hacían la diálisis", recordó la joven doctora.

Cuenta que esa situación la vivió en el 2007, en el sexto año de carrera que llevaba en la Universidad Nueva San Salvador (UNSA), justo cuando hacía turnos de internado en el hospital San Rafael de Santa Tecla. Fue uno de los momentos más difíciles de su vida. 

Todo comenzó  meses atrás, cuando fue a realizarse un examen de orina y el médico que la examinó le dijo que le tenía que realizar la diálisis, ya que se le había detectado insuficiencia renal.

"Negaba que tuviera insuficiencia renal y al principio no lo aceptaba ya que me afectó psicológicamente. Dejé mi carrera universitaria y tenía que andar todo el tiempo un catéter en mi abdomen por lo que ya no podía hacer el turno de internado en el hospital", explicó.

Ese tiempo fue muy difícil para ella, incluso recuerda que ninguno de sus compañeros de la universidad la fueron a ver, solamente tres amigas a quienes tiene en sus redes sociales; como bien dice el dicho "en la cama y en la cárcel se conocen los amigos", se dice la joven.

Las únicas personas que la cuidaban fueron su madre, que incluso dejó de trabajar tres años como maestra, su hermana y su abuelo.  Recuerda que en aquellos momentos en que sintió que su sueño de ser doctora se derrumbaba su madre fue su aliento y su sostén. Recuerda que en una ocasión, mientras aún se encontraba en cama, su madre le llevó un libro de fármacos médicos para que lo estudiara y se incentivara a perseguir sus anhelos. 

Un nuevo riñón, una nueva vida 

La profesional de medicina dijo que la cirugía del trasplante de riñón se debió gracias a un convenio entre el Ministerio de Salud y el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), ya que ella al no poseer un trabajo no estaba afiliada.

Asegura que desde el principio su hermana Ingrid Umaña se ofreció ayudarle y le planteaba la solución de donarle el riñón. "Sin ella yo no estuviera acá conversando con usted", mencionó.

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Después del trasplante y la recuperación, en el año 2012 con todo el esfuerzo de ella y su familia, Umaña regresó de nuevo a la UNSA. Allí se encontró un nuevo escenario, ya que todos sus compañeros con los que había iniciado la carrera universitaria ya se habían graduado, por lo que tenía que hacer amistad con otros estudiantes que iniciaron años después.

Sin embargo, eso no amilanó sus deseos, por el contrario la motivó a seguir adelante con sus sueños. Fue así que tres años después, logró coronar su carrera de Medicina General. La joven tuvo que soportar el calvario de estar en cama 21 días en coma, once cirugías, convulsiones, las dolorosas diálisis y dejar de estudiar Médicina que era su máxima aspiración.

"Adentro de mi corazón sentía que debía terminar la carrera y mi esperanza era que en esos cuatro años que estuve sufriendo tenía que soportar y graduarme de la carrera que elegí años atrás", recuerda la joven. 

La única doctora en el cantón Los Lagartos 

Actualmente, la doctora Umaña vive en el cantón Los Lagartos, municipio de San Julián, en el departamento de Sonsonate, y desde su casa atiende a todos los lugareños que desean ayuda.  

"Soy la única médico del cantón Los Lagartos, nunca hubo alguien que se graduó de Medicina en el lugar. Hay enfermeras y enfermeros pero nadie sacó la carrera completa", resaltó.

Por esa razón, por el momento, aunque no tenga un trabajo fijo y estable le satisface saber que ayuda a los demás, sobre todo porque muchos de los que la buscan son de escasos recursos, por lo que no pueden pagar una consulta médica. Sin embargo, Umaña lucha por encontrar un espacio para colocarse en el mercado laboral y poder ayudar a su familia que tanto la apoyó durante todo el proceso de su enfermedad y para que culminara sus estudios. 

De hecho, la joven intentó hacer la especialidad en Medicina Familiar en la Universidad de El Salvador (UES), pero lastimosamente no se dio la oportunidad por la falta de dinero.

Recuerda que su sueño de ser doctora inició hace años cuando el hermano de su abuelo tuvo cáncer gástrico y debido a que no lo intervino un médico y no se le practicó quimioterapia, falleció muy pronto. "Nos dio tristeza verlo sufrir y fue por eso que le dije a mi mamá que yo iba a estudiar Medicina", recordó la médico.

Ahora busca ser una luz de esperanza en ese pueblo, donde ayuda a quien necesite atención médica. Sin embargo, quisiera hacer mucho más. 

Cuenta que en esos mismos pasillos del hospital Rosales donde ella recibió atención médica por la insuficiencia renal, también hizo su tesis para lograr graduarse de doctora y debido a su padecimiento decidió hacerla sobre de la desnutrición y su influencia en la calidad de vida del paciente renal crónico, su mismo padecimiento. Con ello espera que ese estudio sirva un día para las personas que padecen insuficiencia.

Una de sus mayores satisfacciones es que los médicos que la evaluaron le dijeron que era uno de los mejores trabajos de graduación.

"Mi sueño es hacer un consultorio en el mismo terreno de mi casa"

Al hablar con Umaña, se percibe a una mujer luchadora, con una vocación de ayudar a los demás y de superarse, por eso sugiere a los jóvenes y personas que padecen de insuficiencia renal no rendirse.

"No hay ningún obstáculo, no hay que darse por vencido, la vida es bella y uno siempre sale victorioso. Nunca hay que darse la oportunidad de estar un estado depresivo porque es la peor derrota de las personas", expresó.

Dentro de sus máximas aspiraciones está el poder tener un trabajo digno, ya que eso le permitiría estar afiliada al ISSS y tener acceso a las medicinas que debe tomar tras el trasplante de riñón; así como también poder ayudar a su familia, especialmente a su madre, abuelo y hermana.

También sostiene que dentro de sus objetivos está sacar su especialización en medicina familiar en la UES, la cual no pudo estudiar anteriormente por falta de recursos económicos.

"Mi sueño es hacer un consultorio en el mismo terreno de mi casa, equiparlo y poder atender a las personas", sostuvo Umaña.

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