• Diario Digital | lunes, 23 de mayo de 2022
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Sexo - Según estudio

Parejas con mucha diferencia de edad tienen más posibilidades de separarse

Un estudio realizado en la Universidad Emory, Atlanta, determinó que entre las parejas con cinco años de diferencia existe un 18 por ciento de probabilidades de que se separen; mientras que con diez años de diferencia la probabilidad es de un 39 por ciento.

Pareja
Parejas con mucha diferencia de edad tienen más posibilidades de separarse

Para muchos la edad puede ser solo un número; sin embargo las estadísticas muestran todo lo cotrario. Una de las correlaciones más curiosas de un estudio realizado por Andrew Francis y Hugo Mialon, profesores de la Universidad Emory, en Atlanta, es que, cuando menos diferencia de edad tiene una pareja casada, menos probabilidades tiene de separarse.

El sondeo, aplicado a tres mil personas en Estados Unidos, sostiene que, si la diferencia de edades en la pareja es de sólo un año, tienen apenas tres por ciento de chances de separarse, en comparación con sus contrapartes de la misma edad. Si hay cinco años de diferencia, existe un 18 por ciento de probabilidades de que se separen. Y con diez años de diferencia es de un 39 por ciento.

Pero si llegamos a los 20 o 30 años, las probabilidades de éxito no te favorecen en nada: según estos investigadores, el 98 por ciento de las posibilidades están en tu contra. Aunque la correlación aún debe confirmarse en futuros estudios, el trabajo también señaló que las diferencias de gustos culturales, así como la presencia o no de hijos, podrían jugar un papel importante en la continuidad –aunque quizá no en la felicidad– del matrimonio.

Según los expertos, la sexualidad viene determinada por tres variables: la biológica, la social (cómo la cultura dicta la manera en que, supuestamente, se debe vivir la sexualidad) y la psicología (la versión personal que cada uno va construyendo).

Salud y sexo

El sexo es una actividad física, por lo que no se puede pretender que quien ha llevado una vida de excesos, de extremos y de vicios, va a llegar a viejo con una energía insaciable para tener un encuentro íntimo. 

Por otra parte, es cierto que con la menopausia las mujeres pueden padecer molestias, como la falta de lubricación; y que los hombres con la edad empiezan a manifestar problemas de erección, pero esta es solo la dimensión genital de la sexualidad.

El cigarrillo, el sedentarismo, el colesterol alto, la obesidad pueden generar no solo ausencia de energía y estado físico para desenvolverse de la mejor manera, sino que también pueden afectar la libido.

La edad de una pareja resulta una característica en la relación pero no un determinante nefasto. La diferencia de edad definirá los planes, los gustos, las molestias, los sufrimientos y las necesidades de cada individuo pero a la hora de ir a la cama, a satisfacer tanto su deseo sexual como el del otro, el factor determinante estará más enfocado en la honestidad. ¿Qué quiero? ¿Qué puedo hacer con ayuda de un agente externo? y ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por mantener el deseo sexual en nuestra relación?

El aspecto social

Aún en el siglo XXI no es bien visto que un hombre aventaje a su pareja en 15, 20 o 30 años, ya que con los avances científicos, educativos y sociales, se denotan una incapacidad del hombre (por su edad) para desenvolverse a plenitud en el mundo que le corresponde: el mundo de los adultos. Además cada vez los grupos sociales buscan similitudes y afinidades, y al encontrarse dentro de ellos con una pareja con esta característica, la tendencia muestra que se presenta un distanciamiento sutil y un bajo deseo por compartir los mismos espacios.

Para la joven resulta este aspecto muy favorable, ya que el hombre la puede hacer partícipe de espacios que quizás no hubiese compartido con amigos de su edad y ello genera novedad, curiosidad y un agrado temporal.

Y para el hombre es una creencia banal de que su juventud se denota por la edad de su acompañante, olvidando por completo que la juventud es una estado mental, un estado del alma y el espíritu, no una característica que nos adiciona quien nos acompaña.

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